UNA DE VIKINGOS por Fran Pérez

combo-U10107650555BEI--620x349@abc¡Cómo está la fiesta de los toros aficionado! Poco se salva de la quema. Y la verdad que te honra. Seguir comprando entradas, seguir defendiendo esto desde la base, seguir pagando un canal de televisión todos los meses porque es el único donde dan toros, seguir creyendo en la verdad, desear que presenten los carteles de una feria para cuadrarte unos días y viajar a la ciudad elegida, ir con la cabeza alta diciendo que eres aficionado, emocionarte cuando un torero le pega naturales de frente a la humillada embestida y saltar de alegría cuando un toro se arranca de lejos al caballo. Pero tengo una mala noticia para ti, esto de la tauromaquia se ha convertido en un culebrón de sobremesa, “Amar en tiempos revueltos” y tú eres uno de sus protagonistas, de los buenos, a los que le llueven los problemas y siempre salen perdiendo. ¿Recuerdas la bajada del IVA del precio de las entradas? Ya nadie habla de eso. Muchos editoriales contra los antitaurinos y ninguno a los que más daño hacen a la fiesta. A este paso Peter Jensen, el holandés, va a ser un bendito. Y así con un montón de cosas.

Ama mientras puedas, porque los que manejan el cotarro han convertido la tauromaquia en un viejo barco vikingo donde cada uno rema para un lado hacia ninguna parte y el que rema en el mismo sentido es que tiene algún interés común. ¿Quién se iba a pensar que Casas y Valencia remarían juntos con remos de la marca Matilla? Pues ya lo tienen. Olor a Rumasa. Y el romanticismo de la fiesta “al carrer”. Y el que se juega los muslos en su casa. Y si debes dinero le cambio el nombre a la empresa cada año y “et voilà!” doy toros otra vez, que Francisco Romero solo hay uno y ya lo pillaron.

El caso es que ya no tienen fuerza ni para remar y han decido poner una máquina de vapor para ir hacia donde no se sabe qué. Bueno, se sabe. A terminar de exprimir lo que les queda. Pero se les ha olvidado el futuro. No han comprado carbón y se están viendo obligados a quitarle madera al barco para sobrevivir.

Pedir dinero a los novilleros por torear, y el barco sigue a flote. Intercambiar toreros de una feria a otra ocupando todos los puestos y no dejando oportunidades a los jóvenes ¡Más madera! Ser ganadero, y a la vez apoderado, y cuando me aburro, empresario. Pónganlo como quieran que el orden de los factores no altera el producto. Y ser cómplices de la escofina y el sacapuntas. Y si me atacan decir eso de “yo me juego mi dinero” en lugar de decir “juego con tu dinero”  con ese de los amantes que hablábamos antes, a los que les importa un pimiento que mantengan su ruinoso negocio. Y si veo que no hay escapatoria ya me harán el favor de limpiar mi imagen los medios donde yo meto publicidad.

Al barco ya le queda poca madera, de tanto quitarle solo queda la estructura. Muchos vikingos ya se han caído al agua y andan como Leonardo Di Caprio cuando se hunde el Titanic, y los que quedan están de puntillas para no caer. El mar anda turbio y sin fondos, y hay tiburones de la mala leche contenida durante tanto tiempo acechando el barco.

Tarde o temprano todos caerán. Y estos vikingos de la fiesta morirán ahogados pero no mojados. Este infierno no va por el agua, navega en el océano de los pagarés. Esos hoy por hoy son los reyes de la fiesta. Y la plaga continua.

Fran Pérez @frantrapiotoros