CUANDO “EL PIPO” LLEVÓ A CASCALES AL NUEVO CIRCO DE CARACAS Y A LA PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO

El pasado 26 de enero se cumplieron 102 años de la inauguración de la plaza de toros de Caracas, o el “Nuevo Circo” como es conocida en todo el orbe taurino. Lamentablemente, este coso venezolano, de gran importancia en las temporadas taurinas americanas de antaño, con capacidad para 11.000 espectadores, no celebra toros desde el año 1997. Su último propietario, Luis Branger, decidió cerrarlo y dejó que las instalaciones fueran cayéndose a pedazos y pudriéndose.

“La Mezquita”, como así la llamaban por su por su decoración mudéjar en amarillos y granates y su trabajado suelo de cerámica o mosaicos, por el que habían pasado prácticamente casi todas las figuras del toreo, se convirtió en el hogar de los sin techo y en un nido de delincuencia, pobreza y drogas.

En 2007 se intentó recuperar para la actividad taurina, algo a lo que se negó rotundamente el ayuntamiento de la capital de Venezuela, contrario a las corridas de toros, que finalmente convirtió el espacio en la sede de un Núcleo Endógeno de Desarrollo Cultural en el cual confluyen diferentes colectivos de actividades artísticas.

Otra vez, los complejos y la fuerza del lobby antitaurino pudieron con los toros. Los olés profundos ante la valentía de los toreros mutaron a las gracias ante las habilidades de acróbatas y artistas circenses.

Ante esta efeméride, ElMuletazo.com quiere recordar a sus lectores el día en el que uno de los toreros más carismáticos de la Región de Murcia, el siempre recordado Manolo Cascales Hilla, debutó en esta majestuosa plaza.

Corría el año 1955 y por aquel entonces, Cascales, Oro, Gloría y Esperanza del toreo de nuestra tierra (Lea aquí el artículo de Julián Hernández Ibáñez), estaba apoderado por otro de esos personajes únicos que han aparecido en la fiesta de los toros, el cordobés Rafael Sánchez Ortiz “El Pipo”, gran amigo de Manolete y descubridor de Manuel Benítez “El Cordobés”.

Cascales y “El Pipo” en el aeropuerto camino de Venezuela

El marisquero de la Calle Plata de Madrid (la otra profesión de “El Pipo”) le cerró a Manolo Cascales, que había tenido una buena temporada española, con triunfos sonoros, una bonita campaña americana en los meses finales de 1955 y primeros de 1956.

La primera cita, el 11 de diciembre del 55, en la plaza de toros “Nuevo Circo” de Caracas, actuando junto al ídolo de la afición venezolana, César Girón, y con el mexicano Miguel Ángel.

Cascales hace el paseíllo con una venda en la cabeza fruto de un golpe en el campo.

Para la ocasión estaba reseñada una corrida de toros del hierro azteca de La Punta.

El ídolo murciano tuvo una gratísima presentación en la plaza de toros de la capital de Venezuela. Cuentan las crónicas de ese día que el de Murcia realizó una labor torerísima con el segundo ejemplar de la tarde. Una tanda de derechazos majestuosos y otra de naturales rematados con el de pecho entusiasmaron al agradecido púbico que llenaba la plaza. La faena, valiente, porque el toro se vencía pavorosamente por el pitón derecho, tuvo una gran rúbrica, ya que Cascales se tiró a matar de verdad, consiguiendo una estocada monumental en todo el hoyo de las agujas que dejó al animal sin puntilla.

Al murciano se le concedió una oreja con petición de la segunda y dio la vuelta al ruedo escuchando las aclamaciones de ¡Torero, Torero!

Con el quinto de la tarde, volvió a dejar una monumental faena a la que la música acompañó desde que el murciano cogió la muleta. Todo estaba predispuesto para el triunfo, pero esta vez la espada del torero no viajó atinada. Pese al fallo a espadas la ovación para el español fue imponente.

El venezolano Girón triunfó clamorosamente en su primero. Después de brindar a Miss Mundo, realizando una faena de muleta a base de naturales, redondos, circulares, giraldillas y adornos, entre música y ovaciones. Mató de media estocada y se le concedieron las dos orejas y el rabo. Dio dos vueltas al ruedo y saludó desde los medios. En el cuarto, ante un toro incierto, no pudo repetir el triunfo.

Miguel Ángel fue ovacionado al torear de capa y en quites por gaoneras. Hizo una faena valentísima en el primero de los suyos, exponiendo mucho. Mató de una estocada, atravesada, asomando la punta del estoque. No obstante, dio la vuelta al ruedo. En el último, aunque voluntarioso, no logró cuajar faena

Al domingo siguiente, 18 de diciembre, Manuel Cascales confirmaría la alternativa en la plaza de toros Monumental de México de manos de Luis Procuna en presencia de Manuel Capetillo frente a toros de La Laguna.

Luis Procuna cede los trastos a Manuel Cascales. México, 18 de Diciembre de 1955

Cascales gustó al público mexicano en su presentación en el embudo de Insurgentes y fue ovacionado en los dos toros. Toreó con finura y salió airoso del compromiso, en una tarde sin éxitos artísticos, marcada por la vuelta de Capetillo a la plaza del D.F.

Fran Pérez @frantrapiotoros