HACE UN AÑO “A LOS HÉROES NO HAY QUIÉN LOS PARE”…..

Hace un año, de lila y oro, Paco Ureña regresaba a la casa que se lo ha dado todo después de superar una de las montañas más infernales que la vida le puede poner a una persona.

Madrid se rindió ante su entereza y superación. Las Ventas, por San Isidro, aclamó al héroe y este les correspondió con una gran tarde. El prólogo de su gran San Isidro, que remataría en apoteosis una tarde de junio.

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Así se lo contamos hace un año, donde la heroicidad se vivió al cuadrado, ya que un torero de Huelva, que sufrió también el peor revés de la vida, fue paseado por los alteres de Madrid…..

“Ya se habían lidiado dos toros y Eolo hacía de las suyas sin piedad en Las Ventas. El griego, el más antitaurino de los dioses, se había alineado con la más antitaurina expresión, la juan pedrada. Para colmo, entre aire infernal y descaste descomunal, una figura estaba apática y con desgana. Tripartito para el desastre.

La tarde había comenzado con una ovación a la que le faltaron decibelios para la vuelta de Ureña a Madrid. Aquello era para rendirse ante un hombre que ha puesto el amor por su profesión, por la fiesta de los toros, por encima de su vida, pero el clavel estaba con el gin tonic o ni sabía quién toreaba con “El Juli”. Menos mal que el tendido 7 sentó cátedra y recuperó el señorío de Madrid para un torero que lo ha dado todo siempre en esa plaza.

Ayer también. Cuando la figura del cartel no se había atrevido a ir al sitio de menos viento de la plaza porque estaba cerca del sector duro de la plaza, el lorquino se fue a la querencia de los papelillos. Firme y seguro, Paco Ureña abrió su corazón, otra vez, y la transparencia de su toreo se contagió a todos. Su colocación fue perfecta, su valor infinito. De eso surgieron muletazos de gran expresión. Por momentos pareció parar al viento. Una voz surgió del tendido: “¡Julián eso es torear con viento!”. Todo quedaba dicho. La lección aprendida. Pinchó, dio una estocada entera, y Madrid le obligó a dar la vuelta al ruedo. La espada se había llevado uno de los trofeos ganados a ley está feria.

Con el quinto, el de Lorca volvió a poner Madrid de acuerdo. Con un lote de pocas posibilidades, volvió a dar toda una demostración de cómo un torero debe ir a Las Ventas. Tiró del toro, se cruzó y sacó muletazos que nadie pensaba que podría sacar. Volvió a hacer que nos olvidáramos del vendaval. El verdadero aire que se notaba en esos momentos era el de la entrega. La estocada cayó baja pero Madrid quiso premiar al torero con una oreja al conjunto de su tarde, que el tendido 7 protestó. Entendibles protestas porque la colocación de la espada era defectuosa. Pero de ahí a decir que es un regalo, hay un trecho. Menudo regalo más bien pagado. Que lo miren de frente a frente.

El honor de la corrida de toros de Juan Pedro Domecq lo salvó el sexto. Un gran toro en la muleta. De triunfo gordo. El mejor toro de lo que llevamos de San Isidro. “Despreciado” de nombre. Y también despreciado en el apartado. Su altura, sus kilos y su imponente presencia lo llevaron a enlotarse con el toro más bonito de la corrida. Pero que cosas, para no quererlo nadie, fue de bandera. Yo entiendo a los despreciados. Muchas veces ver lo que no quieres ver, o escuchar lo que no quieres escuchar, provoca rechazo. Pero es un ejercicio de total verdad. Vivan los despreciados.

La suerte fue para David de Miranda. Bueno, suerte, esa es también para el que la busca. Cumbre el onubense. A la altura de las embestidas humilladas y sinceras del toro. Lo cuajó por el pitón derecho y estuvo a gran nivel por el izquierdo. Hubo rotundidad y salieron esos olés que hacen temblar la catedral del toreo. Ese chispazo que pasa de lo bueno a lo sobresaliente. Y en cada serie, una alegría. Una sonrisa dibujada en la cara de un torero al que le dijeron que no podría volver a torear. Un toro lo mandó en el año 2017 al hospital de parapléjicos de Toledo tras propinarle una voltereta que le produjo una severa lesión de espalda. Pero a los héroes no hay quién los pare. Su recuperación, su esfuerzo tremendo ha tenido su recompensa. La vida es justa con los valientes y también con los despreciados.

Tras una estocada, el clamor. Dos Orejones de Madrid y una Puerta Grande para la historia. Huelva es una fiesta. San Isidro sigue más que interesante y la fiesta de los toros está más viva, más renovada, con más salud. Son buenos tiempos para ser aficionado. Aleluya”.

Pero llegó el coronavirus……

Fran Pérez @frantrapiotoros