¡Pureza para todos! (Zaragoza, crónica festejo 12 de octubre)

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En la tierra del agua que mejor que dejar sembrada la verdad. Y quien mejor para cultivar esa semilla que un agricultor de grandeza torera al que la vida ha ido paso a paso enseñándole la clave para cosechar el mejor fruto. De Murcia tenía que ser. Del campo lorquino más concretamente.

Paco Ureña volvió a dejar Zaragoza calada hasta los huesos a la afición por su manera de interpretar el toreo. Tratando a un toro deslucido como un cosechero una tierra que sabe que no es propicia para que la vida florezca. Pero el lorquino cogió su muleta por arado y labró al toro de Bañuelos como si fuera la huerta murciana a base de firmeza y entrega. Y salieron muletazos de mérito por ambos pitones que sólo la entrega comprometida del torero es capaz de sacar. Y bragueta, como la del campesino murciano que se juega su futuro en cada golpe de azada a expensas de que venga una tormenta de granizo. La entrega final con este primer toro de su lote fue soberbia. Arrastrando el valor por el albero de la plaza de toros de la Misericordia y haciendo que la música, que no tocó en la faena, fueran los olés desgarrados del público, que ya comprobó eso en el quite por gaoneras al segundo toro de la tarde. La estocada fue como cuando la cosecha es de categoría. Arriba, perfecta de ejecución. Y mientras la gente le pedía la oreja que le fue concedida, me acordé de la frase de guerra del campo murciano. Toma Zaragoza ¡Pureza para Todos!

No fue buena la corrida de Antonio Bañuelos. Tampoco el sexto. Con el que el de Lorca volvió a torear a un toro deslucido como si fuese “Cobradiezmos”. Y salieron tandas ligadas de derechazos ante una embestida corta, llevándose el toro hasta atrás de la cadera y esta vez sí, arrancando la música. Con la izquierda el tono de la faena bajó porque el animal se negó a seguir los trastos que le ofrecía un Ureña con ganas de hacer dar a la gente saltos por el toreo. Se fue el de Lorca a por la espada dejando después unos ayudados por alto con gusto que fueron los claveles para dejar un estoconazo del que salió golpeado en el vientre sin aparentes consecuencias. El torero fue premiado con otra oreja. Oreja y triunfo el de hoy que lo coloca entre los imprescindibles para la próxima temporada 2018 donde debe terminar de dar un puñetazo de gloria a su carrera. Salió a hombros por la Puerta de Cuadrillas, ya que en Zaragoza hacen falta cortar dos orejas a un toro para salir por la Puerta Grande.

La tarde de Curro Díaz pasó desapercibida por un lote a contraestilo con un sobrero de La Palmosilla soso y deslucido con el que el de Linares intentó agradar y el toro no le respondió a sus ganas. Quiso el torero intentándolo por ambos pitones y dejando una buena estocada de la que recibió una ovación al final de su actuación. Más precavido estuvo con el difícil cuarto con el que no estuvo bien con la espada y escuchó un respetuoso silencio.

“El Fandi” fue un huracán con el segundo. Un animal que se dejó en los primeros tercios y que le dejó estar variado con el capote y bullidor y desacertado con las banderillas. Cuando todo parecía que la faena iba a ser para destacar el de Bañuelos se rajó y los deseos de El Fandi se esfumaron. Con el quinto, el más complicado del encierro, el de Granada no se encontró. Falto de ideas tiró por la calle de en medio y despachó pronto a un toro que podía ponerlo en apuros.

FICHA:

Plaza de toros de La Misericordia, Zaragoza. Sexta de la Feria del Pilar. Corrida de toros. Día del Pilar.

Toros de Antonio Bañuelos, de buena presencia y deslucidos. Un sobrero (primero bis) de La Palmosilla, también deslucido.

Curro Díaz, ovación y silencio.

El Fandi, silencio y silencio.

Paco Ureña, oreja y oreja.

Entrada: Tres cuartos de entrada.

Fran Pérez @frantrapiotoros

Fotos: TorosZaragoza y Álvaro Marcos