UCEDA LEAL Y JOSÉ MARÍA TRIGUEROS JUNTOS EN “DEHESA DE GUADARRAMA”

La finca “La Pellejera”, situada entre Brunete y Boadilla del Monte, donde pastan las reses con el hierro de “Dehesa de Guadarrama” propiedad del polifacético Felipe Garrigues, acogió el pasado lunes un bonito encuentro taurino donde la madurez torera madrileña se fusionó con la ilusión de un murciano que empieza a dar sus primeros pasos en la siempre bonita y a la vez difícil carrera taurina.

José Ignacio Uceda Leal y José María Trigueros, mano a mano en el campo bravo. El maestro de Madrid para su puesta a punto de cara a su próximo compromiso en Lacutanga (Ecuador), el novillero de Javalí Nuevo para empaparse de la torería que rezuma en cada paso Uceda y aprender de sus consejos. Como dice el refrán: “El que a  buen árbol se arrima buena sombra le cobija”.

Aquel jovencísimo chaval perteneciente a la escuela taurina de Madrid que debutó con picadores en la plaza de toros de Lorca allá por el año 1994 se ha convertido en un torerazo respetado. Decir José Ignacio Uceda Leal es sinónimo de buen toreo, del clásico, del que no pasa de moda. Además el paso de los años le ha ido sentando bien, porque lejos de perder esa condición ha ido cada día envejeciéndose como el buen vino, ganando en poso y poderío.

Por tanto, la  presencia de Uceda Leal en los carteles es todo un atractivo para el aficionado a los toros, ya que se van a encontrar a un torero hecho, puro, un gran reserva para las grandes ocasiones, que además, aunque sea ya un tópico, ejecuta la suerte suprema como pocos en el escalafón. Pero el “as de espadas”, como así lo llaman, es tan torero en la plaza como buena gente fuera de ella. En esta época donde das un muletazo y te crees el rey del mambo, encontrarse toreros con los pies en la tierra, es todo un descubrimiento.

El torero madrileño bordó el toreo ante los dos erales de origen Daniel Ruiz que preparó Felipe Garrigues para este tentadero en el que tomó parte, invitado por Uceda, José María Trigueros.

El novillero de nuestra tierra estuvo firme y poderoso, bajándole la mano y ofreciendo una lidia templada y con gusto a los dos nobles animales de “Dehesa de Guadarrama”.

Tras un tiempo de inactividad en el campo por la pandemia, Trigueros ofreció una gran imagen, dando constancia de que tiene la hierba en la boca y que esta desenado que lleguen las oportunidades para ofrecer a los públicos la mejor muestra del toreo que lleva dentro.

Con cabeza, el murciano supo corregir los defectos de los animales que se rebrincaban un poco al final del muletazo y logró que no le engancharan la franela, consiguiendo momentos de gran expresión por ambos pitones.

Uceda Leal estuvo pendiente del murciano en todo momento, alertándole cuando había que corregir algún aspecto de la lidia y jaleándole cuando José María daba lo mejor de sí en el rubio albero sevillano que reina en la plaza de tientas de la bonita finca de la zona centro de la península.

Fran Pérez @frantrapiotoros