SUERTES, HEROICIDADES Y MOJIGANGAS MURCIANAS (I) por Julián Hernández Ibáñez

Los inicios de la fiesta de los toros en Murcia y por ende en toda España, eran una mezcla de heroicidad, diversión y humor, muchas veces negro, destinada para satisfacer a grandes y pequeños con espectáculos estrafalarios y de la más variada rareza.

La mayoría estaban diseñadas para faltar al respeto al protagonista de la fiesta, el toro, pero siempre desde una perspectiva totalmente diferente a la que tenemos hoy día. La fiesta de los toros se ejecutaba para emocionar, divertir y entretener, de la forma más variopinta, formas muy alejadas de la seriedad que hoy día se tiene a todo lo que se hace en la cara del toro.

En esta historia quiero recordar muchas de estas variopintas rarezas, que se dieron por llamar mojigangas. Quiero comenzar recordando a un paisano de Cartagena que practicaba una de estas “artes”.

Francisco Carrasco Tornel, que nació un 4 de octubre de 1835 y que tuvo la dicha aunque no fuera por mucho tiempo de actuar a las órdenes del gran Salvador Sánchez “Frascuelo”, más tarde y dado que había de llevar las lentejas a su casa,  partió rumbo a tierras francesas, donde llegó a formar parte de una cuadrilla de toreros landeses,  con los que toreó muchos años y alcanzó un cierto prestigio.  Carrasco pronto sobresalió en las más diversas artes propias de esa tauromaquia francesa, quiebros, saltos atléticos……. no en vano era un consumado atleta.

Era un 2 de septiembre de 1866, cuando Carrasco tenía 30 años de edad y toreando en Nimes (Francia) una corrida a uso del país. Sustituyó por enfermedad al espada Gregorio López Calderón. En el cuarto toro de la tarde, Carrasco se decidió a practicar  LA SUERTE DEL ARO DE PAPEL, resultando cogido por una cornada en el pecho y que le causó la muerte instantánea al bravo torero cartagenero.

Con este recuerdo a Francisco Carrasco Tornel, inició el relato en dos partes, con la suerte del aro de papel de trágico desenlace para este torero cartagenero.

SUERTE DEL ARO DE PAPEL

Consistía en colocar un aro de madera, forrado con papel de seda, en el cuello del astado. Para ello el torero debía situarse  en la posición del pase de pecho, provocar la embestida del toro y con un quiebro en el último momento, ponerle  el aro en el cuello de la res. Como podemos presuponer por la muerte del paisano Carrasco, era una acción muy riesgosa y que conllevaba no pocos disgustos e infortunios.1

CORRIDA CON CIEGOS

Este brutal espectáculo constituye una parte de la página negra de la historia taurómaca española y que también nuestros tatarabuelos en Murcia y Cartagena tuvieron la oportunidad de ver.

Consistía en poner en el ruedo a dos o tres invidentes, a quienes se les armaba con una especie de garrote con el que intentaban defenderse de la embestida de los toros, que llevaban un cencerro al cuello, única señal auditiva de alerta y peligro para los insólitos actuantes, quienes rodaban por los suelos, la mayoría de las veces, con el consiguiente regocijo de los espectadores. En numerosas ocasiones, un desalmado hacía sonar otro cencerro entre dos ciegos. Ya se pueden imaginar la somanta de estacazos que se propinaban los desdichados, entre las risas y burlas del populacho.2

SUERTE DE LA CACHETA

También conocida como la suerte de cabeza a rabo y que consistía en saltar al toro dirigiéndose hacia el a una gran velocidad y en el último momento saltar por la cabeza y saliendo por el rabo. El que la ejecutaba no llevaba defensa alguna, solo la pericia de dar el salto con mucha altura en el momento oportuno  y que también conllevaba no pocos percances.

Esta suerte la comenzó a ejecutar Lorenzo Sánchez “Cacheta” de ahí el nombre de la suerte, aunque a veces y solo como adorno, Cacheta llevaba en el brazo un capote.3

SUERTE DE PICAR A PIE

Como describe Francisco Montes “Paquiro” en su Tauromaquia completa, la suerte de picar a pie, estaba sujeta a las mismas reglas que las de picar a caballo.

Solía llevar una capa el que hacía de caballo para que en caso de apuro hacer el quite o arrojarse a la cara del toro.

Se dice que en Huelva el famoso picador Juanijón, picó un toro montado en un banderillero de su cuadrilla.4

HOMBRE DE HIERBA O PAJA

A una persona se le viste forrándola completamente de hierba o paja, el hombre espera en el centro del redondel sin moverse, el toro se acerca, olfatea e incluso mordisquea el forraje, el hombre que lleva el mismo material en las manos, se vuelve contonea, hace que el toro le siga, le provoca  con golpes pero el toro le sigue dócilmente por donde va sin percatarse de donde le vienen los golpes.5

SUERTE DEL CABALLITO

Una figura de cartón u otro material con forma de caballo, ahuecada en medio para que se introduzca la persona. Las piernas del hombre hacen de patas, llevando en la mano una pica, el éxito radica en esquivar al toro, no en picarlo, porque picarlo no solía dar buen resultado.

SUERTE DE DON TANCREDO

El mexicano José María Vázquez apodado “Orizabeño”, fue el que realmente inventó esta forma estatuaria de torear y que se dice que murió haciendo su suerte. Pero el que la inmortalizo fue Tancredo López. Fundándose en que los toros no embisten si no son hostigados, ni arremeten contra personas o cosas inmóviles, ideó esperarlos a la salida del toril, vestido de blanco y con la cara empolvada de blanco, simulando una estatua, y sobre un pedestal blanco.  A veces los toros no tenían ese fundamento y le daban más de un disgusto a Tancredo.

En Murcia fue largamente ejecutada y los llenos eran seguros cuando se anunciaba Don Tancredo en las plazas de la Región.6

SALTO DE LA GARROCHA

El salto de la garrocha es un lance del toreo que consiste en que, provisto de una garrocha, marca el diestro hacia los medios y en la rectitud del toro dando una carrerilla a fin de alegrarlo y adquirir el la violencia necesaria; al llegar la res a jurisdicción, el lidiador, apoyándose en el palo, se eleva como si fuese a vadear un arroyo, yendo a caer por los cuartos traseros del animal, con la garrocha unas veces y soltándola otras. Si la garrocha tiene puya debe clavarse en el suelo para mayor seguridad y si no la tiene se procurará poner para abajo la parte más delgada. Este lance debe ejecutarse con toros recién salidos del chiquero, prontos en su acometida; nunca con los faltos de facultades porque pueden detenerse y caer sobre el torero sobre el toro, ni con los revoltosos porque su celo por los objetos los hace revolver fácilmente y podrían coger.7

SUERTE A LA CABEZA SOBRE EL TESTUZ

Arrancado el toro al llegar a jurisdicción, se salta apoyando el pie, o los dos pies, sobre el testuz, saltando por encima del animal, hacía falta mucho calculo y habilidad.

Se dice que el primero que lo ejecutó fue el torero navarro el “Licenciado de Falces”.8

SUERTE DE LA LANZA

Se colocaba el ejecutante delante del toril provisto de una lanza, cuyo extremo distal del palo, apoya firmemente en la arena, al salir el toro del chiquero, se dirige directamente la punta de la lanza a la frente del morlaco, ya a tiro el lanceador, debe apuntar muy bien al testuz del animal, y no fallar, en cuyo caso sería arrollado por el toro.9

MONTADO EN OTRO TORO

Suerte que tiene su origen en Hispanoamérica, lo practicaban los indios , llevando los toros un cinturón, donde se sujetaba el nativo (muy parecido a los rodeos norteamericanos). A España la trajo el argentino Mariano Ceballos en 1775, como podemos ver en este grabado de Goya.10

SUERTE DEL RECLINATORIO

Cuando se disponía se hacía en un reclinatorio de alguna iglesia, y si no se hacía encima de una silla, de rodillas toreando de muleta, aunque dicen que lo estrenó el valenciano Julián García (foto), fue Matías Lara “Larita” el primero en practicarla.11

PICAR EN BURRO

Poco hay que explicar, solo reseñar que se desarrollarla se llevó alguna victima al otro mundo, como la de Domingo Rivera “El tuerto” que en la novillada verificada el 2 de enero de 1859 en Madrid, falleció a consecuencia del porrazo contra el suelo, que le propinó el novillo Granado de don Justo Hernández.

FIGURONES

Este espectáculo del siglo XVII, eran muñecos huecos con forma humana, que se rellenaban de animales vivos: gallinas, lechones, palomas, conejos, etc, al zarandearlos el toro y romperlos, los muñecos soltaban al ruedo los vivos prisioneros, habían voluntarios  que se lanzaban a cogerlos y ahí estaba la gracia del festejo, llevarse a casa lo que se pudiera atrapar, sin ser cogido por el toro. Este espectáculo tuvo un gran éxito por la diversión que causaba.

SUERTE DE TOROS CON ZANCOS

Una persona provista de dos zancos en los pies y que debía de abrir las piernas para que como si fuera un puente, el toro pasara por debajo.  Esta suerte se sabe que la ejecutaba Miguel López “Goyito”

SUERTE DEL CESTO

Dentro de un cesto de mimbre, se coloca la persona, el cesto atravesado en la parte superior por un palo que llevan dos hombres, el toro embiste y se procura no hicieran por el que va dentro, la mayoría de veces los porteadores al percatarse del peligro, soltaban el cesto, y había que ver la cantidad de golpes y vapuleos que le daba el toro al encestado, cuando salía del cesto caminaba haciendo eses del mareo que tenía, eso si con el aplauso del respetable.

(Fin de la primera parte de Suertes, heroicidades y mojigangas murcianas, no se pierdan la segunda que viene repleta de anécdotas murcianas y personajes pintorescos de la tierra)

Por Julián Hernández Ibáñez @julianhibanez