¿RECUPERACIÓN O COMPADREO? por Marcial García

Hasta cuatro veces, cuatro, he borrado lo que, a lo largo ya de más de dos meses, tenía preparado para EL MULETAZO con el tan traído y llevado movimiento de ayuda al mundo de los toros. Y por qué, preguntarán ustedes. Por miedo, confieso paladinamente. Miedo no a la recortada y palera en la boca, que varios estarían dispuestos a llevarlo a cabo, pero sí a la repercusión negativa que pueda acarrear a otras personas, como se me ha insinuado en otras ocasiones. Pero, como decía “El Pintao”, que perro cobarde nunca f…, voy a tirar a la papelera, no el presunto artículo, sino ese miedo y a todos sus sinónimos, que rememorara Juncal en su intervención antológica.

            Cuando las cosas se hacen como funcionan los poderosos en el mundo del toro, hay que disfrazar el adjetivo que califique su acción, porque hay mucho sicario dispuesto a la vendetta traicionera. En el caso de esta Murcia de nuestras penas, el asunto es, si cabe, de mayor transcendencia, porque hay quienes están dispuestos a que todo se tape con la manta, todo siga igual y que nadie se le ocurra, siquiera, hablar del tema. Menos mal que nuestros gobernantes llevan diciendo no sé cuántas lunas que ellos son los protectores y salvaguarda de la tauromaquia de todos y cada uno de los recovecos del toreo. Sí. Así. Como lo leen.

            Yo les pregunto a ellos y a sus voceros, empringados y paniaguados, que muestren, no a este loco libérrimo, sino a los que les preocupe el tema, qué han realizado, cuáles han sido sus acciones sotéricas y de salvaguarda. Una sólo. Sólo una… (Y no pregunto sobre la mancha indeleble que está en mente, por ser casvs sub ivdice).

            También pregunto a los presuntos organizadores de festejos qué criterio han tenido o tienen in mente para organizar sus eventos con la consabida terna de sota caballo y rey.

            Del mismo modo, pregunto a los profesionales del mundillo qué propuestas y qué gestiones han o están dispuestos a realizar, para dignificar su futuro y liberarse de los lanistas que les tienen en el grillo y la cadena. (Para los no avezados en el lenguaje del espectáculo, les aclararé que “lanista” era el encargado en la Roma antigua de los espectáculos gladiatorios). Y, por último, les pregunto a los supuestos aficionados sobre qué pasos han dado para defender sus derechos, ya que son los que han pagado el camelo y, de no remediarlo Undivé, lo seguirán haciendo. Pónganse en contacto con la afición gala. Ellos, que han callado a anti taurinos, que han conseguido el no tener que esconderse como delincuentes y que han acabado con el capricho de los monopolistas de toreros, figuritas y toros, estoy seguro que les ayudarán.

            Y todo esto no es mi cantinela de siempre. Echen una ojeada a la abortada cartelera sevillana. Vean el cachondeo de los que han hundido el coso del Baratillo, que otrora fuera referencia de galanura y majeza. Miren esotra, que se difundió y vendió como alternativa de San Isidro. Sí. Vean y analicen y encontrarán las podridas ventosas que han estado llevando a nuestra fiesta al abismo.

            Creo que todos queremos aprovechar la terrible coyuntura para sanear lo saneable, que es mucho, de esta patata, antes que la podredumbre acabe con ella. Con esos cachitos, sobre buena tierra, que se entiende que es una afición a la que se respeta y escucha, se conseguirá, con ilusión y entrega de todos, dar nuevos brillos a este traje ajado, que amenaza con ser mortaja.

            Dije y digo que el peligro de la fiesta no son los cuatro vocingleros que se exhiben como marionetas grotescas en determinados lugares. Los enemigos están dentro y ustedes lo saben. Unos están en los despachos, contando vuestros dineros chalaneados, como viejos usureros, aunque cada día el caudal disminuya. Otros son cómplices de los mil y un modos que se usan en el patio de Monipodio. Y la gran masa de paganos aborregados, que asisten a lo que se les sirve en pesebrera amañada, son los principales culpables.

            Por eso, volviendo al título, vuelvo a preguntarme -mejor, a preguntaros a todos- si esto que empieza a moverse (salvo raras y honrosas excepciones) es recuperación o compadreo resucitado de los impresentables de siempre. Yo seguiré rumiando mi pena. Seguiré acrecentando mis esperanzas fundadas sobre algunos que aún siguen creyendo que una artista puede alcanzar la gloria arriesgando su sangre y su alma ante un toro bravo.

            ¡Ah, se me olvidaba! A pesar de todo esto, aún asiste uno al festival de la confusión: gobernantes aculados en tablas o tapados en vergonzoso burladero; políticos en permanente falsa campaña de defensa y medios de desinformación que les hacen la cama o sirven de palanganeros… y ese burdo plagio del Niño del Puro y la voxesa vendiendo ¿qué? Debería de haber alguien en su círculo que les recordara que ni él es Dominguín ni ella, mucho menos, Ava Gardner.

            ¡Que san Pedro Regalado bendito nos proteja del maligno y sus múltiples cabezas!

Por Marcial García García