JORGE MARTÍNEZ ENLOQUECE A MADRID POR NATURALES, PERO EL PALCO LE NIEGA DE MANERA ESCANDALOSA UN TROFEO DE PESO

¡Qué tendrán los toreros del Guadalentín en su mano izquierda que emborrachan la plaza de toros de Las Ventas de Madrid por naturales! Sabíamos que lo hacía el gran maestro de Lorca, Pepín Jiménez, también que la zurda de Ureña el de La Escucha crujió los cimientos de la catedral del toreo; pero hoy, el totanero (si Jorge Martínez, que ya se conocen su historia, ese que se hizo torero en la escuela de Almería, que cuantos más impedimentos le ponían, desde bien joven, más ganas le daban de ser torero) ha alegrado a los aficionados de Madrid por su manera sensacional de ejecutar el toreo con la mano que compra cortijos. Su faena al tercer novillo en el tercer festejo de la Feria de Otoño ha sido sobresaliente, estando a la altura de un flojo, pero muy colaborador animal de Valdellán. El público le ha pedido la oreja con insistencia, pero el palco, como sucediera el pasado San Isidro, le ha tangando de manera totalmente injustificada un trofeo de peso. El segundo de su lote, un remiendo de López Gibaja fue devuelto por inválido y en su lugar salió un sobrero de la misma ganadería que también volvió a los corrales por su blandura extrema. El 6º (tris), también de López Gibaja, se ha quedado en el ruedo porque al presidente le ha dado vergüenza devolverlo también. Un animal que pedía la UCI en lugar de buscar la gloria con la conjunción del torero. Lo ha intentado con esfuerzo el murciano, pero con ese material en Madrid es imposible lucirse. Ha sido ovacionado. Deja su sello y su nombre en Las Ventas, que lo espera, quién sabe si ya para confirmar la alternativa.

Yon Lamothe, el cual hacía su presentación en esta plaza, Diego García y Jorge Martínez, trenzaban el paseíllo este jueves, 6 de octubre, con la novillada de Valdellán (1º, 2º, 3º y 4º) y los remiendos de López Gibaja (5º y 6º) para la tercera de la Feria de Otoño.

«Gorrión» llevaba por nombre el primero de Valdellán, de 445 kilos y negro bragado entrepelado que ya empezaba a quedarse corto de inicio. Tras las solventes pares y puyas de la cuadrilla de Yon Lamothe, el joven le hizo frente a un animal que se quedaba corto y que no tenía un viaje fácil para lidiarlo. Lo despachó de una estocada trasera pero efectiva. Silencio.

De 430 kilos era el Hechicero segundo también de Valdellán, primero del lote del madrileño Diego García, al que saludó por verónicas de buen trazo después de que saliese suelto el animal. Bello el quite de Jorge Martínez antes de que García brindase al tendido un novillo con cierta calidad por el izquierdo, pero sin apenas fuerza. Se cayó en varias ocasiones y no se sostenía, por lo que tuvo que hacer encajes para llegar arriba el joven, al que se le vio más evolución en su toreo y en su trazo. Ganó, sobre todo, en reposo. Dejó una casi entera pero muy contraria, aunque efectiva. Palmas.

De 432 kilos el Pajarito tercero, animal que le echó la cara arriba en todo momento a un Jorge Martínez que intentó templarle el tranco con el capote. Tras un intermitente tercio de varas y banderillas en el que blandeó, brindó al tendido el de Totana y comenzó por ayudados, pero no se sostenía el de Valdellán. Y fue haciendo él mismo una obra en la que brotó el toreo eterno al natural ante un novillo que no le regaló más que calidad sin fuerza. Y se rompió por el izquierdo Martínez, donde dejó momentos sublimes por ese lado. Y Madrid también rota porque todo lo hizo él. A la hora de estoquear cayó un punto caído el acero y a pesar de la petición mayoritaria el palco no entregó el premio. Vuelta al ruedo clamorosa.

Una pintura era el cuarto, también de Valdellán, berrendo en cárdeno, de seria estampa, pero frío de salida. Tras las varas y banderillas, se encontró Yon Lamothe con un novillo de agria embestida, de corto viaje y reponedor. Muy difícil el lote del francés. Silencio tras aviso tras despenarlo con el acero.

Con el quinto Diego García no logró lucirse ante las embestidas nobles que le ofreció el remiendo de López Gibaja. Dejó detalles, pero su manera de interpretar el toreo no le gustó al público madrileño que le recriminó la colocación en cada momento de la faena. El silencio se hizo el dueño de la faena. En este novillo quitó tras el primer puyazo Jorge Martínez, dejando un ramillete de verónicas y una media con gusto.

El sexto fue devuelto y el sobrero también se fue con los cabestros de Florito por extrema flojera. El segundo sobrero también salió a la plaza con reuma, besó el suelo en varias ocasiones y el público desconecto ante el desfile de cojos. Martínez lo intentó, pero no logró levantar nada, ante un novillo deslucido. Se tiró a matar de verdad, resbalando en la cara del animal, aunque afortunadamente estuvo rápido para levantarse y el traspiés no fue a mayores. Saludó una ovación por el conjunto de su tarde.

FICHA:

Plaza de toros de Las Ventas. Tercera de la Feria de Otoño. Novillada con picadores. Algo más de un cuarto de entrada.

Novillos de Valdellán (1º, 2º, 3º y 4º) y López Gibaja (5º y 6º «tris», al devolverse el titular y el primer sobrero de esta misma ganadería por inválidos). De corto viaje y deslucida embestida el primero; Con cierta calidad por el izquierdo, pero sin fuerza el muy blando segundo; De calidad por el izquierdo, pero sin fuerza el tercero; de agria embestida, de corto viaje y reponedor el cuarto; noble el 5º y el 6º (tris) inválido.

Yon Lamothe (hace su presentación en esta plaza): Silencio y Silencio.

Diego García: Palmas y Silencio.

Jorge Martínez: Vuelta al ruedo tras petición y Ovación.

@elmuletazo / Fotos: Las Ventas y Luis Sánchez Olmedo

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