La cornada fue seca, certera y en el mismo lugar que la de Manolete

A más de uno le pudo recordar la recibida por Manolete en Linares y que captó excepcionalmente Francisco Cano “Canito”, el gran fotógrafo de Alicante.  Pues en Alicante Manuel Escribano recibió al entrar a matar un cornalón en el triángulo de escarpa, que le rompió la femoral, con abundante pérdida de sangre y de especial gravedad, que motivó su traslado a la UCI de la clínica del Perpetuo Socorro, en donde quedó en su UCI recibiendo transfusiones de sangre. El diestro fue estabilizado e intervenido en la enfermería, y también fue curado de otra cornada en los testículos. Han pasado muchos años de lo ocurrido en Linares a lo pasado ocurrido en Alicante. Los avances médicos sacaron en poco tiempo a Escribano hacia adelante y su vida no sufre ningún riesgo, salvo imprevistos. La cirugía también ha evolucionado, las enfermerías modificado y lo que ayer era de especial gravedad, hoy se soluciona con gran seguridad y profesionalidad.