UN AÑO SIN TOROS EN CALASPARRA. FILIBERTO, EL HIJO TORERO DEL ARROZ

Las espigas de los arrozales de Calasparra templan las embestidas del viento como si las de un toro bravo se trataran. Se visten de luces con el grano y salen por la Puerta Grande de la gastronomía en la paellera de cualquier casa. Su toreo es la bomba.

Normal que ante tanta grandeza, de sus raíces naciera Filiberto. Un torero clásico, como el arroz, que ante el toro le pone ese toque de distinción que solo el de Calasparra es capaz de dar a cualquier plato.

“El Fili”, como cariñosamente se le llama, ha sentido las pisadas del dios toro por el asfalto de Calasparra y por el ruedo de La Caverina, desde, como vulgarmente se dice por nuestra tierra, antes de que le salieran los dientes.

El respeto a ese magnífico animal y la admiración ante los valientes novilleros que se ponían delante en las novilladas de la Feria de su pueblo fueron el detonante para lo que hoy es. Le picó el mosquito, y el veneno de querer ser torero, de entregar su vida en una plaza de toros, fluye por sus venas.

Este año, su feria, no se celebra. El maldito virus está haciendo que sepamos apreciar cosas que antes no sabíamos que eran tan importantes para alimentar nuestras almas.

“La ausencia de la feria taurina del arroz la vivo como casi todo el mundo imagino, con cierta tristeza, es un año duro para los profesionales y aficionados, todos deseamos que en la próxima temporada se pueda recuperar todo y salga hacia delante el país, el toreo y Calasparra recupere su temporada taurina y sea por lo alto”, comenta mientras dibuja con su muleta un magnifico derechazo.107488335_2680045018946940_5500700405928303516_o

No llegan los contratos, pero está fino como si llevara en sus espaldas más de 20 corridas de toros. No ha parado. Lo que en la plaza no ha podido ser, en el campo ha salido a la luz: “Este año las circunstancias han venido así. Toca no aburrirse y echarle corazón e ilusión”.

Se cree capaz de cambiar la moneda. En su cara se ve la ambición de llegar arriba. Pese a tener varios años de alternativa, sigue siendo una novedad para los grandes públicos: “Las cosas cambiarán y hay que aprovechar al máximo todo lo que venga. Estoy dispuesto a asumir el reto.”

Hablamos de la pena generalizada que se siente en el pueblo por la suspensión de su feria. Naturalmente es lo que tocaba, es la única manera de lidiar al marrajo virus. Le pregunto por el futuro de la misma: “Soy optimista en cuanto al futuro de la feria, creo que ya está más que estabilizada en el circuito de novilladas y tiene un peso específico muy importante que seguía al alza en estos últimos años, aparte, hay mucha afición así que creo que este parón no afectará a su futuro”.

Sale la portátil a relucir. Una plaza de obra tiene más encanto que la chapa, donde la fiesta no se puede ver en su máxima expresión. La Caverina tiene que seguir formando parte de la grandeza de estas fiestas: “Es una cuestión que a todos nos gustaría que fuese a buen puerto por el bien de la afición y la fiesta de los toros en Calasparra, espero que todo vaya a su sitio  y los toros vuelvan a La Caverina con fuerza y unión”.107490284_2680802718871170_9108915015592159442_o

Filiberto sigue toreando de salón. No le molestamos más. Le ronda por la cabeza un proyecto taurino que se está fraguando estos días en España y que tiene como objetivo ayudar a toreros que están en su situación. Puede que sea el momento: “Si tiene que ser que sea, y si no, seguiremos adelante con lo que venga. Todo llegará”.

Cerramos la charla. Pero antes el torero quiere dirigirse a todos ustedes: “Desde aquí manifiesto mi apoyo a todas las personas que han perdido a seres queridos en esta pandemia y lo están pasando muy mal, también a todas las personas contagiadas y a las personas más afectadas por esta crisis. Espero que todos salgamos más unidos y más fuertes, seguro que el futuro nos depara buenos momentos y sabemos valorarlos aún más”

Fran Pérez @frantrapiotoros

Fotos: Pedro Laforet