OPINIÓN: “SÍ. ESTO SÍ” (Otra carta abierta al ministro de Cultura) por Marcial García

Excelentísimo señor ministro de Cultura y Deporte, don José Manuel:

Me dirijo a VE, por segunda vez, para agradecerle el gesto de enmendar los equívocos que han existido entre VE y el especial cuerpo social que agrupa (¿?) a la tauromaquia. Y, como hacía en la anterior misiva, utilizo el acervo del refranero para decirle aquello tan socorrido de “Más vale tarde...”, o esotro de “Rectificar es de sabios”, de lo que me congratulo, por lo que significa de cumplimiento de la legalidad y por dejar en su sitio a tanto agorero salvapatrias, que puso el grito en el cielo, por su desliz pasado. Esta vez sí tengo la esperanza que le llegue, lo mismo que le han llegado las reflexiones y ponderaciones de los buenos aficionados que, sin duda, habrán expuesto a VE con todo detalle lo oportuno y justo de corregir el rumbo.

Una crítica constructiva, y eso pretendía la mía, como sé ocurría con otras que representaban al cuerpo social, se hace para ayudar o dar un banderazo de alarma ante una maniobra peligrosa del timonel, y VE, en este ministerio lo es.

Por desgracia, los que farisaicamente pusieron el grito en el cielo mediático, en su mayoría, solo pretendían hacer leña del árbol en trance de abatirse. Uno, que, como le decía, ya tiene sus años -y por lógica, su experiencia en lides semejantes- sabía que a la mayor parte de los voceros, como lo han demostrado en largos años en puestos de responsabilidad del tema, les importaban un bledo los toros. Pero era el momento justo de utilizarlos como arma arrojadiza y unirse a la jauría que, por éste o aquél, yate, aúlla o gruñe alborotada, para apuntarse el tanto.

Espero que ahora si sepa apretar las manos tendidas e intente solventar el mal trance por el que se pasa en esta parte de la sociedad. Los que VE ya debe conocer que les importa un bledo, van a seguir con su cantinela, hábilmente manejada en las redes, por ésos que han querido politizar algo que es del pueblo y que, como se ha demostrado a lo largo de su historia, no tiene color ni distingo de tendencia, aunque algunos de sus profesionales, con todo su derecho, se hayan unido a unos u otros partidos supuestamente pro tauromaquia. La disculpa o el reconocimiento no están en su libro de estilo. En el mío, aunque muy humilde, sí.

Por eso, desde aquí, desde las mismas páginas que le pedía un golpe de timón, le agradezco la corrección de la deriva y le deseo el mayor de los éxitos en esa serie de conversaciones y análisis en los que se han de ir pasando revista a los muchos y complejos problemas que aprisionan a este mundo larvado del toro.  Y de ellas, con generosidad y amplitud de miras, intentar extraer el remedio que, desde la administración, se puede suministrar a  su preocupante y tambaleante estado actual de falta de salud.erommqawkaabp-3_20367198_20200220172853

Pero ya le habrán advertido esas voces que le pedía que escuchase, que no puede restringirse al mundo fácil de la subvención, sino al sembrado en los buenos barbechos de la promoción, como ya se hizo en su momento, por tantos gobernantes de su mismo partido, con aquellos ilusionantes proyectos creados para ayuda de tantos jóvenes apasionados que buscaban un sitio en los comienzos de esta carrera procelosa. Por desgracia, los que ahora han estado pontificando sobre su apoyo/no apoyo, no hicieron más que buscar en esas instituciones canonjías donde colocar a sus amiguetes, acabando por convertirse en lugares de clientelismo e inutilidad. Y a los hechos me remito.

Tiene  tiempo VE de dar forma a una serie de canales de protección y promoción de este arte tan singular. Pero huya como de la muerte jilopa de los entramados paramafiosos que se presentarán en sus oficinas intentando trincar dinero fácil, que pudre más el tinglado y lleva, desde el interior, a la muerte de esta milenaria liturgia.

Si las cosas se hacen con mesura y ponderación, aún llegará VE a tiempo de airear, oxigenar y purificar el tema, Ayudas no le van a faltar, si está dispuesto a pedirlas.

En la pasada ocasión le decía que no soy persona de consejos, pero, si, entre reunión y reunión, le queda tiempo en presenciar un buen festejo, hágalo. Elija un/una buen/a acompañante que le pueda comentar el misterio y el arcano de esta extraña y atrapante liturgia. Eso sí, advierto a VE, que corre el grave riesgo que el virus de la afición le posea. Y, entonces, no habrá remedio. Habrá pasado VE al grupo de los diletantes de esta locura nuestra. Si me hiciera -o hiciese- caso, no vaya a un festejo de relumbrón mediático, con figuritas, figurones o mascarones de proa. Pida asesoría a algunas de esas voces que le decía y lo mismo coincidimos en algún festejo, disfrutando del mismo artista y compartiendo ilusiones y miedos similares de esta música callada que Bergamín glosara magistralmente.

Queda agradecido a VE, deseándole el buen rumbo y el éxito en la gestión. Si esto ocurre, no será solo el éxito personal de VE y sus colaboradores, sino el de todos los que amamos y defendemos este arcano de nuestra cultura mediterránea.

Mientras tanto, le saluda esperanzado este aficionado militante, que lo es:

Marcial García G.