CALASPARRA 2021 – PRIETO DE LA CAL NO TIENE POR QUÉ SER UNA EXCEPCIÓN

¡Vamos a ver la de los toros blancos!, dicen las gentes de Calasparra y sus alrededores en honor al pelo jabonero predominante en esta ganadería. También los hay negros y castaños, pero qué más da. El caso es que tienen su público y este les corresponde sentándose en los tendidos de La Caverina.

Prieto de la Cal se ha convertido en un hierro tradicional en el elenco que se anuncia cada año para la Feria del Arroz. Este 2021, si la pandemia remite, y si el empresario que gane el concurso de adjudicación de los festejos taurinos de la Villa del Arroz lo cree oportuno, no tiene por qué ser una excepción.

NOVILLO DE PRIETO DE LA CAL PARA LA TEMPORADA 2021

Los pupilos de Tomás Prieto y de su señora madre, la Marquesa de Seoane, se cuajan en la finca onubense de La Ruiza esperando a que la fiesta de los toros se reactive, los toreros se atrevan a torearlos y los empresarios se decidan a embarcarlos destino a las plazas de toros.

Este hierro torista es imprevisible, algo que hace que la fiesta de los toros tenga todo el sentido. Lo que le da emoción al espectáculo es no saber lo que pasará en la plaza. Tener esa intriga, comprar una entrada con esa incógnita. En estos últimos años en los que ha lidiado en Calasparra hemos visto novillos de todo tipo, encastados, nobles, buenos, mansos, deslucidos, hasta alguno que no había por dónde cogerlo. Así es la fiesta. Y en ese juego consiste la alquimia de la bravura.

De especial recuerdo un animal lidiado en 2018 por el novillero francés Máxime Solera. Cuando todo el mundo esperaba que los novillos salieran “pegando bocaos”, como coloquialmente se dice, aquel animal embistió como uno de Núñez del Cuvillo. “Carasucia” humillaba y transmitía en cada natural siempre bien trazado por el francés, que terminó cortándole una oreja.

Esta vacada fue formada en 1912 por don Florentino Sotomayor con reses de Miura y Parladé y con varios sementales de Tamarón. En 1931 fue adquirida por don Mariano y don Fermín Martín Alonso, quienes a su vez la vendieron en 1935 a don Marcial Lalanda, anunciando a nombre de doña Emilia Mejía. En 1940 agregó un semental y vacas de Albaserrada, vendiéndola en 1945 a don Tomás Prieto de la Cal, quien eliminó todo lo anterior y añadió reses oriundas de Veragua adquiridas a don José Enrique Calderón. En 1975, por fallecimiento de don Tomás, se anunció la ganadería a nombre de su hijo.

@elmuletazo

Fotos: Prieto de la Cal y Raspa