Triunfalismo y exceso de orejas en la corrida de rejones que cerraba Feria

[Img #9780][Img #9781][Img #9782][Img #9783]Último festejo del abono de feria en la plaza de la Condomina. Tradicional corrida de rejones en la que lidiaron sobre las cabalgaduras Andy Cartagena, Sergio Galán y Diego Ventura. Los toros eran de la ganadería extremeña de “Los Espartales” bien presentados, con trapío, con pesos que oscilaban entre los 543 y los 581 kilos, pero todos tuvieron un comportamiento similar. Mansearon, huían de los caballos, les costaba mucho entrar en la pelea e hicieron algo realmente curioso los seis: buscaban salida del ruedo como fuera. Todos olieron tablas e incluso el primero tuvo un intento de salto al callejón metiendo incluso las manos en él. Los demás hicieron lo mismo buscando afanosamente por donde escapar del ruedo. Todos acabaron en la querencia de chiqueros donde se desarrolló gran parte de la lidia. La plaza registró la mejor entrada de la feria con tres cuartos, largos, de su aforo cubierto. Incluso gradas y andanadas de sol se veían repletas de público. La feria taurina de Murcia se ha despedido a lo grande, como tiene que ser. Como también, ayer, se despedía del palco de la Condomina, por jubilación, Francisco Cuadrado después de más de cuarenta años en el callejón de la plaza como Delegado Gubernativo y después como Presidente. Era el más antiguo de España.  Los tres caballeros rejoneadores salieron a hombros por la puerta grande. Andy Cartagena, silencio y dos orejas. Sergio Galán una oreja en su primero y dos en su segundo y Diego Ventura oreja en su primero y dos orejas, inmerecida una de ellas, en su segundo que fue el sexto que cerró plaza.

 

Andy Cartagena se las vio con un primero de “los Espartales” que huía de la pelea. No paraba de correr el ruedo en todas direcciones e intentó, incluso, saltar al callejón frente al burladero de médicos llegando incluso a introducir sus manos tras las tablas. Sus 571 kg de peso le impidieron realizar el salto completo. Andy lo hizo todo porque el toro no quería saber nada ni de montura ni caballero. Saludó al toro sobre “Coco” y en banderillas sacó a “Sol y Sombra” y “Picasso” Para ejecutar la suerte suprema montó a “Pinta” una preciosa yegua de capa apalusa, lusitana, con una presencia extraordinaria. Después de dos pinchazos el toro se echó y fue apuntillado. Un aplauso premió la actitud de Andy. En su segundo realizó, porque el toro le dio un poco más juego, un toreo más espectacular y lucido. Montó de salida a “Lusitano” para poner banderillas sobre “Iluso, Cupido y Humano” Ofrecía los pechos al toro, clavaba al quiebro, puso banderillas largas y cortas con ambas manos e incluso subía al caballo sobre los estribos en los terrenos de sol con lo que el público se entregó a su espectacular doma. Más tarde y para ejecutar la suerte suprema montó a “Genocete” un precioso tordo lusitano de cinco años. Colocó “flores” con ambas manos. Recordó, como recordaba un gran aficionado portugués David Joao, al mítico rejoneador lusitano Joaquim Bastinhas que también tenía esa forma de montar atando, incluso, las riendas a la silla de montar. Fueron momentos muy espectaculares. Mató de un certero rejonazo que hizo rodar al toro sin puntilla y se le premió con las dos orejas.

 

Sergio Galán se encontró con el segundo de la tarde que tuvo idéntico comportamiento al primero. Buscaba afanosamente la salida y además ni tenía fuerza ni transmisión alguna. Lo hizo todo el caballero. Se fue a buscarlo, intentó encelarlo con la cola de Amuleto, un precioso bayo oscuro, pero el toro no quería saber nada. A fuerza de mucho insistir, con “Ojeda y Apolo” consiguió Galán encelarlo y vimos las mejores faenas con las banderillas largas.  Por cierto, que “Apolo” es un precioso ejemplar lusitano, isabelo de capa con catorce años. Para la suerte suprema montó a Oleo “perla” de capa. Puso banderillas cortas, se adornó y cobró un certero rejonazo que hizo rodar al toro sin puntilla. El palco le concedió una oreja. En su segundo, Sergio Galán, salió dispuesto a todo y montado sobre “Amuleto” se fue a porta gayola bajo la luz de los focos de la Condomina. El toro le apretó de salida, pero no había forma de sacarlo a los medios pues se hizo fuerte al hilo de las tablas. Otro que manseaba con claros síntomas de no querer pelea. Para banderillas montó a “Titán, Capricho y Apolo” pero el toro daba unos arreones sin esperarlos nadie y en dos ocasiones tocó a los caballos sin consecuencias gracias a la pericia y el dominio en la montura de Galán. Sacó para el último tercio, de nuevo, a Óleo con el mismo que había ejecutado la suerte suprema en el primero. Puso banderillas cortas y flores. Se adornó con caricias en el testuz del toro, el teléfono e incluso un ligero cabezazo entre los pitones de su oponente. Mató de un certero rejonazo, el mejor de la tarde, y el toro rodó sin puntilla. Dos orejas fueron los trofeos concedidos.

 

Diego Ventura, realizó quizá la exhibición de doma que más llegó a los tendidos. Realizó gran parte de su faena en los terrenos de sol y levantando a las cabalgaduras sobre las patas traseras, bailándolos a los sones del pasodoble o poniéndolos de manos en los estribos obtuvo la recompensa de que el público se le entregara en todas las fases de la lidia. Recibió al toro a porta gayola a lomos de “Lambrusco” Después se lució en banderillas y doma a lomos de “Sueño y Chalana” para la última suerte montó a Remate un albino lusitano de bellísima lámina. Puso banderillas cortas, acarició el testuz del toro en dos ocasiones y cobró un pinchazo hondo y trasero. Como el toro no doblaba echó pie a tierra y tras dos intentos de descabello el mansote de “los Espartales” rodó en el albero de la Condomina. Una oreja fue su premio. Con el que cerró plaza, Ventura, salió con la misma disposición y ánimo para ofrecer a sus seguidores sus acostumbradas sesiones de doma. Toreo bullanguero y espectacular que llega indudablemente a los tendidos. Recibió al toro sobre “Añejo” pero este andaba más ocupado en buscar salida, por cierto, frente a nuestro burladero de prensa donde llegó a asomarse al callejón con sumo descaro, que en seguir al caballo que montaba Ventura. En banderilla se lució con “Nazarí y Ritz” para sacar más tarde a “Remate” con el que ejecutó la suerte suprema. Y aquí fue donde todo se descontroló un poco. Entró a matar, en el centro del ruedo, pero todo quedó en un pinchazo. Al segundo intento, Diego Ventura, realizó algo completamente anti reglamentario e incluso sancionable. Como quiera que había vuelto a pinchar, rápido de reflejos, cogió el rejón de muerte sin sacarlo del cuerpo del toro y lo clavó haciendo fuerza con sus manos para introducirlo hasta dentro. Feísimo lo que hizo el rejoneador. Tanto es así que, cuando el toro rodó sin puntilla, el público pidió la oreja, es cierto, pero cuando el presidente sacó el pañuelo la gente se dio por contenta y en ese momento, ante la incredulidad general, sacó el segundo pañuelo para otorgarle la segunda oreja. Hubo algunas protestas. En el callejón no dábamos crédito a los que habíamos visto después de la manera tan lamentable que había tenido Ventura para ejecutar la suerte suprema. Y si ayer tarde, Cuadrado, era remiso a sacar los “segundos” pañuelos e incluso el primero pese a las peticiones mayoritarias ¿Cómo es que le concedió la segunda oreja a Diego Ventura si el público ya había guardado silencio y se conformaba con la primera? Además, insisto, de la forma tan poco ortodoxa que tuvo para ejecutar la suerte suprema. Tras esta extraña concesión los tres rejoneadores salieron por la puerta grande la Ronda de Garay y el reloj marcaba las nueve y media de la noche. La Condomina cerró sus puertas hasta el próximo mes de marzo cuando, si Dios quiere, volvamos a vivir otra tarde de toros en Murcia con el tradicional festival de ayuda a la lucha contra el cáncer. Pero esa será otra historia.

 

Alberto Castillo

 

Fotos: Toromedia

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