CÉSAR RINCÓN DESLUMBRA EN LORCA REPASANDO SU BRILLANTE CARRERA TAURINA: «ME FALTÓ SALIR POR LA PUERTA DEL PRÍNCIPE Y CORTAR UN RABO EN MÉXICO»

La tarde noche lorquina de ayer jueves, 21 de abril, se destocó para darle la bienvenida a la Ciudad del Sol a una de las grandes figuras del toreo de los años 90, Julio César Rincón Ramírez, “César Rincón”.

Con el éxito que acostumbra, el Club Taurino de Lorca, con Juan Coronel a la cabeza, organizó una tertulia con este gran torero colombiano que revolucionó la tauromaquia en 1991, saliendo 4 veces seguidas por la Puerta Grande de la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid.

En un concurrido acto en los salones “El Faroli”, el “César” del toreo repasó su carrera taurina de la mano de Íñigo Crespo, compañero de la información taurina que dirigió el acto magistralmente.

En los inicios de la tertulia, el torero colombiano expresó a los presentes sus vivencias en Lorca. Dijo no acordarse bien de las tardes que actuó en el coso de Sutullena, pero sí de la espectacular Semana Santa que se celebra en la Ciudad del Sol: “Lo más impactante que he visto en mi vida. Lorca es admirable en esos días».

Antes de que la charla se adentrara en los aspectos de su carrera, el gran torero colombiano no quiso pasar la ocasión para dejar un mensaje a los toreros que no quieren o que pasan del contacto cercano con la afición: “Estar aquí a mí me llena. El contacto con la gente es fundamental. Hace falta estar con el público. Si no estas con ellos, luego como quieres que vayan a verte a la plaza”.

Rincón, de familia humilde, ha tenido que ganarse su estatus en la tauromaquia a base de esfuerzo y sacrificio. En la tertulia reconoció la satisfacción de haber conocido a los hermanos Lozano, que fueron los primeros que creyeron en él: “Los Lozano pensaron que era clave que existiera la figura de un torero de América. Me llevaron a España y creyeron en mis posibilidades para ser torero”.

Con tan solo 16 novilladas toreadas, la oportunidad llamó a su puerta, ya que le ofrecieron la alternativa en la plaza de toros de Bogotá con Antoñete y Manzanares, algo a lo que no se pudo negar: “Yo quería tomar la alternativa en España porque es donde verdaderamente se les dan importancia a los triunfos, pero no pudo ser. Al final la tomé en Bogotá con un cartelazo que jamás pensé que podría darse”.

Después llegó una época dura, donde las oportunidades no le llegaban: “Fueron años duros. Costaba mucha plata hacerse torero. En España había que pagar para ser torero. Estuve 10 años prácticamente sin torrear. En el 86 dije basta, ya que solo puede torear un festival en Mijas (Málaga). Decidí volverme a Colombia a hacer dinero y empezar a pagar mis deudas. Allí se toreaba mucho y me rodé bastante. Me formé en la universidad de la vida. Aprendí a valorar, a no tener prisa. Todo tiene que tener pausa, tiempos, como se le da al toro de lidia”.

Rincón consiguió ser respetado en el circuito colombiano: “En el año 90 era un torero reconocido en Colombia. Triunfaba con las figuras españolas. Tenía muchos novios para apoderarme y elegí a Luis Álvarez, que ya llevaba a Morenito de Maracay. Le dije que volvía a España, pero que si toreaba 15 corridas de toros sin que me costara ni un peso”.

Y luego llegó Madrid: “Fue clave que los Lozano llevaran la plaza de Madrid. Tenían buena relación con Luis Álvarez y me dieron el sitio que merecía para buscar mi porvenir en la profesión”.

En el 91, Rincón puso patas arriba al toreo, aunque reconoce que las cosas no le salieron bien al principio, sobre todo en una corrida televisada en Fallas: “No pasó nada en la corrida televisada. Luego di un toque de atención con una corrida de Cuadri en Madrid donde actúe con Ponce y Raúl Zorita. Después llegó el 21 de mayo. Es una fecha que no se me olvida. Me cambió la vida. A mí y a mi familia. Fue mi primera Puerta Grande en Madrid y esa siempre se lleva grabada”.

El Colombiano reconoce: “Esa tarde fue algo grandísimo. En América, que se vivía la tauromaquia con más pasión que ahora, me coronaron como el torero más importante”.

Al día después volvió a salir por la Puerta Grande: “Tomé la decisión de torear la sustitución de Fernando Lozano al día siguiente. Le eché valor. Toreaba Espartaco y había que batirse con la mayor figura de la época”.

La tercera Puerta Grande en el coso más importante del mundo llegó en la Beneficencia, en un festejo mano a mano con Ortega Cano: “Toreé la Beneficencia en contra de la Comunidad de Madrid, que decían que qué pintaba un colombiano en ese festejo. Los Lozano me defendieron bien. Ese día gané 16 millones de pesetas. Eso era motivante. La platica es la platica”.

Preguntado por la suerte para conseguir el hito de salir esas tardes consecutivas por la Puerta Grande de la plaza más importante del mundo, Rincón afirmó: “La suerte es el meditado cuidado de los detalles. Tienes que estar en el sitio, en el lugar correcto. Pero que la oportunidad te coja preparado”.

Cerró el circulo saliendo una cuarta vez a hombros en la feria de Otoño de ese 1991: “En Otoño fue bonito compartir tarde con Luguillano y Manzanares. Pensé que acababan conmigo, por lo bien que estuvieron los dos, pero logré cortarle una oreja a cada toro y la Puerta Grande me la llevé yo”.

Después del hito conseguido, nada más y nada menos que 4 Puerta Grandes en Madrid, Rincón afirmó: “Me queda la satisfacción que todo salió bien. Madrid te das más que te quita. Madrid no te quita nada”.

Ante todo lo sucedido, el colombiano se deshizo en elogios a la plaza de toros de Las Ventas: “Madrid y Sevilla son las grandes plazas. Prefiero Madrid, no te miran tanto el carnet de identidad. En Sevilla es un placer torear, pero Madrid es la que da más oportunidades, en la plaza donde tienes todo por ganar y anda que perder”.

Y en ese punto debía aparecer Bastonito, ese toro de Baltasar Ibán con el que protagonizó la gran batalla sobre el ruedo de la historia de la tauromaquia: “La gente recuerda más esta fecha que las Puerta Grandes. Fue clave en mi carrera. Pero fue clave porque ocurrió en Madrid. Su mirada (la del toro) era de esas que matan. Me miraba para matarme. El tendido 7 me pitaba enormemente. Me medían como figura. Luego le eché la muleta abajo y todo cambió. Fue la tarde más importante de mi carrera, aunque solo le corté una oreja”.

Rincón confesó una de sus virtudes, algo que siempre lo caracterizará: “Me gustaba ver al toro galopar, como se venía de largo. Otros acortaban distancias, muy en Ojeda, pero yo las agrandaba, me sentía bien así, era mi forma de entender el toreo”.

César remató la intervención confesando sus grandes anhelos en la profesión: “Me faltó salir por la Puerta del Príncipe y cortar un rabo en la México”.

En la tertulia también hubo tiempo para comentar su heroicidad en la vida, superando una hepatitis gravísima producida tras una transfusión de sangre después de recibir una grave cornada en Colombia: “Pensé que nunca volvería a ponerme delante de la cara del toro. Luché contra ese toro gracias a los médicos y los grandes profesionales de la sanidad. El toreo recupera al hombre. Sin él no hubiese sido persona”.

Ahora lucha por salvar su ganadería: “El torero se juega la vida, pero el ganadero se juega la plata. Es la forma más sencilla de perder el dinero. El valor del toro de lidia es cada vez menor. Si la tauromaquia desaparece es imposible recuperar el valor genético del toro de lidia”.

Para finalizar, el torero expresó su preocupación por el futro de la tauromaquia y animó al Club Taurino de Lorca a seguir luchando por la fiesta de los toros: “Me da mucha tristeza. Lo veía venir. He visto con nostalgia la decadencia. Vieron que Cataluña prohibió los toros y los enemigos de la fiesta se armaron de motivos para prohibirla. Están cerrando plazas importantes. Me encantaría darle la razón a los que piensan que hay un mejor mañana para la fiesta, pero no lo veo claro. Nos ganaron los que no les gusta la libertad. Ojalá que en Lorca y con su plaza nueva la tauromaquia aquí respire. El legado está en ustedes, tienen que seguir luchando por él”.

Al acto acudieron miembros de la corporación municipal lorquina encabezados por el concejal de Hacienda de Lorca, Isidro Abellán, y componentes de los grupos municipales del PSOE, PP y VOX, a los que Rincón felicitó por estar alineados para la reconstrucción de la plaza de toros de Lorca.

Entre los presentes también se encontraban los matadores de toros Domingo García “Dominguín” y Antonio José López “El Rubio” que no quisieron perderse la intervención de Rincón, que fue testigo de la alternativa del primero y padrino de la del segundo.

@elmuletazo

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