PEPÍN LIRIA RECONQUISTA PAMPLONA CON UNA ÉPICA ACTUACIÓN Y EL PALCO LE NIEGA LA PUERTA GRANDE

132789El ceheginero Pepín Liria volvía a Pamplona tras haber realizado un solo paseillo de luces desde su reaparición. Tarde de máximo compromiso ante un público que le esperaba con pasión. Lejos de acusar la inactividad, el murciano se ha entregado sin reparos en una épica actuación. Así ha contado la tarde nuestro compañero Javier Fernández-Caballero para los lectores de El Muletazo y Cultoro.

“Jarabeño”, castaño claro, era el primero de la tarde, con un peso de 520 kilos. Alegría capotera mostró Pepín Liria en un recibo con dos largas cambiadas, varias verónicas de buen trazo y chicuelinas que calentaron a los tendidos. Manuel Jesús Ruiz, de grana y oro, picó al ejemplar, ahormando y cuidando el tranco del castaño. Por delante entró banderilleando Ecijano II, siguiéndole en suerte Alfredo Cervantes pasando apuros porque le echó arriba la cara el astado en el momento del embroque. Carlos Casanova lidió a un toro que andaba de costado, algo que presagiaba mal comportamiento en la faena. Al público fue el brindis del murciano, que comenzó con las dos rodillas en tierra su trasteo pasando un momento de apuro en el remate de tanda, cuando se le quedó muy corto el de Victoriano. Complicada condición de un toro que no se lo puso fácil, que se quedó cortísimo en su embestida y al que los recursos de Pepín no hicieron efecto para calar en el tendido. Hizo guardia la primera estocada de Pepín, matando de descabello.

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“Ebanista”, número 159, nacido en octubre de 2012 con un peso de 510 kilos era el segundo de la corrida. Serio como él solo, le hizo frente capote en mano El Juli capoteando de inicio. José Antonio Barroso picó a un toro mientras Juli quitó por chicuelinas al animal. La cara arriba le echó en el primer encuentro con los palos a José María Soler, siguiéndole Fernando Pérez también con un animal sin humillar en su embroque. Álvaro Montes lidió al astado. Toro con muchos defectos, faena para profesionales de El Juli ante un animal que ya en la proposición inicial del madrileño se quedaba cortísimo. Movimiento violento al que intentó tocar en todo momento las teclas el torero, sonsacando algún pase en claro pero sin que el conjunto tuviese eco en el tendido. De pinchazo hondo y de media, además de descabello, mató Juli al animal.

“Soleares”, número 90, negro mulato, con 590 kilos era el tercero de la tarde, animal alto y muy zancudo. Agustín Navarro le ejecutó un primer puyazo en el que el toro empujó solamente con un pitón y, además, con la cara siempre arriba. Mal síntoma. Jesús Díez “Fini”, Antonio Manuel Punta y Manuel Izquierdo protagonizaron la lidia y el tercio de banderillas de un animal que tampoco presagiaba nada bueno para la faena de Marín. Le puso ímpetu a la faena Ginés Marín, olvidándose de los defectos del animal, para ir consiguiendo muletazos de mérito ante el de Victoriano del Río. A zurdas dejó lo más destacado de la labor en terrenos del tercio, demostrando actitud y confianza más en corto. Sonsacó el matador buenos naturales ante la movilidad del animal. Encontró hueso en el primer encuentro con la espada, entrándola después y tardando en caer el toro. Silencio tras aviso.

“Ruiseñor”, número 14, negro mulato nacido en septiembre de 2012 fue el toro más pesado, con 605 kilos. Daniel López le ejecutó el primer puyazo a un toro más templado que sus hermanos anteriores. Efectivos estuvieron Ecijano II o Carlos Casanova en la lidia del animal.  Emocionantes fueron las dos primeras tandas del toro de Victoriano del Río, que tuvo calidad y repetición, y con el que el murciano sonsacó compases de mucha elegancia y personalidad. Fortísima fue la voltereta sufrida por el torero murciano, en la que fue cogido por la zona de los pechos y posteriormente corneado en uno de los gemelos. Con el rostro lleno de sangre, volvió a la cara del toro para echarse de rodillas en un momento de emoción y tremenda verdad. Épica fue también la forma de entrar a matar de Pepín, en la que de nuevo fue prendido. Incomprensiblemente, el palco no concedió una segunda oreja pedida por toda la plaza.

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“Emplumado”, de Victoriano del Río, fue el quinto toro de la corrida, segundo del lote de Julián López. Salvador Núñez dejó una primera vara delantera. En la cara clavó Álvaro Núñez frente al animal, lidiándolo José María Soler. Fernando Pérez, tercero de la cuadrilla de Juli, estuvo presto en su turno. Tras el brindis al público, dejó momentos de mucho temple sobre todo por la mano zurda, haciéndole cara a un toro con dificultades y cambiante en su tranco. Supo perfectamente amoldarse a la condición del de Victoriano un torero en el que el poder es la clave. Hubo petición de oreja no atendida por el palco.

“Beato” llevaba por nombre el sexto de la corrida, que fue devuelto tras las varas de Guillermo Marín por inválido para la lidia. “Diamante” se llamaba el sobrero, con el mismo hierro, al que de nuevo picó Guillermo Marín. Antonio Manuel Punta, cogiendo el capote muy en corto, lidió a un toro en el que clavó con seguridad Jesús Díez “Fini”. No tuvo facilidades un animal con el que Marín lo intentó en todo momento, siendo finalmente silenciado.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Pamplona. Octava de la Feria del Toro. Corrida de toros. Lleno.

Toros de Victoriano del Río. 

Pepín Liria, silencio y oreja. 

El Juli, silencio y ovación tras aviso.

Ginés Marín, silencio tras aviso y Silencio.

Javier Fernández Caballero. Fotografías: Emilio Méndez