EL FUEGO DE UREÑA CALIENTA INVERNALIA (Madrid, crónica de la 18ª de la feria de San Isidro)

61782523_2181067048656062_5045932513705328640_nAlcurrucén y Ureña se volvían a encontrar, en Madrid, ocho meses después de que un toro de esta ganadería, en Albacete, pusiera al torero la batalla más difícil de su vida. Una vez superada, San Isidro era sitio perfecto para quitar espantajos del pasado y mirar al futuro con esperanza, herido de guerra, pero satisfecho de estar otra vez jugando la partida, aunque sea en invernalia.

Evidenciando su sangre Núñez, el primero de Alcurrucén salió frío y sin querer cuantas con el capote. Ureña quiso revertir esa frialdad y dejó un buen manojo de verónicas dignas de acabar con el frío, pero el público estaba contagiado y su saludo fue acogido con una extraña indiferencia. Madrid, su plaza, la que le ha dado tanto al torero, es la plaza que más le exige. Y vaya que si le exigió. Tras los tercios de varas y banderillas donde el toro cumplió, el de Alcurrucén llegó a la muleta con movilidad.

El de Lorca brindó la faena a sus compañeros heridos y comenzó la faena en el tercio con derechazos de rodilla genuflexa, alargando la embestida de un toro de los hermanos Lozano que estaba tocado por la sosería. Paco apostó a las primeras de cambió y sacó derechazos ligados rematados con bonitos pases de pecho que intentaron prender la mecha. Pero no hubo llama. Madrid, no se encendió con el buen toreo del lorquino, quizá porque el toro no trasmitía, aunque es verdad que la colocación del torero no era la de otras veces. Madrid lo respetó, aunque algunos pitos de los sectores más duros se lo recordaron. Con la mano izquierda dejó Ureña varios naturales de mucha entrega y gran expresión pero Las Ventas era el polo norte. No estuvo fino el torero con la espada y el silencio se hizo presente.153495153496153497153498

No gustó el quinto por su presentación, manilargo y escaso de trapío. La lidia de la res pasó entre las protestas del tendido 7 y la indiferencia del personal. Paco cogió su muleta y comenzó un trasteo por estatuarios firme para después dejar varios ayudados por bajo que cautivaron y sacaron al público de la siesta. Muy de verdad, el lorquino se puso de frente y el fuego de su toreo calentó. Los naturales salieron de uno en uno, la colocación fue perfecta, la pena es que el toro no decidiera seguir la tela con más transmisión. Hubo un natural que fue un cartel de Ruano Llopis. Madrid volvía a estar con su torero. Los naturales finales de faena y los olés del público lo ratificaron. Cerró el lorquino con ayudados por bajo, de frente, fueron como pequeños instantes de aquella faena al Adolfo de Otoño. Montó el lorquino la espada, la oreja se olía. Pero pinchó arriba al primer intento. Al segundo, dejó una estocada arriba. El toro tuvo una bonita muerte. Y al abrigo, con el sol de la verdad, Ureña cortó una de las orejas con más sabor de la feria.153517153516153514153513

El primero se dejó en el capote de salida para que David Mora le enjaretara un buen saludo a la verónica. En varas y banderillas el toro dio muestras de ser un toro de triunfo. El de Alcurrucén respondió en los primeros compases de faena a lo esperado y se desplazó por el pitón derecho con largura para que David Mora dejara un sensacional y sentido inicio de faena. El toro, de poca humillación aguantó una tanda más de derechazos y pronto de vino abajo. Mora lo intentó también por el pitón izquierdo pero el animal cerró la persiana. Mora quiso cerrar por lo alto el trasteo y se tiró como un león a matar, saliendo prendido feamente. Un volteretón de infarto que no tuvo, afortunadamente, consecuencias. Volvió a tirarse otra vez con la misma entrega y Madrid le reconoció el gesto con palmas cariñosas.

Su segundo del lote, tuvo que ser devuelto a los corrales por su extrema debilidad, pero el presidente lo aguantó sin motivo, y restó una oportunidad al torero para el triunfo. Mora se justificó pero levantar faena con semejante rival era todo un imposible. El silencio fue la firma final de su actuación.

Álvaro Lorenzo se topó con un tercero deslucido. La faena trascurrió entre el silencio más absoluto, tiempo de ver el móvil o de hablar con el de al lado.

El sexto se emplazó en los medios y causó un poco de desconcierto entre las cuadrillas. Álvaro Lorenzo se quejó de problemas de visión del astado, pero el animal se quedó en el ruedo. Lo que resultó ser, es un toro simplón, deslucido con el que Lorenzo lo intentó sin suerte. Se justificó el toledano que dejó una estocada entera para atronar al toro. 

Ficha:

Plaza de toros de Madrid, Las Ventas. Miércoles 31 de Mayo. 18ª de abono de la feria de San Isidro 2019.

Toros de Alcurrucén, de aceptable presencia y juego desigual. Nobles en conjunto.

David Mora: Palmas y Silencio.

Paco Ureña: Silencio y Oreja

Álvaro Lorenzo: Silencio y Silencio

Saludó tras parear al primero Ángel Otero.

Entrada: Lleno

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Fotos: Luis Sánchez Olmedo y Las Ventas

Fran Pérez @frantrapiotoros