CENTENARIO JOSELITO: SU DEBUT DE MATADOR DE TOROS EN LA REGIÓN DE MURCIA

Tras tomar la alternativa en Sevilla el 28 de septiembre de 1912 y confirmarla en Madrid el 1 de octubre de ese mismo año, “Joselito” comenzó la temporada de 1913 como uno de los toreros con más condiciones para destruir la hegemonía de “Bombita”. No era un desconocido, el pequeño de los Gallo ya había destacado enormemente de novillero, actuando en un montón de tardes junto a “Limeño II

En esas novilladas, de “los niños sevillanos”, como así las bautizaron, “Joselito” se anunciaba en los carteles como “Gallito III”. Este cartel de novilleros fue muy popular en la Región de Murcia y se repitió en varias ocasiones en las plazas de La Condomina y Cartagena.

Lo que realmente puso a todo el mundo a cavilar de que José era un torero especial fue el gesto que hizo en su presentación como novillero en Madrid. En lugar de torear los novillos de Tovar preparados para la ocasión, exigió una corrida de toros de Olea, de buena presencia, con la que consiguió un gran éxito entre los aficionados y la crítica de entonces.joselito solo

Siendo un pipiolo de la profesión, con la alternativa recién tomada, “Joselito”, era temido. Ante los toros era un portento y en los patios de cuadrillas y callejones daba miedo a sus compañeros. En poco tiempo, destruyó el poder de “Bombita”, algo que le motivaba especialmente y se sentó en el trono del toreo. Solo un torero fue capaz de jugar con él en ese sitio privilegiado, “Juan Belmonte”, un torero al que los toros siempre lo tenían por los aires, pero que la afición idolatraba. De ese juego, de ese pique entre los dos nació la época dorada del toreo. Los dos gustaban, los dos toreaban, pero “Gallito” mandaba.

La primera vez que toreó de matador de toros en la Región de Murcia fue en la plaza de toros de Cartagena, el 27 de Abril de 1913. Curiosamente, ese día no fue uno de los más grandiosos del torero de Gelves. Fue una actuación sin forzar la máquina ante dos toros de Páez. Ese día compartía cartel con “Bienvenida”, que sustituía a “Machaquito” al estar este cuidando a su hija enferma,  y Paco Madrid.

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“Gallito”, su cuadrilla y Paco Madrid

El primer toro que lidió el menor de los Ortega en tierras murcianas se llamó “Cristalero” y pertenecía al hierro anteriormente citado, que hasta hace poco era propiedad de la viuda del marqués de los Castellones.HIERROS CASTELLONES

“Cristalero” fue manso y huyó de los caballos de picar. “Joselito” no banderilleó a este toro y su cuadrilla cumplió con los palos. La labor muletera del sevillano se centró en dominar al manso, hacerle humillar, algo que poco a poco fue consiguiendo. Lo despachó de dos pinchazos y una media estocada en lo alto, para conseguir que el público de Cartagena lo agasajara con una ovación.

El sexto acudió con más presteza a los montados, en uno de esos encuentros el picador de José, Antonio Gutiérrez “Medina”, se pegó un tremendo golpetazo que le causó la muerte al día siguiente (Historia Taurómaca contada por nuestro compañero Julián Ibáñez y que pueden seguir pinchando aquí). En banderillas, el de Páez fue un hueso duro. A la muleta llegó con mucho peligro y “Gallito” tras una corta labor, de menos de minuto y medio, lo estoqueó recentando media en buen sitio. A la despedida de la plaza, los aficionados lo aplaudieron con timidez, como casi decepcionados por lo que habían visto de ese gallo del que decían que cantaba muy alto.

Esa decepción cambió pronto entre los Cartageneros. “Gallito” volvió a Cartagena, hecho ya todo un rey del toreo, en 1915, en un festejo a beneficio de la Tienda-Asilo de la localidad en el que actuó mano a mano con su hermano, Rafael Gómez “El Gallo”, el Divino Calvo, frente a toros del Duque de Tovar.

Ese día, de los palcos de la plaza de la ciudad portuaria colgaba una gran pancarta en la que se podía leer: ¡Bienvenido Gallito! ¡Rey de los toreros!

Sin duda, el gran José, que por la cabeza le pasaría el borrón de su presentación en 1913, se quitó la espinita y cosechó una buena tarde. A su primero, colorado, alto de agujas, le endiño una faena de aliño, por las condiciones nulas del toro, que sin embargo, puso a todo el mundo de acuerdo.

El segundo de su lote, se dejó con el capote, y el rey, con esa gracia torera que le caracterizaba sacó de su capote la magia toreadora. Los quites hicieron temblar de emoción a la Carthago Nova, que después vibraría otra vez por la forma tan pura y única de colocar los rehiletes de “Gallito”. El par de frente con el que acabó el tercio fue motivo de conversación en la Cartagena Taurina durante mucho tiempo.

La tarde la cerró frente a un Berrendo en negro, bizco del pitón derecho, con el que volvió a estar sensacional en banderillas. La faena fue larga, llena de pasajes estupendos. El menor de los Gallo estaba disfrutando, no tenía prisa por irse a matar. Los cronistas de la época lo tildaron de pesado, pero fue solo el esbozo de las faenas, que hoy en día, inundan nuestras plazas de toros. Acabó la actuación colocando una entera tendida sobre el berrendo y lo sacaron a hombros entre la apoteosis.

Cartagena, como Murcia anteriormente, ya estaba conquistada por el emperador de la fiesta de los toros.

¡Viva Gallito!

Fran Pérez @frantrapiotoros