“MEDINA”

Antonio Gutiérrez “Medina” el picador que está enterrado en el cementerio de Nuestro Padre Jesús de Murcia.

Un 27 de abril de 1913, se celebró en Cartagena una corrida de toros donde participaban nada más y nada menos que Manuel Mejías Bienvenida “El Papa Negro”, Paco Madrid y José Gómez “Gallito” el rey de los toreros, más conocido hoy como Joselito.

En el sexto toro el picador de Gallito, Antonio Gutiérrez “Medina” es conducido a la enfermería a consecuencia de un fuerte golpe que se dio en una caída, un fuerte porrazo, como se denominaba entonces a los golpes que sufrían cada tarde los piqueros al caer fruto de la embestida del toro en esa época donde aún no tenían petos los jacos de picar.

La cuadrilla de Gallito tuvo que marchar desde la misma plaza de toros a la estación, para coger el correo de Madrid, pues toreaban el día 29 en Jerez. Con ellos marchó el picador Medina, después de ser examinado por los médicos, que aparentemente no le encontraron lesión alguna. Durante el trayecto comenzó a sentir grandes dolores en el vientre, hasta el punto de tener que acordar con sus compañeros, que no continuara viaje. Al llegar el convoy a Murcia fue conducido en una camilla al Hotel Victoria, donde quedó con él el representante de Gallito, Sr. Parra. Inmediatamente fue asistido por los doctores Gómez y Hernández Ros, que diagnosticaron una fuerte contusión en la región hipogástrica de carácter grave.

La muerte le sobrevino al día siguiente según parte facultativo, a consecuencia de un derrame cerebral, congestión pulmonar e intestinal y la fractura de tres costillas. Según prensa de la época, la agonía tuvo que ser terrible porque se oían los gritos de dolor y lamento en todo el hotel.IMG-20171128-WA0001

El 29 a las seis y media de la tarde, fue trasladado su cadáver en un lujoso carruaje, al cementerio de Nuestro Padre Jesús, acompañado del representante de Gallito, el señor Parra y de muchos profesionales y aficionados murcianos de esos años.

Los hermanos Gallito (Rafael y Joselito), nada mas conocer el alcance del hecho luctuoso, escribieron el siguiente telegrama al señor Parra: –Dispón entierro, no economices nada, hágase todo lo necesario, díganse sufragios y misas. -Firmado: Rafael y José.

El infortunado Medina, contaba con 47 años, era natural de Arcos de la Frontera, pero residía en Alcalá de Guadaira, con su esposa y dos hijas.

Murió el infeliz de manera silenciosa, nadie al verle caer pensó que podía tener tan graves consecuencias ese porrazo, uno de más de las frecuentes caídas que tenían los picadores todas las tardes.IMG-20171128-WA0002

En el chaleco del infortunado Antonio se encontró, 411`65 pesetas en metálico, un décimo de lotería número 8.213, una sortija, ajustador y cadena de oro.

Efectivamente, creo que aún a día de hoy está visible una fosa individual a perpetuidad, con verja y lápida, donde reposa el infortunado picador en nuestra tierra murciana. IMG-20171128-WA0003                                                                                              

Por Julián Ibañez @julianhibanez