YO TAMBIÉN SOY IÑAKI ¿Y TÚ? por Fran Pérez

El presidente de la plaza de toros de Bilbao, Matías González, pidió respeto para la plaza de toros de Bilbao ante la voz de decepción de un aficionado al comprobar, en el apartado de los toros del martes 21 de agosto, la impresentable corrida que había enviado la ganadería de Núñez del Cuvillo para la tercera corrida de toros de su Semana Grande.

Iñaki, que así se llamaba el indignado, solo dijo con mucho tacto, ante las supuestas muestras evidentes de manipulación en los pitones de los toros, que los astados iban con sus correspondientes bolitas hechas. Eso de bolitas significa que las puntas de los pitones de los toros han sido redondeadas para quitarles “el veneno”, como lo llaman los taurinos, que es arrancar la parte dura al pitón, conocido como almendrilla, o diamante, y rematar la labor con una escofina.DlIOCl4UYAMKIB_

Eso no sentó para nada bien al veterano presidente, que arremetió contra el aficionado en un discurso sorprendente, ya que el abanderado de la dureza y la integridad en otros tiempos no muy lejanos, quiso acallar la queja y su fallo aprobando semejante fraude, aduciendo al respeto para los que allí estaban presentes y para la propia plaza de toros de Bilbao. Pero a Matías se le olvidó que ese aficionado que se sentía “estafado” había comprado una entrada para la corrida de toros de esa tarde que valía más de 50€ y que además había pagado para entrar a ese apartado con lo que tenía todo el derecho del mundo a protestar.14403235272265

Mientras que los pesebreros de la Junta Administrativa y los que se creen taurinos con el norte perdido aplaudían al presidente que ahora les salva ferias olvidando su antigua y laureada dureza, los aficionados de verdad, lamentablemente, agachaban la cabeza sabiéndose minoría, mientras Iñaki se preguntaba ¿Quién respeta al aficionado?

Lamentablemente los aficionados a los toros están en peligro de extinción y su depredador principal es el propio sector taurino. Quedamos cuatro gatos. La verdad es que la palabra “aficionado” esta devaluada. Si llevas ya una pulserita te crees que sabes de toros. Las gentes van a las plazas a que los vean, no a ver el espectáculo taurino en su plenitud. Les da igual que el toro salga mutilado por chiqueros. Solo van a la fiesta, el selfie, el gin tonic y rentabilizar una entrada que les ha costado un riñón. Luego si les preguntas no saben diferenciar un natural de un ayudado por bajo, una chicuelina de una saltillera. Lo mejor es cuando te preguntan ¿Quién torea?

Ese es el público que los mandamases del taurineo quieren que vaya a las plazas. El que no se entera, el que no da problemas. El que no sabe que le están dando gato por liebre.

Si protestas, si dices que los toros están afeitados, que el torero no se arrima, que el tercio de varas es un mero trámite, que lo que se está dando en el ruedo no se corresponde con el precio de la entrada, eres el malo, el talibán. El durito. El que se cree del tendido 7 de Madrid. Pero sin embargo el “desgraciado” que paga un canal de toros que solo lo tienen los “enteraos” o el que viaja de una feria a otra buscando la fiesta de los toros real. Les mantienen el tinglado y encima son los malos.

Ojalá más aficionados sacaran la valentía de Iñaki y en lugar de callarse, saquen a relucir las engañifas y manipulaciones de un sector al que se le ha olvidado quien es su principal cliente.

El verano está siendo intenso. Por los pueblos de la piel de toro la corruptela está más acentuada que nunca. Y no digo que estos toros no tengan peligro, dicen que hasta “Islero”, el Miura que mató a Manolete iba mutilado, pero esta muestra de imágenes de toros que una figura del toreo se atreve a torear en plazas como Guijuelo o Tomelloso, es una verdadera vergüenza.

Lo peor, es que no es el único. Y que la prensa especializada calla y tapa la miseria que debería ser noticia destacada en todos los diarios, webs, programas de radio y revistas especializadas. La pelota es tan grande, que cuando salga va a ser peor que la roca gigante del encierro de Matalpino, y se va a llevar a más de uno por delante.

Llega septiembre y el festival de la corrupción promete seguir navegando por el océano de la tauromaquia. Ya no solo en los pitones de los toros sino en los sueldos de los toreros, banderilleros y demás familia, o en las cuentas bancarias de los novilleros que quieren torear.

Si es usted aficionado, y se siente engañado, no se resigne. Proteste ¡leñe! Que está en su derecho.

Ojalá sirva para que alguien del escalafón sea sincero de una vez por todas y se convierta en un Antonio Bienvenida de esta época. Don Antonio lo reconoció en 1952 en unas declaraciones a  Curro Meloja en el programa “Tauromaquia” de Radio Madrid: “Sí, don Carlos”, afirmaba el maestro, “los toros hasta ahora han salido afeitados, y de aquí en adelante sólo los torearé en puntas”.

Pero en los sesenta llegó Manuel Benítez “El Cordobés” y la lucha de Don Antonio fue eclipsada por el poder de la figura. Con el quinto Califa del toreo, el afeitado de los toros resurgió con tal fuerza que ha llegado a nuestros días imponente y vigoroso. Y la única llave para erradicarlo, la única quimioterapia posible para este cáncer que se está cargando la esencia de la tauromaquia, la tiene la voz del aficionado.

Si de verdad nos importa la fiesta de los toros debemos defender la integridad del protagonista principal del espectáculo, el toro. Está en tu mano, no lo olvides. Yo también soy Iñaki ¿Y tú?

Fran Pérez @frantrapiotoros