TOROS EN LA MAESTRANZA DE LA CIUDADANÍA por Fran Pérez

Gran festejo en la plaza de toros de la Real Maestranza de la ciudadanía de España para este domingo 28 de abril. Cartel de gran expectación. Y es que se intuye la emoción del no saber qué pasará en el ruedo. Hacía tiempo que no ocurría eso. Quizá la falta de una figura clara en los carteles, como pasaba antaño, sea la cuestión.

Sin figuras en la arena, los equipos de comunicación de los integrantes del cartel nos están bombardeando estos días para que nos hagamos partidarios de estos, algunos sin verles torear, y les llenemos las urnas el domingo.

Lo cierto es que esta plaza de toros donde vivimos necesita un lidiador de verdad. Un torero que sepa lidiar todos los toros y de todos los encastes con cordura, con saber estar, con firmeza, con valentía y que pegue naturales con pureza para un presente y futuro mejor.

Ya sé que soy duro. Pero si juzgo de esa manera a los que se visten de luces, a los que admiro, también lo voy hacer con los que van con traje y corbata, o en camisa “remangá” que también los hay. Dudo que los integrantes del cartel electoral de domingo sepan hacerle frente a las dificultades de los toros de todos los encastes. Unos me recuerdan a toreros actuales, que van de divos, pero no llenan las plazas de toros. Otros es que no han tomado ni la alternativa. En fin, es lo que hay. Habrá que seguir viéndoles para ver si alguno entre tanto pase despegado y de cara a la galería, sin mancharse el traje, pega un natural como los de José Tomás o una verónica como las de Juan Ortega.2

Abre el cartel Pedro Sánchez. De grana y oro. Con la vitola de haber retirado a Rajoy con la ayuda de sus subalternos, alguno de ellos como los que piden las orejas a la presidencia en plazas de tercera y otros extraordinarios puntilleros. Tras su hazaña, la fecha del domingo es clave para él. Es hacer realidad su sueño de figura o caer al más profundo pozo de la realidad desde el vuelo de un Falcón. En su esportón no lleva ningún capote para la tauromaquia, que solo se agarra a él por lo bien que la tratan algunos que defienden sus intereses en algunas comunidades autónomas o pueblos del país. En su contra, es que también tiene a otros que en lugar de respetarla la tratan mal. Eterna controversia. O el sí pero no.

Alberto Carlos Rivera actúa en segundo lugar. Alberto es de esos toreros que se apoyan al que más torea para torear él más. En este festejo aspira a dejar de ser torero de segunda fila. Quiere exigir él y no que otros lo pongan en los carteles a su conveniencia. En su favor está su buena lidia con el toro independentista en Cataluña apoyado con una de sus mejores subalternas, Inés Arrimadas. También el deseo de que, de una vez por todas, el traje de luces político torne a otro color que no sea el grana o el azul pavo. En su contra, no dejar nada claro. No lo hago pero lo haré. Lo haré pero no lo hago. Y de toros ni mu, solo una frase: “Ni somos taurinos, ni somos antitaurinos”

En tercer lugar actúa, de nazareno y oro, Pablo Iglesias. Pablo quiere vivir a la sombra de Sánchez. Abrirle los carteles y sacarle la cartera. Bueno, cuanto más carteras mejor. Nos encontramos ante un lidiador que maneja la palabra social como algunos toreros el capote, pero a la hora de la verdad, comprobamos que esa verborrea se estrella en la pared de un adosado de Galapagar. Por tanto sus lidias no van más allá de dos macheteos, estocada en los bajos y bronca. Y encima, el hombre del respeto lleva en su programa la eliminación de la tauromaquia. Sin embargo, estos años, ha sido socio de Gobierno en Castilla La Mancha, comunidad que ofrece más festejos en directo en su televisión autonómica.

De azul pavo y oro, debuta en esta plaza, Pablo Casado. Pablo ha heredado el traje de Rajoy que tenía José María Aznar en casa y eso le pesa mucho. Sus intenciones son buenas, pero en su intento de regeneración se está encontrando las piedras que no quitaron sus antecesores. Quizá llega poco toreado a esta cita. Lo normal es que las alternativas precipitadas salgan mal y poco a poco el poso cuaje a los toreros. Pero oye, también es verdad que hay toreros que desde que ven al toro sus carreras vuelan como el Ave Fénix. Véase Talavante o Miguel Abellán. Este último forma parte de su cuadrilla para el Congreso y lo está poniendo todo para llegar a esa plaza, aunque tenga que ser politizando elementos o instituciones taurinas integradas por miembros de todos los pensamientos políticos que quedan marcadas. Aunque de eso él no tiene la culpa. Si le dejan, es normal que lo haga.

En su programa si aparece la tauromaquia: “Reforzaremos el Plan Nacional de Tauromaquia (PENTAURO) para que extienda el conocimiento y difusión del arte taurino y potencie el conjunto de actividades alrededor de esta importante tradición. Desarrollaremos planes autonómicos en defensa y promoción de las tradiciones taurinas”. Cosa que se agradece, aunque en su contra es que cuando su color político ha gobernado, la tauromaquia no es que haya experimentado cambios para bien. Faltan hechos.

De verde y oro, Santiago Abascal. No lo hemos visto pegar un pase pero es el Roca Rey de la política. Llena plazas de toros y auditorios al son de intenciones políticas que no corresponden a los tiempos que nos ha tocado vivir. Quizá entre tanto despiporre la gente estaba deseando escuchar eso de “mano dura”. Pero parece mentira que a este país se le haya olvidado la miseria y falta de libertad que trae esa mano, aunque será también, porque han visto la que últimamente tren también las otras manos. Puede incluso hasta que fuera una buena opción, siempre y cuando no viniera de la mano de las pistolas, el centralismo y de quitarle a nuestro país los cuatro pasos hacia el avance que hemos conseguido dar.

Pero Abascal ha salido de la mano de Morante y los taurinos se han puesto locos. Hasta me han llegado a decir “Todos los taurinos vamos a votar a Vox”. ¿Todos? ¿De verdad? ¿Todos?

Pues si que lo tenéis claro.

Fran Pérez @frantrapiotoros