ORTEGA CANO CUMPLE 46 AÑOS DE ALTERNATIVA Y 33 DESDE QUE VOLVIÓ A NACER EN ZARAGOZA

La gran figura del toreo murciana de todos los tiempos, José Ortega Cano, cumple este 12 de Octubre 46 años de alternativa. La tomó en Zaragoza de manos de José María Manzanares y en presencia de Paco Bautista frente a toros de Osborne, cumpliendo así un sueño que le rondaba por la cabeza desde que la pasión por el toro le rondara la cabeza en San Sebastián de los Reyes.

Fue en las capeas de las fiestas de esa población madrileña, donde había emigrado junto a su familia buscando un futuro mejor, donde José decidió ser torero. Algo que reafirmó cuando su padre lo llevó por primera vez a presenciar una corrida de toros a la plaza de Las Ventas.

José cogió oficio en la parte seria de los espectáculos cómico-taurinos que se celebraban en aquella época, y en 1973 se reafirmó como un novillero puntero. Sus reiterados triunfos en las plazas le llevaron hasta Zaragoza para convertirse en matador de toros en 1974. Después, como le suele pasar a un montón de toreros nuevos ante la falta de oportunidades, le llegó el banquillo. Poco a poco se fue abriendo hueco en el escalafón toreado corridas de toros de los hierros más duros del campo bravo.

En 1982 indultó al toro “Belador” de Victorino Martín Andrés en la plaza de toros de Las Ventas, pero ni por esas consiguió entrar en los carteles de las ferias importantes del panorama taurino. Desolado porque no llegaba lo que él siempre había querido en la profesión, Ortega Cano pensó en retirarse y cambiar el oro por la plata. Su madre, Doña Juana, evitó esa decisión y en 1984 el destino le recompensó.

En la feria de Otoño de Madrid cuaja a un toro de Pilar Población que lo pone en el camino para ser alguien en toreo. La plaza de toros de Madrid se rindió ante su poderío delante de la cara de los toros. Triunfa en 1985 frente a un toro de Martínez Benavides y se corona figura del toreo en 1986 al salir tres veces por la puerta grande de la primera plaza de toros del mundo, además de sembrar el triunfo en prácticamente todos los ruedos europeos y americanos donde toreó.

Ortega Cano siguió por la senda del triunfo hasta mediados de los años 90, batiéndose el cobre con los mejores toreros de esas décadas. A la historia pasará su rivalidad con dos toreros con los que compartió tardes gloriosas, Julio Robles y César Rincón.

La entrega de Ortega Cano en las plazas era total. Por eso los toros no le perdonaban. El murciano ha recibido tres veces la extremaunción, dos de ellas tras recibir dos cornadas en la que la posibilidad de morir tuvo un porcentaje muy alto, rozando el 99%. Fueron en Zaragoza y en Cartagena de Indias.

Precisamente, este 13 de octubre se cumplen 33 años desde que el de Cartagena volvió a nacer en Zaragoza tras recibir una tremenda cornada del toro “Arbolario” de 515 Kilos de la ganadería de Baltasar Ibán cuando José lo recibía con el capote.

Esa tarde que cerraba la Feria del Pilar, José ya tenía el triunfo en la mano, porque al primer toro de su lote le instrumentó una gran faena premiada con las dos orejas. Pero “Arbolario” cambió la sonrisa por el drama y asestó al maestro una cornada calificada como gravísima por el equipo médico del coso de la Misericordia.

El pitón penetró por el abdomen, alcanzando la cavidad torácica, y en sus trayectorias rompió la pleura y el abdomen, ocasionando intenso hemotórax, entre otras lesiones.

La operación dirigida por el ángel de la plaza de toros de Zaragoza, Carlos Val-Carreres, duró dos horas angustiosas donde la parca apareció como los ojos del Guadiana.

En la Clínica Quirón, el torero volvió a ser operado de urgencia. Val-Carreres obró el milagro, y tras 72 horas de incertidumbre la vida ganó la pelea.

Este es el vídeo de aquella complicada tarde que la prensa especializada llamó “Martes Negro”, por lo que pudo pasar y afortunadamente no ocurrió.

Fran Pérez @frantrapiotoros