ALEJANDRO FERNÁNDEZ: «LOS ALUMNOS DE LA ANTIGUA ESCUELA DE MURCIA ESTAMOS DESAMPARADOS»

Alejandro Fernández es de Cieza, pero la estampa cordobesa de Manolete se refleja en su cara. Si a alguien que no le conoce, se le dice que es nieto del monstruo, se lo puede creer, ya que su parecido con el amante de Lupe Sino es más que evidente.

Fernández es uno de los chavales que se vieron desprotegidos cuando la escuela taurina de Murcia cerró sus puertas por esos motivos tan desagradables que todo el mundo del toro conoce y desprecia, pero que solo algunos se han atrevido a contar.

Aquella situación fue un verdadero parón para sus aspiraciones en esta profesión. Desde entonces no ha parado de entrenar por su cuenta, siempre con la esperanza de que se volviera a poner en pie una institución taurina de aprendizaje en la Región de Murcia. Pero, al menos, de momento, eso no ha llegado. La llamada del Club Taurino de Torre Pacheco para que tome parte en el Bolsín Taurino que ha organizado para el sábado 5 de marzo en El Jimenado le ha venido como agua de mayo. Al menos para ver que al final del túnel hay luz y aficionados dispuestos a hacer olvidar las malas circunstancias del pasado.

Alejandro echa la vista atrás y se ve cogido de la mano de personas que han sido importantes para tomar la determinación de querer ser torero: «Todo viene de mis abuelos. Desde bien pequeño me llevaron a las plazas de toros y me fueron inculcando está bendita afición hasta día de hoy. Por ellos sigo con la ilusión intacta».  Además, añade: «siempre quise ser torero desde pequeñito, pero cuando ya tenía más edad les propuse a mis padres que si aprobaba todas las asignaturas, cuando comencé 1° de la E.S.O, me tenían que apuntar a la escuela taurina y así fue».

El ciezano aclara que su familia puso todos los medios para que esas intenciones de querer ser torero fueran a menos. Pero los intentos quedaron en nada: «Para mi si era una decisión fácil, es lo que siempre había querido. Para mis padres fue algo más difícil e intentaron quitármelo de la cabeza apuntándome a un equipo de fútbol en el que jugaba de portero y no se me daba mal, pero aun así no lo consiguieron».

Entrar en Torre Pacheco le ha dado una inyección de moral: «Estoy toreando mucho de salón y dándole mucha importancia también a la preparación física. La fe creo que también ayuda mucho a mentalizarse que uno sale a la plaza a darlo todo, incluso a jugarse la vida».

Pese a que ahora no está dentro de ninguna escuela taurina, reconoce que estar bajo la supervisión de estas da seguridad: «Las escuelas son fundamentales, cada uno tiene una personalidad y trabajan respecto a la personalidad de cada uno. Es lo bonito, que no todos seamos iguales».

En este sentido reivindica que se cree una nueva escuela para los chavales que quieren ser toreros en la Región de Murcia: «No puede pasar más tiempo sin que salga adelante una nueva escuela. Los alumnos de la antigua escuela estamos desamparados y ya no solo nosotros muchos chavales que quieran ser toreros y comenzar en este mundo no tienen donde ir».

Reconoce que ir por libre en esta profesión es muy duro y que pone cuesta arriba todas las ilusiones: «Es duro estar sin el amparo de una institución cómo la escuela taurina, que en esta etapa es la que más te puede ayudar a funcionar. Yo por suerte desde lo sucedido en la escuela he podido entrenar al principio de todo lo ocurrido con el maestro Antonio Puerta y más adelante he seguido entrenando hasta ahora con el maestro Alfonso Romero y José María Trigueros, a los que les estoy muy agradecido».

Manolete en lo parecido, pero Alejandro siente especial predilección por la figura de un desaparecido y recordado torero de Alicante, su espejo y su máxima inspiración: «El toreo está en un momento en el que hay muchas fuentes de las que beber, pero si es verdad que siempre me ha gustado mucho el toreo del maestro Manzanares padre».

El próximo sábado quiere que a la afición se le quede marcada una cosa: «Que la gente perciba que tengo ambición, ganas de triunfar y que quiero llegar a ser alguien en este mundo».

Reconoce que cosas como este Bolsín hacen: «Nos da esperanza y motivación para seguir entrenando con ilusión».

Su reto es: «La intención es pasar a la final y luego ganarla». Y deja un recado: «Sería bonito batirme con mis antiguos compañeros de escuela de Murcia, con los que mantengo una buena relación y esa rivalidad sana».

La afición también juega un papel importante: «Es un día importante para la Murcia Taurina y deben de apoyar esta gran iniciativa que ha tenido el club taurino de Torre Pacheco a los que le agradezco la gran labor que hacen por la fiesta».

Por Fran Pérez @frantrapiotoros

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