RAFAEL DE PAULA, 60 AÑOS DE ALTERNATIVA Y 60 AÑOS DE SU DEBUT EN LA CONDOMINA

Hoy, 9 de septiembre de 2020, Rafael Soto Moreno “Rafael de Paula” cumple 60 años de alternativa. El hombre bipolar de Jerez de la Frontera, del capote de seda, la personalidad infinita y las rodillas de cristal.

Su toreo cautivador se guarda en la caja fuerte de las joyas más valoradas de la fiesta de los toros. Rafael, en la plaza, pero también en la vida, es el yin y el yang, el negro y el blanco, la limpieza y el Diógenes iluminados por bulerías.

Julio Aparicio le cedió los trastos en presencia de Antonio Ordóñez en la corrida goyesca de Ronda de 1960. Ese día no nació el mito. Rafael prácticamente salió toreando del vientre de su madre. En Jerez, no nació un torero, nació el arte de la semilla de un cochero.

Ya de novillero su distinción en la plaza era palpable, tanto que esa virtud le llevó a su apoderado y suegro Bernardo Muñoz “Carnicerito” a publicitarlo con una genial frase: “Si Zuloaga volviera a la vida, PAULA sería el torero de sus pinceles”.

Rafael de Paula se presentó en Murcia casi cuatro meses antes de su alternativa. El 8 de mayo del 60, el por aquel entonces novillero caló impregnó La Condomina del duende gitano más impresionante, ese que “ni es drama de un pueblo errante… ni es quejío, ni es bohemia, ni es misterio, ni tampoco el ronco grito de la angustia señera” como escribió un día Guillermo Sureda Molina.

Paula hizo el paseíllo ese día junto a Curro Puya (sobrino del grandioso matador de toros Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”) en una de sus últimas actuaciones de novillero porque pronto pasó a ser hombre de plata, al no encontrarse bien delante de los toros tras una cornada en Madrid recibida el año anterior; y con el murciano Ramón Sánchez, que hacía su cuarto paseíllo de la temporada en Murcia tras sus sucesivos triunfos.

Pese a que el gran triunfo fue para el local Ramón Sánchez, tras realizar una buena labor con el capote y la muleta ante el tercer novillo de la tarde de la ganadería de Juan José Ramos y Hermanos al que cortó las dos orejas y rabo, las crónicas de aquella tarde reflejan que la gente que acudió a la plaza salió toreando por las calles al ver la manera tan diferente y carismática con la que expresó el toreo el jerezano, que perdió un triunfo clamoroso por el mal manejo de los aceros.

Al segundo novillo de la tarde, primero de su lote, lo recibió por verónicas con mucho garbo y “salero”, por bajo, sentidas, adelantando la pierna contraria y acompañando la embestida. Fue como una revelación. ¡Aquí el toreo!

Con la muleta estuvo genial, si bien no terminó de estallar la faena en la que hubo detalles mágicos. Saludó una gran ovación en los medios.

Sin embargo, el tarro de las esencias terminó por derramarse en el quinto. Rafael de Paula volvió a dar un recital con el capote, y esta vez, con la franela hubo una comunión perfecta entre novillero y novillo. Fue una faena de antología donde toreo espléndidamente por manos manos, pero sobre todo con la zurda, en donde dejó un ramillete de naturales admirables que remató con soberanos pases de pecho. Murcia tembló ante la majestad del toreo salida de las muñecas inigualables de Paula, que falló reiteradas veces al entrar a matar, dejando la apoteosis en una vuelta al ruedo triunfal que caló hondo en los cimientos de La Condomina.

Volvió, ya de matador de toros en varias ocasiones, pero las musas esos días no tuvieron ganas de trabajar o de superar lo que consiguieron esa tarde de mayo de 1960.

Rafael de Paula es fuente de inspiración de toreros, sobre todo por su manera de interpretar el toreo de capote. Todavía hoy en sus vuelos sueñan los que quieren dedicar si vida al toro. Tanto es así que en la escuela taurina de la Región de Murcia, un chaval que da sus primeros pasos en este difícil mundo, y que lleva el toreo emanado de la sangre calé por sus venas, Rafael Relente, parece haber sentido en su interior la grandeza de la tarde que les hemos traído al recuerdo.

El sentimiento y la admiración por Paula también se guardan en una vitrina del museo taurino del Real Club Taurino de Murcia. Allí luce un traje goyesco, donado por el periodista, escritor y profesor de la Universidad de Murcia Antonio Parra, con el que el de Jerez hizo el paseíllo en Antequera en 1999, en un festejo en el que estuvo acompañado por Antonio Chenel “Antoñete” y Curro Romero.

Fran Pérez @frantrapiotoros