UN MES Y SIN GRÚA

30082011106Después de las fiestas de navidad, con el roscón de reyes todavía en el paladar, salió Doña Saturnina, concejala de Urbanismo del Ayuntamiento de Lorca y reina maga de la familia Montoya por un día, a concederles el regalo en forma de una licencia de obras para arreglar su descuidada plaza de toros.

Esa plaza que no podían arreglar y que llegaron a poner en venta, en uno de los capítulos más lamentables jamás contados para la ciudad de Lorca. En las revistas especializadas de temática taurina, la propiedad se atrevió a poner el Coso de Sutullena en venta, a página entera, y con lo que eso vale.

Fíjense en lo que pensarían los que ven esto desde fuera. Un monumento del pueblo, con 125 años de historia y que ha sido parte de la vida y el ocio de la ciudad, anunciado como si fuera una señora de las que trabajan en un bar de luces. Es el caso es que no llamó nadie. Y si llamó, se fue espantado por lo que la familia le pedía.

Pero de la noche a la mañana, todo cambió. Del querer deshacerse de ella a sumergirse en un proyecto de rehabilitación, con el aroma de una ayuda del plan director para la recuperación del patrimonio de Lorca, que les daría hasta 450.000€, si recuperaran los elementos de la plaza catalogados como grado 2 de patrimonio, en este caso, la fachada exterior e interior y los muros radiales.

15977375_10209999135368041_413365995154192716_nPero aquella mañana, en la sala de prensa del Ayuntamiento de Lorca, cuando la concejala le entregó el regalo, algo olía raro. Los interesados no estaban. El Club Taurino de Lorca, que lucha incansable para que la plaza sea recuperada, no fue avisado de tal movimiento. El proyecto salió sin plazo de ejecución, y tan sólo la ayuda que pretenden conseguir, es la que marca que antes de finales de este año, o a todo lo más, a finales del 18, si hay una prórroga que lo permita, la plaza de toros deberá estar terminada en su primera fase de rehabilitación.

Por ahora, y más de un mes desde que las alforjas de los camellos soberanos, llevaran para la propiedad un regalo que no se corresponde con el esfuerzo realizado desde que los terremotos asolaran la ciudad y con ella su plaza de toros, ni se ha visto un saco de cemento, ni un ladrillo, ni un albañil, ni los doce viejos que se pondrían a mirar mientras trabaja. Y de grúa, solo se ha visto la de playmobil, la del niño que juega tan felizmente en el parque situado al lado de la plaza, y que sueña escuchar olés y runrunes, pasodobles y clamor, y que las alamedas de Lorca recuperen otra vez el esplendor de un día de toros o de un concierto que te lleva la música al corazón.

@elmuletazo