HORA Y CUARTO ESPERANDO A “CHICUELO II” EN ABARÁN

Cada 27 de septiembre Abarán se convierte en el centro neurálgico del toreo de la Región de Murcia, pero este año, por la grave situación sanitaria que desgraciadamente vivimos, no se va a poder celebrar su tradicional corrida de toros con motivo de la festividad de sus Santos patronos, San Cosme y San Damián.

Los festejos que se han dado en esta plaza hasta la fecha no han dejado a nadie nunca indiferente. El triunfalismo siempre ha sido la nota destacada en una plaza donde la máxima del público asistente siempre ha sido pasarlo bien.

La historia del nuevo coso inaugurado en 1999 y  del que se situaba en el mismo lugar inaugurado en 1891, está llena de grandes tardes protagonizadas por la figuras del toreo de las diferentes épocas y por las buenas actuaciones de los toreros de nuestra tierra.

Hoy en ElMuletazo.com, para recordar la grandeza de esta plaza y la importancia de su tradicional corrida de toros en el calendario taurino regional, vamos a relatarles la corrida de toros con la espera más larga y el desarrollo más corto celebrada en el coso de “La Era” hace 65 años.

Corría el año 1955 y el propietario por aquel entonces de plaza de toros había cerrado para el 27 de septiembre un interesantísimo mano a mano con dos toreros que gozaban de gran predicamento en tierras murcianas, el venezolano César Girón y el ídolo murciano Manuel Cascales.

La afición acogió de gran agrado el cartel que completaban los toros de Samuel Hermanos (ahora Samuel Flores) y desde primeras horas de la mañana, el pueblo murciano recibía la visita de gentes llegadas de todas las partes de la Región.

El empresario se frotaba las manos por el éxito económico que iba a obtener, pero a las 9 de la mañana le llegó un telegrama que le rompió todos los pronósticos. El mensaje era claro y conciso, César Girón había decidido cortar la temporada y no actuaría en Abarán.

Después del lógico disgusto y el nerviosismo inicial, se puso a buscar soluciones para que el festejo vespertino, anunciado para las cuatro y media, no fuera un petardo. Tras encontrar la negativa de algunos toreros de la tierra para sustituir a Girón en el festejo, contactó con el apoderado del torero albaceteño Manuel Jiménez Díaz “Chicuelo II”. Este aceptó sustituir a César Girón pero avisó de que había un problema, el torero estaba en Cuenca y le iba a ser casi imposible llegar a la hora prevista para el comienzo del festejo.

El empresario, sabiendo que no podía fallar a la afición, se la jugó y confió en que el torero llegaría lo antes posible a Abarán.

A las cuatro y media de la tarde el cielo amenazaba tormenta, y en el patio de cuadrillas solo estaba Manuel Cascales, y un joven que iba a actuar de sobresaliente y que confundían con el ídolo murciano por su enorme parecido.

“¿Quién torea hoy?” se preguntaban en los tendidos. A lo que contestaban los que pasaban por la puerta del patio de cuadrillas: “Cascales y su hermano”

Aquel sobresaliente que se parecía a Cascales no era su hermano, era Pepe Castillo.

El festejo no comenzaba, los fotógrafos aguantaban el retraso retratando a las bellas señoritas de la barrera y el cielo cada vez se ponía más negro. La gente se impacientaba y el corazón del empresario se situaba al borde del infarto. Hora y cuarto después apareció “Chicuelo II”.

A las seis menos cuarto, las cuadrillas hacían el paseíllo mientras el empresario respiraba, sin percatarse de lo que el cielo le tenía preparado.

“Chicuelo II” toreó muy ceñido a la verónica al primero toro de Samuel Hermanos. Con la muleta comenzó el trasteo con un pase cambiado para después dejar cinco redondos rematados con un sensacional pase de pecho. La faena siguió por naturales de bello trazo y acabó con el efectismo de molinetes y manoletinas de rodillas. Tras un pinchazo, una estocada haciendo guardia y dos descabellos paseo las dos orejas otorgadas para una presidencia facilona que escuchó las protestas del público. Ante el desencanto del público, Manuel Jiménez solo paseó un apéndice.

Algo parecido le pasó a Manuel Cascales con el segundo. Este se había estirado a la verónica con buen gusto en el recibo de capote y pronto descubrió que el toro tenía dificultades de visión por el pitón izquierdo.

El animal fue excesivamente castigado en varas y llegó a la muleta muy débil. Cascales dejó cuatro fenomenales pases por alto para después hacer relucir su temple con varios pases en redondo rematados con pases de pecho.

Remató a la res de una estocada corta y caída. El presidente volvió a sacar los pañuelos y Cascales, como “Chicuelo” decidió pasear solo un trofeo.

Cuando “Chicuelo II” lanceaba al tercero, el cielo no aguantó más y explotó sobre el coso de “La Era” provocando la estampida de los espectadores por los tendidos.

El ruedo quedó como una laguna de lodo en el que tratar de lidiar toros era aventurarse a que allí sucediera una tragedia. El torero albaceteño remató a la res y el festejo quedó suspendido.

Fran Pérez @frantrapiotoros