LA HUELLA DE PABLO LOZANO EN EL FESTIVAL MÁS EXITOSO CELEBRADO EN CALASPARRA

Hace unos días que el mundo del toro llora la pérdida de Don Pablo Lozano. “La Muleta de Castilla”, como así era conocido, no pudo soportar la cornada del coronavirus a los 89 años de edad.

“Don Pablo” era considerado un sabio del toreo, matador de toros y hombre de despachos en cuestiones ganaderas, por representar a la ganadería de Alcurrucén, y por ser apoderado de toreros jóvenes que luego se convirtieron en figuras, como Palomo Linares, César Rincón, Espartaco y Manuel Caballero. Además apoderó a históricas figuras del torero, caso de Manuel Benítez «El Cordobés» y José María Manzanares.

Natural de Alameda de la Sagra (Toledo), fue empresario de la plaza de toros de Las Ventas, tarea que compartió junto a sus hermanos José Luis y Eduardo. Su gestión de la primera plaza de toros del mundo sigue siendo recordada y ahora muchos imploran que sus hijos, actuales apoderados [Luis Manuel (El Juli), Fernando (Álvaro Lorenzo) y Pablo (Paco Ureña)] inicien la andadura que tomó su padre en la catedral del toreo.

Pablo Lozano tomó la alternativa en 1951 en la plaza de toros “Monumental” de Barcelona y la confirmó en Madrid en el año 1952. Su trayectoria fue complicada y el 3 de mayo de 1953 resultó herido de gravedad en Figueras. Su mayor triunfo fue antes seis toros de Barcial en 1957, en la corrida del Montepío en Madrid. Dicen que era un torero sobrio y estilista.

Hoy, en ElMuletazo.com recordamos el festival taurino acontecido hace casi 62 años en la plaza de toros de “La Caverina” de Calasparra donde tomó parte “La Muleta de Castilla”.

Paseíllo en “La Caverina”, Calasparra 1958

La tarde del 16 de noviembre de 1958 era apacible, una de esas tardes primaverales que regala los inicios del invierno y en donde apetece ver toros. Así lo creyeron los aficionados de la Villa del Arroz que llenaron la plaza de toros de su pueblo para ver torear a Pablo Lozano y al murciano Miguel Mateo “Miguelín” frente a reses madrileñas de Gabriel García Sánchez de las Infantas. Además el festejo traía la sorpresa de la actuación de los entonces desconocidos hermanos de los matadores de toros anunciados, Manolo Lozano y Salvador Mateo “Miguelín II”.

Precisamente este último, que luego se haría banderillero y actuaría a las órdenes de su hermano, fue el gran triunfador del festejo.

Pablo Lozano abrió la tarde toreando de manera lucidísima a la verónica al novillo de Gabriel García. El toledano hizo una faena de gran valía, clásica y pura, dando series de naturales y redondos excelentes, poniéndole remate con un pinchazo y media estocada.

Derechazo de Pablo Lozano en Calasparra, 1958

“Miguelín” se las vio en segundo lugar con un complicado novillo que mostró mansedumbre y mucho peligro desde su salida de chiqueros. El torero de Murcia, ajeno a las dificultades que le ponía su oponente, banderilleó de manera espectacular y después  ejecutó un toreo clásico que mezcló con una segunda parte de la faena temeraria que provocó el infarto de alguno de los asistentes. Arrolló el murciano y el triunfo fue de clamor.

Miguel Mateo “Miguelín” banderillea a su oponente, Calasparra 1958

Manolo Lozano consiguió igualmente un gran triunfo. Fue ovacionado al torear con el capotillo y la faena llevada a cabo en su novillo fue de gran calidad. Acabó con su enemigo de una estocada hasta la bola y un descabello.

Manolo Lozano a la verónica, Calasparra 1958

La sorpresa de la tarde la dio “Miguelín II”, quien logró un extraordinario éxito. Veroniqueó a su novillo de manera admirable, cargando la suerte y llevándolo muy bien toreado, por lo que fue ovacionado. Luego compartió el tercio de banderillas con su hermano Miguel, causando el éxtasis del respetable.

La faena realizada por Salvador Mateo fue la mayor parte a base de naturales. También intercaló molinetes con afarolados y manoletinas. Acabó con el bicho de un pinchazo en toda lo alto y una estocada que hizo innecesaria la puntilla.

Salvador Mateo “Miguelín II”, Calasparra 1958

Todos los toreros pasearon al final de su actuación las dos orejas, el rabo y una pata por petición abrumadora del público, que al abandonar la plaza sacó en hombros a Salvador Mateo “Miguelín II”.

Así, se había terminado de escribir en “La Caverina” una de las páginas más triunfales de su historia.

Fran Pérez @frantrapiotoros

Fotos: Cuevas