“COCHERITO DE MURCIA” Y “COCHERITO DE BILBAO”, UNA RIVALIDAD OLVIDADA por JULIÁN HERNÁNDEZ IBÁÑEZ

Mariano Ponce “Cocherito de Murcia” fue un novillero  murciano que vivió por espacio de muchos años en Bilbao, donde estaba avecindado y allí tenía a su familia. Aunque murciano de la capital, siempre se le consideró un poco bilbaíno. En Bilbao hizo sus primeras armas taurinas y allí tuvo sus mayores éxitos y sus mayores fracasos. Como novillero no descolló gran cosa, pero pocos novilleros en el mundo han tenido el honor y la suerte de haber contado en sus cuadrillas con dos subalternos que luego fueron dos de los toreros mas importantes que existieron en el firmamento taurino, estos eran nada mas y nada menos que Cocherito de Bilbao y Chiquito de Begoña.

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Cocherito de Murcia sirvió admirablemente a una intensa rivalidad taurina, y la sostuvo con razón frente al otro Cochero, el de Bilbao. Como digo, existía una enorme rivalidad entre los dos amigos, rivalidad que tenía sus ribetes políticos. Estaba con todo su apogeo el nacionalismo vasco, el bizcaitarrismo, que no perdía ocasión de molestar y aún de insultar a los maketos, nombre con que se asignaba a las gentes extrañas al país. Cocherito de Bilbao representaba, aún sin él proponérselo, al nacionalismo, y el otro, nuestro paisano, a lo que pudiéramos llamar maquetismo.

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En las novilladas en que intervenían estos dos se armaba cada trifulca, que no quedaba títere con cabeza entre los partidarios de uno y otro. Los bilbainistas rechazaban sistemáticamente todo lo que el de Murcia hacía en la plaza, y los murcianistas (andaluces, cántabros y todo bicho viviente que no era vasco de nacimiento)  correspondían adecuadamente con el de Bilbao. Era una rivalidad localista, pero ni las que encendieron entre los públicos Lagartijo y Frascuelo, tuvieron la agresividad y el odio que las que inspiraron los dos Cocheros. Ser cocherista del murciano era tan peligroso como ser vendedor de carne en una reunión del Pacma. En los cafés, en las tabernas, en los colmados, los aficionados andaban a golpes a cuenta de cuál de los dos toreros era mejor. Al final triunfó, no hay que ser muy espabilao, el de Bilbao.

Vean, pues, cómo Murcia y Bilbao están ligadas históricamente por virtud de esta incidencia taurina de finales del siglo XIX.

Cocherito de Murcia fue cogido el 2 de septiembre de 1899 en Lequeitio (Vizcaya) al entrar a matar a un novillo, recibiendo una cornada en el muslo, de este percance tardó bastante en recuperarse, y pese a que seguía toreando con alguna eficacia, poco a poco fue perdiendo el cartel que tan a gala se había ganado. En el año 1904 decide retirarse por un tiempo, aunque algunos años después mata de forma muy puntual algunas novilladas sobre todo en pueblos vizcaínos.

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Tras retirarse, Mariano Ponce creó una empresa dedicada a organizar pantomimas, mojigangas, toreo cómico en general, pero siempre aderezado con una parte sería que le dio a ganar mucha fama y dineros. A esta empresa no podía ser de otra manera, Mariano Ponce le puso por nombre, empresa Cocherito de Murcia.

Ahora voy a contarles una triste anécdota de nuestro paisano. En tiempos donde la coleta era una trenza real y no como ahora un añadido artificial de quita y pon. Los toreros en activo y algunos como Mariano Ponce, casi retirado, caminaban orgullosos por la calle con su coleta, ante la admiración de los que se le cruzaban en su camino. Mariano Ponce nunca quiso cortarse la coleta, será porque siempre tuvo la predisposición de volver a los ruedos. Pues bien, una noche de junio de 1906  y en la puerta de su casa, le salieron tres sujetos en la oscuridad, le cogieron fuertemente, sacaron una tijera y ¡ris! ¡ras! le cortaron la coleta. La razón se supo tiempo mas tarde, parece ser que eran tres jóvenes novilleros que según su versión, Mariano les había prometido que iban a torear tres toros embolados que se soltaban en la fecha de autos, en uno de los muchos espectáculos de la empresa de Cocherito, pero aquel no cumplió su compromiso y contrató a otros novilleros.

Esto como era natural, disgustó a los tres personajes y estos con nocturnidad y alevosía, esperaron a Cocherito de Murcia, lo agarraron y mientras dos de ellos lo sujetaban el otro le cortó la coleta con unas tijeras.

Nuestro paisano Mariano se fue llorando, indignado contra los que le cortaron la coleta, que él tenía en tanta estima.

Pobre de Mariano, unos desalmados le cortaron la coleta a la fuerza, cuando el único que se la debería haber cortado era el mismo o el toro.

La perdida de la coleta no amedrento en sus ilusiones por ser torero, dos años después de ese triste episodio, Cocherito se volvería a anunciar en plazas de tercera del país vasco, con mayor o menor acierto.

Después de 1908 no se que fue de Cocherito de Murcia, dicen que se fue de Bilbao a otras tierras. Pese a que he indagado lo indecible no logró encontrar la fecha exacta en la que nuestro paisano Mariano dejó de existir, pero con esta historia taurómaca quiero volver a dar vida, a este novillero murciano que tanto lustre y huella dejó en otro torero, este si grandioso, el llamado Castor Jaureguibeitia “Cocherito de Bilbao”.

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   Julián Hernández Ibáñez.

                                                                           Twitter: @julianhibanez