28 AÑOS MENOS UN DÍA DESPUÉS

Un 28 de Marzo de 1993 un niño rubio de ojos despiertos hacía el paseíllo en la plaza de toros jienense de Navas de San Juan al lado de los entonces colosos César Rincón, “Joselito” y Enrique Ponce, que toreaban un festival organizado para la construcción de una guardería para los hijos de los temporeros que trabajaban en la campaña de recogida de la aceituna.

El festejo fue singular, ya que además de los citados toreros también se pusieron delante de las reses sus apoderados, Luis Álvarez, Enrique Martín Arranz y Juan Ruiz Palomares, convirtiendo la tarde en todo un acontecimiento. Pero la joya del festejo la aportó el último de ellos. Juan Ruiz Palomares vio en los rizos de ese niño murciano la verdad de la fiesta y no se equivocó.

Ese niño que terminó el festejo saliendo a hombros tras deleitar a la concurrencia con un toreo sublime, impropio de su edad, a un becerro de Bernardino Giménez, ese que iba para torero de corte artista, se convertiría pasados los años en todo un catedrático de las corridas duras.

El destino quiso que su nombre no fuera el de un torero más. Su garra, su pundonor, el no darse por vencido cuando siempre le tocaba bailar con la más fea, bordaron en oro tarde tras tarde su apodo entrecomillado. Es de Murcia y le llaman “Rafaelillo”. Por encima de todo, un torero con mayúsculas.

28 años menos un día después de aquella tarde de Navas de San Juan, Rafael Rubio reaparece en el coso de La Alameda de Jaén con la misma ilusión. Las dos tardes se entrelazan. En una empezó su camino, en la otra empieza su nueva vida después de que un Miura, esa ganadería que le ha dado tanto, estuviera a punto de quitárselo todo en Pamplona.

Si la tauromaquia ha llegado a nuestros días es por las cosas únicas e increíbles que humanos como él han conseguido hacer delante de la cara de los toros. Lo fácil era quedarse en casa. Pero el héroe, con las costillas soldadas y el pulmón suturado, está a punto de ponerse delante de dos toros de Victorino para dar una lección de vida.

Que no se os olvide contárselo a vuestros hijos, ni tampoco a vuestros nietos. Eso es la grandeza de esta fiesta.

Fran Pérez @frantrapiotoros