EL INFIERNO DE LA ESCUELA TAURINA DE MURCIA (II): “SOLO SE PUEDEN CAMBIAR LAS COSAS SI HAY VOLUNTAD PARA CAMBIARLAS”

La “Operación Estoque” de la Policía Nacional no solo ha dejado al descubierto los presuntos abusos sexuales que cometía un profesor de la escuela taurina de Murcia contra los alumnos más vulnerables de la misma, sino que también ha esclarecido que las enseñanzas taurinas que allí se producían durante los años que dio clase el detenido eran supuestamente muy discutibles.

Según el auto del titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Murcia, David Castillejo, con el que decretó la prisión incondicional para J.M.O, algunos alumnos podrían haber sufrido problemas psicológicos por el presunto trato dictatorial y supuestos chantajes que el detenido imponía a los alumnos en la escuela taurina, que navegaban por el miedo en lugar de por la ilusión, la educación taurina y el respeto.

Así lo reflejan las declaraciones de los alumnos a cuyo contenido ha tenido acceso ElMuletazo.com:

“Se hacía lo que él quería y no se podía rebatirle, aunque lo que dijera estuviera mal. No nos quedaba otra que obedecer para no sufrir sus broncas”, afirma un alumno.

Al parecer las discusiones más fuertes llegaban si los alumnos encontraban oportunidades para seguir entrenando fuera del ámbito de la escuela taurina: “Teníamos que pedir permiso y la respuesta siempre era negativa. Siempre nos decía que era motivo de expulsión. Muchos tuvimos que decir que no a varias propuestas, alguna de ellas de figuras del toreo.”

Otro de ellos añade: “Si nos llamaba algún profesional de la Región de Murcia la bronca era más fuerte”.

Supuestamente, el menoscabo a la gente del toro de la Región era una norma. “Era como si la escuela fuera otro mundo y los profesionales del toro de la Región otro. No nos dejaba ni saludarlos si nos encontrábamos con ellos cuando íbamos a entrenar al monte”, comenta otro alumno.

Sobre eso otro de los alumnos afirma: “Nos decía cosas malas de los toreros y subalternos murcianos. Los criticaba a todos”.

Una de las cosas que más extraña del caso es el poco tiempo que el director artístico de la escuela pasaba en la misma. Así lo indican las declaraciones de los jóvenes aprendices de torero: “Siempre nos decía que iba a venir, pero luego no aparecía. Jugaba con eso. Nosotros nos preparábamos para mostrar nuestro aprendizaje delante del maestro y a última hora nos decía que no venía”.

Un alumno se atrevió a decir el tiempo que supuestamente pasaba con ellos. “Allí el único profesor que había era el detenido. El director artístico solo iba 3 o 4 veces al año, aunque siempre estaba presente en todas las broncas, porque el detenido lo metía por en medio, aunque este no tuviera nada que ver”.

El comportamiento del presunto abusador de la escuela bajaba de nivel cuando aparecía por ella el director artístico de la misma, Pepín Liria. “Cuando él estaba no había tantas bromas fuera de lugar ni comentarios picantes”, dice un alumno.

¿Y cuál es el futuro de la escuela? Eso es lo que todos nos preguntamos.

A día de hoy la institución no se ha manifestado al respecto. Algunos de los alumnos de la escuela echan de menos que no se haya presentado una alternativa para que sigan con su preparación e ilusiones y temen el cierre de la escuela.

“Si el maestro Liria no se ve capacitado para seguir, debería coger la escuela otro maestro y darle un giro tremendo a este grave situación que estamos viviendo”, expresa un alumno.

En el mismo sentido, otro de ellos comenta: “Solo se pueden cambiar las cosas si hay voluntad para cambiarlas. Una montaña tan alta hay que afrontarla paso a paso. Debe salir la verdad, reabrir la escuela y que volvamos a retornar la confianza. Nosotros también necesitamos una nueva normalidad”.

La “Operación Estoque” ha puesto en jaque a la escuela taurina de Murcia. Los graves hechos que se investigan tienen que suponer un antes y un después en una institución que no se ha bajado de la polémica desde que está dirigida por la junta directiva actual.

El escaso rendimiento profesional de la misma, en comparación con otras escuelas taurinas, siempre ha estado bajo el juicio de los aficionados. Además, en el año 2016, la escuela fue duramente criticada por la expulsión de un alumno, cuyo único pecado fue torear en una fiesta privada.

En aquella ocasión la escuela se escudó en el artículo 6 de sus estatutos que prohíbe torear ganado bravo a sus alumnos sin comunicárselo antes a la escuela.

Esa decisión provocó la indignación de los aficionados y prensa especializada que criticó la norma arcaica y pasada de moda aplicada. Algo que se pudo solucionar con la palabra y con el perdón, ya que con alumnos de tan corta edad suele primar el tacto, para no hacer algo mal que pueda lesionar su autoestima. En aquella ocasión hubo hasta informes psicológicos que afirmaban que al alumno le había afectado esa decisión.

El Muletazo