UREÑA ASUSTA AL MIEDO EN SEVILLA Y PASEA UNA OREJA DE PESO EN LA DÉCIMA DE ABONO DE LA FERIA DE SAN MIGUEL

Este jueves, 30 de septiembre, se celebraba la décima de abono de la Feria de San Miguel en la Real Maestranza de Sevilla con una corrida de Hermanos García Jiménez y Olga Jiménez para El Juli, José María Manzanares y el torero murciano Paco Ureña.

De gran clase, entrega y calidad fue un primero de la tarde al que el Juli le cortó una oreja a base de temple y muleta arrastrada. Lo toreó con medio capotito, pulseándolo y toreándolo con las muñecas. Verónica de fino trazo ganándole siempre un paso hasta el centro del ruedo. Más tarde dejaría otro quite, esta vez a por chicuelinas de mano baja. Inició toreramente con doblones por bajo ante un animal al que había que torear a media altura en su inicio, ya que estaba justito de fortaleza. Quería más que podía. Julián fue apretándole poco a poco, siempre pulseándolo y jugando con las alturas. Un astado que cuanto más suave lo llevabas más sd reducía. Aprendió a moverse con las fuerzas que tenía, agarrando fondo y aún más calidad. Un animal fijo, con prontitud y que todo lo hizo galopando. Lo toreó con las yemas por ambos pitones, acompañando unas veces y sometiendo otras. Toreo de muñecas, de vuelos. Sevilla entró en una faena a la que sin embargo le faltó algo más para ser rotunda, fruto de ello fue la oreja con la quiso premiar tan templada faena ante un toro de dulce pero entregada y exigente embestida. Sino le cogías el ritmo te descubría.

Mansito fue el segundo de la tarde, un toro de la familia Matilla que acabó rompiendo en las telas de Manzanares. Siempre sueltecito y marcando querencias ya desde salida. Se le cuidó en el caballo, y en banderillas todo se lo hicieron a favor de obra. Lo toreó sin probaturas el alicantino en un soberbio inicio por naturales con un toro que rompió en la muleta. Animal al que había que cogerle la velocidad y siempre llevarlo enganchado, sino se quedaba a mitad de la suerte. Por el derecho siempre tuvo que darle un toquecito hacia fuera ya que el animal tendía a meterse por dentro. Por ese lado se escupía de la muleta. Faena medida, marcada por el pulso y el tacto ante un toro que pese a su marcada mansedumbre empujó en las telas. Su final de faena a pies juntos tuvo gran sabor. Toreo con los vuelos. Fueron de uno en uno, siempre jugando con la cintura y las muñecas, pero de gran contenido. Se atascó en la suerte suprema saludando finalmente desde el tercio.

Paco Ureña recibió a “Derribado” tercer toro de la tarde con un buen manojo de verónicas rematado con una media de gran factura. El castaño se arrancó de largo en varas. Ureña quiso lucir al toro y el picador Óscar Bernal ejecutó la suerte me manera impecable. Fue tremendamente ovacionado. El torero de Lorca armó un quite corto por delantales donde se sintió y gustó a un entregado público. En banderillas cumplieron Curro Vivas y “Azuquita”.

Ureña, de un rosa y oro impecable, brindó el trasteo a su amigo Juan Pablo Hernández en los micrófonos de la televisión. Bajo un silencio tremendo, el de Lorca comenzó la faena por pases por alto con mucha quietud y sentimiento, rematando con un bello y largo pase de pecho. Se pasó muy cerca al toro de Matilla y dibujó buenos pasajes por el pitón derecho a un toro que protestaba en el tercer muletazo de las series. El animal cerró la persiana demasiado pronto y no permitió al lorquino ejecutar el toreo al natural que tanto gusta. No hubo toro para más, solo para demostrar disposición y valor. Mató de estocada baja perpendicular y escuchó el silencio del respetable.

El cuarto fue el animal deslucido, con nobleza pero sin alma, un astado que pasó sin pena ni gloria por los primeros tercios hasta llegar al de muleta. Un toro que pese a tener nobleza y bondad no tenía fuerzas para romper hacia adelante. Perdía las manos justo en el peor momento. Pese a torearlo en línea y sin apretarle no consiguió ahormar faena el madrileño. Nunca se le pudo apretar, faena en la que la media altura fue el remedio para que el de García Jiménez no acabara perdiendo las manos. Pero tampoco quiso romper por ahí. Labor que pese a la porfía de Julián no rompió en ningún momento. Tras pinchazo y estocada fue silenciado.

Le cortó Manzanares la oreja al quinto, un buen toro de García Jiménez muy mermado de fuerzas pero con un gran fondo. Un toro muy protestado que ya de salida echó las manitas por delante. No le atosigó Manzanares en el inicio de su labor. Siempre dándole espacio entre tanda y tanda. Un animal que quería más que podía y que tuvo que aprender a moverse con las fuerzas que tenía. Manzanares aprovechó las arrancadas del animal para ir puliendo poco a poco sus defectos. Pese a tener la fuerza medida había que someterlo debido a que venía rebrincado. Un toro que cuando bajó revoluciones suavizó sus embestidas. Centrado e inteligente un Manzanares que toreó siempre para el toro. Jugó con las alturas, distancias y los terreros para intentar que el toro no se aburriese. Toro fijo, pronto y muy descolgado, todo ello síntomas inequívocos de su entrega. Ya en la última tandas y tras un cambio de mano al ralentí el toro se echó. La estocada en la suerte de recibir puso en su mano la oreja del animal.

El sexto fue un regalo peligrosísimo. Un animal con guasa que salió pidiendo los papeles desde el primer momento. Al banderillero “Azuquita” se lo llevó por delante. En banderillas sacó genio y puso la lidia muy complicada. Un toro para abreviar y respirar. Ureña, lejos de eso, se puso de verdad, imponiéndose a un toro súper difícil y sacando muletazos que parecían imposibles. Se jugó la vida el de Lorca que hizo sonar la música a la vez que infartaba los corazones de los espectadores. En cada pase salía el ¡ay! de los espectadores, pero Ureña ponía más las femorales, de frente, intentando el toreo al natural. Asustó al miedo Ureña. Mató de entera baja de efecto fulminante. Se le pidió la oreja y el presidente se la concedió sin pensárselo mucho.

Orejón de peso para el de Lorca.

Ficha:

Plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Jueves 30 de septiembre de 2021. Décima de abono. Corrida de toros.

Toros de Hermanos García Jiménez y Olga Jiménez.

El Juli: Oreja y Silencio.

José María Manzanares: Ovación y Oreja.

Paco Ureña: Silencio y Oreja.

Entrada: Casi lleno en el aforo permitido.

Incidencias: Al finalizar el festejo pasó a la enfermería el banderillero “Azuquita”, tercero de la cuadrilla de Paco Ureña, aquejado de una posible cornada interna en el muslo tras ser prendido en el último toro.

Por Pablo López Rioboo / Fotogalería: Emilio Méndez para El Muletazo y Cultoro.