Suele ser un terreno donde la valentía fluye de forma continua, pero, estos días, con su presencia, ese caudal de arrojo se desborda en la UCI del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia.
Allí, con la satisfacción de sentirse vivo, con el agradecimiento de todos los que han puesto el puño (en especial al banderillero Jesús Fernández y al equipo médico del Doctor Ricardo Robles) para hacerle esquivar la parca y con la nostalgia de sentirse lejos de su tierra; está ingresado el novillero zacatecano César Pacheco, afortunadamente, recuperándose satisfactoriamente de la grave cornada que el novillo “Entretenido” de “Los Chospes” le propinó en el cuello el pasado 4 de septiembre, mientras toreaba en Calasparra, y que le hizo estar por unos momentos, amarguísimos, entre la vida y la muerte.
Cinco días después del trance, la evolución de la herida y el ánimo del joven novillero de 22 años han experimentado una franca mejoría. El equipo de galenos que lo atienden está muy sorprendido con la rápida evolución de este soñador del toreo que se viste de luces (como comentó en una entrevista reciente) para llevar un tipo de vida mejor y alejarse de otros en los que participó en su país natal que no eran buenos para él ni para las personas con las que se juntaba.
El mundo del toro, al que se aficionó por su abuelo, le ha dado disciplina y una especial motivación personal por ser mejor torero y mejor persona cada día. En la soledad del hospital, piensa ya en volver a ponerse delante de la cara de los novillos, en poner de acuerdo a los espectadores como lo hizo con su primer novillo el pasado miércoles en la Feria Taurina del Arroz, en demostrar cada tarde que su paso por esta profesión no es ningún capricho y en regresar de nuevo a Calasparra para conseguir lo que estuvo a punto de lograr, si no llega a ser alcanzado por el de “Los Chospes”, la Puerta Grande.
En las próximas horas, si su diagnóstico médico sigue siendo tan favorable, el de Zacatecas saldrá de la UCI e ingresará en planta. La idea es que, si todo sigue por el buen camino, en 48 horas reciba el alta hospitalaria. Pendientes de él está su apoderado, Leandro Marcos, y compañeros y amigos que están haciéndole su comparecencia en el hospital más llevadera, entre ellos el novillero murciano “Angelín” que compartió con él la espantosa tarde en la que recibió la cornada.
@elmuletazo
