OPINIÓN: “EL CAPRICHO” por Marcial García

Quien haya tenido la fortuna de viajar a la localidad cántabra de Comillas, seguramente se habrá traído la imagen de una de las pocas obras de Antonio Gaudí que hay fuera de Cataluña, un maravilloso palacete modernista, con el aire personal e intransferible del arquitecto de Reus. Se levantó a fines del XIX por encargo de Máximo Díaz de Quijano, un rico indiano del lugar, concuñado de Antonio López, futuro marqués de Comillas, que, como él, había amasado una fortuna como negrero en Cuba. La obra es una maravilla, pero, cuando uno conoce sus entrañas de origen, da grima y repelús.capgau

Seguramente, muchos de los lectores se estarán preguntando que a cuento de qué viene este preámbulo historiado. Como en casos parecidos suelo decir: no se apresuren, que enseguida lo sabrán.

El mundo del toro siempre ha sido solidario y se ha entregado a las causas benéficas, como se puede comprobar hurgando en cualquier hemeroteca. Murcia, cuyo símbolo es la matrona que amamanta al niño ajeno, siempre dio ejemplo de solidaridad, altruismo y generosidad, sobre todo con las grandes causas.matmur

El cáncer ha tiempo que se tiene por una de las tres ces fatídicas, nueva plaga de la Humanidad. Todos los esfuerzos para luchar contra él son pocos, pues hay mucho dolor en su terrible acción. Una de las muchas asociaciones fundadas para luchar contra la nueva peste ha sido y es la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer), de ejemplar trayectoria.

Pues, en Murcia, AECC y el mundo del toro llevan 25 años uniendo fuerzas y organizando uno de los festivales más multitudinarios de los que se formalizan para este benéfico fin. Hasta aquí, todo perfecto.

En una tierra donde los festejos taurinos, salvo honrosas excepciones, van cuesta abajo y sin frenos, este festival ha sido muy apreciado por toreros y aficionados. Para los primeros, porque ha sido ocasión de mostrar su generosidad y torear en su tierra, tan poco dada a abrir paso a los coletudos locales; para los segundos, porque era ocasión de ver a sus toreros, que de otra forma no pisaban la arena condominera.

Pero -siempre hay un pero-, las cosas comenzaron a sufrir mar de fondo con vetos, marejadas, marejadillas y mar gruesa. Los aficionados más avispados empezaron a enterarse y cabrearse por esas maniobras oscuras y a exigir la presencia de ciertos nombres, que se señalaban como víctimas de ellas. Desde algunos medios, se hablaba del origen de todo este mar de fondo, se señalaban víctimas y victimarios y se denunciaban modos y maneras de confección de carteles y de elección de toros y toreros. Pero, año tras año, lo que debía ser ocasión de alegría, ha pasado a ser motivo, cuando menos, de denuncias de mangoneos y montajes.

A todo esto, la AECC, no ha intervenido en el conflicto y la empresa sigue a lo suyo, hacer del cartel un “manifiesto” de su modvs operandi en la confección de la feria septembrina, con aviso a navegantes incluido.

Esta XXVI edición la cosa ha llegado a su máxima expresión. El cartel es la expresión del capricho del gestor y propietario, tanto en nombres como ganado. Simplemente con una mirada, si uno es un poquito observador, salta a la vista qué y a quién se magnifica.

Uno, que hace tiempo (concretamente desde la última participación de Filiberto) que no asiste al evento, empieza a comprender mejor las cosas y a confirmar temores fundamentados.

Así, respetando a los anunciados, que seguramente tendrán muchos y buenos ratos que agradecer a empresa y asistentes al coso, así como sobrada experiencia en el versátil mundo del toreo, uno se pregunta: ¿No hay toreros murcianos dignos de figurar en la nómina? o, acaso, lo que hacemos es cobrar viejas deudas de venganza y autosatisfacción propia.

Sotto voce, siempre a sotto voce, porque se teme la repercusión de las palabras, se ha dicho “…que sí, que sí, que a la Parrala le gusta el vino”. Se han señalado nombres, cuchillos levantados, puñaladas traperas y otras lindezas. Pero nadie se atreve a señalar la causa del mal, de por qué el cartel del festival sigue siendo el “Capricho” del empresario y su entorno.

Uno, que ya está de vuelta del taurineo y sus miserias, de figuras y figurones, de fobias y filias, se limita a sacudir despectivamente la mano derecha y hacer la “higa” profiláctica. Mientras, planifica su marcha a Jaén, para, con el mismo fin, el 4 de abril, ver a su amigo Curro con ganado de Victorino, su otro amigo admirado, olvidando reivindicar nada para nadie en esta tierra de caprichos y caprichitos.vitjn

¡Que ustedes lo disfruten!

Por Marcial García García