“LOS MÁRTIRES DE LA FIESTA” por Fran Pérez

4170284194_306922b758_bEl 1 de mayo de 1886 los sindicatos de Estados Unidos obligaron a la patronal a cumplir con las 8 horas diarias de jornada laboral. Los trabajadores que lucharon por sus derechos, pero que no lo consiguieron, convocaron una huelga que acabó con varios heridos y muertos. En honor a estos valientes, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional declaró el primero de mayo día del trabajador.

Se preguntarán que hago hablándoles de esto en una página de toros. Quiero con este artículo felicitar a todos los que de una u otra manera trabajan de forma limpia por la fiesta de los toros. Más de 180.000 empleos, 57.000 de forma directa, que van desde el que cría al animal, lo cura y lo transporta hasta el que se juega los muslos en cualquier plaza de toros y que generan un movimiento económico de más de dos mil quinientos millones de euros anuales. Es justo decir, que dentro de la fiesta existe también una patronal, véase grupo de empresarios fuertes, las llamadas figuras del toreo y cuatro o cinco ganaderos a los que las figuras les torean los toros, que se reparten la mayor parte del pastel. Si se quiere prosperar en la tauromaquia hay que pasar por sus redes. Las migajas van para los ganaderos restantes que tienen que hacer encajes de bolillos y sacar dinero de otros sectores para mantener al toro bravo en la dehesa y que venden previo mueco para serrucho antes de embarcar para las plazas, o para los toreros que no ven recompensada en la cartilla el esfuerzo realizado delante de toros que no torean los bien pagados y para los empresarios atrevidos que hacen bien su trabajo. Los subalternos y picadores, lo comido por lo servido con postres de pagarés. Los mozos de espadas, alguno ya va hasta gratis. Ni nombro a los novilleros. Ser novillero en esta época es la punta de lanza para arruinar a la familia por torear (piden dinero hasta por ir a tentar al campo), ser ganadero y no darle “after shave” a lo que crías también.

Además de felicitar, quiero homenajear a todos los trabajadores taurinos que, como los trabajadores que realizaron la Revuelta de Haymarket “o los mártires de Chicago” plantan cara a la patronal taurina y siguen con su sueño, luchando día a día sabiendo que por ese camino, lamentablemente, la puerta de las oportunidades tiene menos probabilidad de abrirse. Túnel no, serrucho no, mínimos si……

La fiesta de los toros seguirá presa del monopolio hasta que no haya más gente con arrestos como vosotros.

Condenados al ostracismo hay otra parte que no cuenta pero que paga. Son los aficionados a los toros. Curiosamente, parte fundamental para que se mueva la economía taurina. Unos benditos. No se mira por sus intereses. Los festejos no se organizan pensando en sus demandas sino en el interés del empresario, se les baja el IVA de las entradas y siguen pagando lo mismo, y no montan en cólera por ello, se les engaña porque en la mayoría de las ocasiones no sale a la plaza lo que corresponde al dinero pagado por la localidad y la respuesta del sector es el “baja tú” o la expulsión de la plaza, se les está intentado suplantar por público que cree que sabe de toros pero solo sabe degustar el gin en la cantina o subir fotos a las redes sociales con el famoso. Se les controla como a terroristas no vayan a poner una pancarta con verdades, no vaya a ser que el mal se expanda.  De la fiesta de la emoción a la del postureo. ¡Indulto para todos!

Son los aficionados los que trabajan por la fiesta sin buscar nada a cambio. Son las peñas y clubs los que organizan tertulias y conferencias en sus ciudades o pueblos con los protagonistas del espectáculo para llevar el toreo más allá del albero y la sangre. Para que la gente conozca el porqué de criar un toro, el porqué de ser torero y jugarse la vida, el porqué defender una fiesta a la que llaman “nacional” erróneamente. Son estos trabajadores gratuitos de la fiesta los que llevan a la gente a conocer la idiosincrasia de cada plaza de toros. Son, en definitiva, los que ponen el toreo en la calle al alcance de todos, sin distinción.

Es por eso, que cualquier proyecto de defensa y promoción de la tauromaquia pasa por ellos. Nada de políticos que apoyan cuando necesitan el voto en la urna, nada de actores que buscan en su promoción el crecimiento de su cartilla y si muchos enamorados de la fiesta.

En el día del trabajo, con Montoliú en la memoria en el aniversario de su trágica muerte en la maestranza de Sevilla, el sector taurino le debe un brindis a la afición, una manifestación por su supervivencia y un revulsivo para evitar su fulgurante sangría. Pese a todo, hay tiempo de recuperarla. Que ya lo decía Miguel de Unamuno “El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura

Fran Pérez @frantrapiotoros