SUEÑO CUMPLIDO por MARCIAL GARCÍA

¡Ya está aquí!

¡Por fin llegó!

            Durante muchos años se ha manejado la utopía de dos bombos (uno parara las reses, otro para los lidiadores) para componer los carteles de una feria taurina.

            Tal medida siempre se ha tenido como la panacea para evitar las intrigas de despachos, los ardides de ciertos apoderados y el descarado escamoteo de los “figurones” del escalafón. (Ver * final)

            Por fin, la víspera de san Agustín, santo doctor de Hipona y augur de otoños –tempranos o tardíos, según llueva o no en la festividad-, en el patio de caballos de Las Ventas, en medio de gran expectación de todos, se ha celebrado, ante notario, el evento.

            El conseguidor de tal cuasi milagro ha sido ese “promotor de eventos”, como le gusta llamarse a sí mismo, que responde nominalmente al apelativo de Bernard Domb, y al alias de Simón Casas. Esta tarde estaba como predicador baptista en la valoración de dicho acto, cantando las virtudes del mismo, que responden a los principio que deben adornar el sacrosanto y litúrgico ceremonial que le corresponde a la corrida.

simon casas

            Este escribidor, que siempre ha defendido ese criterio, de ser la única liturgia viva en el descreído Occidente, empieza a sentir perplejidad y zozobra ante las palabras de este inesperado profeta, que tal parecía el dicho, en el ardor de su defensa.

            Perplejidad porque todos conocemos la trayectoria de don Bernard y su política de despachos. Uno tiene sus dudas sobre que este sistema lo aplique en la composición del ciclo isidril, donde aún pululan ciertos figurones y donde las ganaderías consideradas puras han dado algún fallo a oros. Y estas dudas le ocasionan unas cuantas preguntas retóricas:

-¿Se conformarán los trileros de turno con el tema o amenazarán con retirar sus relumbrantes mascarones de proa?

-¿Se van a conformar los intercambiantes de cromitos de patio de colegio, con este modo de colocar a sus poderdantes, todos conocidos por su gran disposición a torear toros limpios y de ciertas ganaderías, poco sospechosas de hibridar al toro bravo con la vaca chochona del chiste?

-¿Se extenderá esta profiláctica costumbre al resto de las gestoras de plazas importantes?

            Desgraciadamente, mucho me temo que no.

            Hay mucho interés, bastardo y suicida, a la hora de confeccionar carteles, aunque sean para la “monumental de talanqueras” de Esuellaconejos de la Marquesa. Hay mucho golfo suelto, tanto en los apoderados como en los poderdantes. Hay mucho Paquito Natillas que se iría a las patitas abajo simplemente con pensar en acartelarse con ciertos hierros que no nombro. Ya quedaron muy atrás aquellos tiempos, que ya he citado en alguna ocasión, del “A ése, me lo pones en Madrid con 6 de Miura”.

            A pesar de todo, me queda la esperanza que san Pedro Regalado obre el milagro que, por ahora, nos libre del harakiri temerario practicado en despachos, antedespachos y sentinas varias de ganaduros complacientes, dinastías desahuciadas y aprendices de brujos incautos.

            Sobre el papel, la suerte, esa calva veleidosa, esta tarde ha estado de buenas. Me alegro por amigos que se visten de luces o que crían toros de clase y casta. (Mi buen amigo More ya está como loco preparando el desplazamiento al coso de la ribera del arroyo del Abroñigal, barruntando triunfos esperados y puertas triunfales).

            Sea como fuere el resultado, deseo suerte para todos, porque si el “invento” funciona, todos saldremos ganando.

            Bueno. Bien pensado, no. Las brujas malas andarán estrujándose las manos desesperadas y agoreras, rezongando por lo bajini:

-¡¿Y si esto funcionara!? (O funcionase, añado yo).

            Lo dicho. Señores aficionados: estén atentos y hagan que los sueños se cumplan.

(*) Según el diccionario de la RAE, en su acepción primera: “1. adj. despect. Dicho de una persona: Fantasiosa y engreída, que quiere aparentar más de lo que es. U. t. c. s.”.

bola

Marcial García

Fotos: Plaza 1