¿CREES QUE DEBERÍA DIMITIR LA JUNTA DIRECTIVA DE LA ESCUELA TAURINA DE MURCIA?

Casi un mes después de que estallara el escándalo en la escuela taurina de Murcia, tras la “Operación Estoque” desarrollada por la Policía Nacional que acabó con la detención y entrada en prisión preventiva de un profesor de la institución por presuntos abusos sexuales a varios alumnos de la misma, las dimisiones en la entidad educativa taurina brillan por su ausencia.

De momento, la escuela taurina de Murcia solo se ha manifestado a través de un comunicado emitido por su abogado, José María Caballero, en el que daba a conocer el desconocimiento de los hechos investigados y su intención de personase como acusación particular contra el presunto agresor (al que calificaban como “colaborador” de la escuela), si la acción delictiva fuera corroborada por la justicia.

Para los alumnos una simple voluntad: “queremos estar junto a nuestros alumnos y, en especial, junto a los afectados”.

Hace casi un mes que los alumnos no tienen noticias de la escuela taurina y mantienen la incertidumbre sobre su futuro. Sus padres no han recibido ningún tipo de explicación ni disculpa de las personas que tenían las ilusiones de sus hijos en sus manos, por el simple hecho de desconocer el infierno que estaban soportando los chavales.

Hace unos días, la magistrada que dirige las investigaciones negó a la escuela taurina la petición de personarse como acusación particular ya que si los hechos quedaran acreditados la escuela tarina de Murcia podría ser considerada responsable civil subsidiaria.

Para la jueza, el acusado no era un simple “colaborador” jubilado que pasaba por allí: “era el único profesor de todos los alumnos, tenía acceso al centro, a las instalaciones, a los móviles de los padres y los niños, etc”.

Tras conocer el auto de Olga Reverte, la escuela sigue su mutis. Ni un simple pretexto emérito: “Lo siento mucho, no volverá a ocurrir”.

(Apenas dos horas después de la publicación de este artículo, siendo las 00:23 horas del miércoles 7 de octubre, los alumnos de la escuela taurina de Murcia han recibido un mensaje de la institución emitido por el director artístico de la misma, Pepín Liria, que reza lo siguiente:

“Estimados padres y alumnos:

Nos gustaría en primer lugar pedir perdón por la tardanza en romper nuestro silencio, pero en nuestra intención de ayudar en la investigación y esclarecer los hechos lo antes posible nos hemos visto obligados a guardarlo.

Nuestra intención no es otra que continuar luchando por el futuro de todos y cada uno de nuestros alumnos, como siempre hemos hecho, aunque tal vez ahora con más ahínco aun si cabe.

En cuanto sea posible retomaremos la actividad de la escuela, retornando a las clases de toreo de salón y tentaderos en el campo como venía siendo habitual dentro de la formación impartida por la escuela.

Ahora más que nunca es el momento de recordar que durante estos 8 años todos los que formamos la escuela hemos sido una familia y no debemos dejar de serlo por este inesperado y duro golpe que hemos sufrido.

La escuela seguirá adelante y juntos vamos a luchar para ello.

Como siempre estamos a vuestra plena disposición.”)

Está claro que los miembros de la junta que dirigen la escuela no contemplan la dimisión. La misma puede causarles daños en lo personal y en lo profesional.

Dimitir tiene 4 vertientes. Para ciertas personas, la dimisión es el momento de partir con la cabeza gacha por la vergüenza. Para otros, es un acto desafiante. También hay quienes reconocen haberlo hecho mal y se van con tranquilidad. Y de algunos se piensa que esperaron demasiado.

Ninguna de las 4 vertientes es “honrosa”, excepto la que se hace por principios.

Uno de esos ejemplos honrosos es el de Yolanda Fuentes, directora general de Salud Pública de Madrid hasta el 7 de mayo de 2020. Ese día presentó su dimisión porque se negó a firmar el plan de desescalada acelerada que preparaba el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Yolanda consideraba que Madrid no estaba preparada para pasar de fase y relajar el confinamiento. La comunidad no cumplía con los criterios necesarios. No había rastreadores suficientes y los indicadores epidemiológicos no permitían dar un paso así. Los políticos se salieron con la suya, y de aquellas aguas vienen ahora estos lodos.

¿Crees que debería dimitir la Junta Directiva de la Escuela Taurina de Murcia?

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Fran Pérez @frantrapiotoros