OPINIÓN: ¿CALASPARRA A SEGUNDA DIVISIÓN? por Fran Pérez

Quedan pocas horas para que la Feria Taurina del Arroz de Calasparra baje a segunda división. Si nada lo remedia, si el tiempo no enciende a última hora el VAR de las ideas del propietario de La Caverina para revisar la jugada, los esfuerzos por situarla en el top 3 de las ferias de novilladas de España no habrán servido para nada.

Todo el trabajo se va por el sumidero, y no por culpa de un equipo que ha sabido encumbrarla y borrarle los sambenitos de viejos piratas del pasado, sino porque el dueño del campo, que ni siquiera es el inversor, ha decido cambiar de entrenador sin el beneplácito del que pone el dinero y en contra de la opinión de los aficionados.EEDa6cCX4AchSYm

Me cuesta creer que la persona que creó esta feria, quiera dañarla. Joaquín Caballero no quiere eso. Él piensa que está defendiendo su cortijo, pero lo que está haciendo es llevarlo a sus últimos días, y de paso, sin ser consciente ello, pegarle una estocada en los bajos a lo que le da la vida.

La Caverina, sin su feria de novilladas, es un montón de piedras con forma redonda, que nadie quiere sin estar respaldado por el gran promotor de los festejos, el Ayuntamiento. No es la única plaza de toros en esa situación. Lamentablemente, si los Ayuntamientos no reman económicamente a favor las plazas de toros de los pueblos, estas son muertos estructurales que tienen que pagar impuestos. Véase Cieza, como ejemplo, donde los empresarios han ido a pulmón con las exigencias de una propiedad anclada en el pasado. Ahora no va a dar toros allí ni Don Diodoro Canorea que bajara del cielo.3836_toro

Joaquín Caballero todavía tiene una noche para no cambiar algo que funciona, para mantener a Calasparra, su feria y afición donde se merecen, y para que sigan luchando para mantenerse en primera. Y tan solo tiene que dejar las cosas como estaban, pasar página y disfrutar de su creación y su plaza con la tranquilidad y el acomodo del buen trabajo que se ha venido realizando estos años.

Si no es así, su nombre, que le ha dado tanto a Calasparra, que sacó de la chistera algo que todos los aficionados esperamos con ilusión a principios de septiembre, va a quedar manchado. Ni él lo merece, ni el relato de este pueblo tampoco. En sus manos está.

Dar toros en una plaza portátil, es como beber refresco de cola del bote. Todos preferimos el cristal. Pero si hay que ir a los toros a la lata (como decía el recordado Antonio, recuerdos al cielo jefe) pues iremos aunque no nos guste. Esta feria que tanto amamos, con 30 años de leyenda tiene que seguir siendo el paraíso del toro de la Región de Murcia.

Si la bajada a segunda división se llegara a producir mañana, los esfuerzos de todos los agentes que permiten que se celebren toros en este bendito pueblo se tienen que multiplicar. Contra los reveses, trabajo.

Hay suficientes motivos para volver a llevarla a la primera línea. Sé que el Ayuntamiento, los aficionados del pueblo, las asociaciones taurinas, los hosteleros no van a dejar que todo se vaya por la borda. A La Caverina de quita y pon tiene que ir más gente que a la de obra. Se tiene que hacer ver al Ayuntamiento que su apuesta está respaldada para que termine de creerse su apuesta por una plaza de toros nueva que haga olvidar las incomodidades de la centenaria plaza, que su propiedad no supo agarrar al presente  para seguir haciendo historia en el futuro.

También puede pasar lo contrario, que la gente termine por desconectarse. Entonces, por septiembre, Calasparra será Moratalla.

Fran Pérez @frantrapiotoros