OPINIÓN: “LA NO-FERIA DE LOS NINIS”. POR PABLO MOLINA

Tras haber sido vapuleada en las portadas de los medios de comunicación por un asunto terrible de abusos a menores en su escuela taurina, vuelve la Murcia taurómaca a la actualidad por la suspensión de su Feria de Septiembre minutos antes de abrirse el plazo para la venta de abonos y cuando los aficionados ya habían comenzado a hacer cola a las puertas de la plaza. Sobre la vergüenza, ahora el ridículo; o sea, lo normal.

Llama la atención el motivo de la suspensión, que no es otro que la incompetencia de las autoridades autonómicas a la hora de gestionar las medidas antipandémicas en espectáculos reglados como los taurinos, que hacen inviable su celebración. Justo lo contrario de lo que ocurre en otras comunidades donde celebran sus ferias prácticamente en régimen de normalidad. El que esas otras autonomías donde hay toros (retransmitidos en directo por sus televisiones públicas) sean del PSOE, dice mucho de la hipocresía de los populares cuando se declaran defensores de la Fiesta Nacional, pero a la hora de la verdad son los que más la traicionan.

Los políticos que controlan la región desde hace más de un cuarto de siglo solo son coherentes en una cosa: en correr. Cuando hay toros, corren a trincar un pase de callejón para hacerse una foto comiendo morcón con habas y salir al día siguiente en los ecos de sociedad de la prensa regional (que ya hay que ser hortera). Ahora que todo son problemas también corren, pero en dirección contraria para evitar que el asunto les salpique lo más mínimo. ¿La culpa? De Sánchez, claro, qué preguntas tiene usted.

Pero el ridículo de la no-Feria de Murcia es tan solo el último sainete protagonizado por un Gobierno de ninis, que llegaron a la política procedentes de las juventudes de su partido y siguen viviendo de las arcas públicas varios lustros después sin tener ni idea de cómo funciona la vida real. Lo vemos en otros asuntos muy graves de la actualidad que avergüenzan a todos los murcianos, donde los dirigentes actuales solo atinan a ponerse de perfil y a echarle la culpa a ¿adivinan? ¡Exacto!, a un botarate que no lleva ni cuatro años en La Moncloa, mientras ellos llevan 26 atrincherados en San Esteban sin otro objetivo que mantener el poder.

Desconozco si todavía existe alguna posibilidad de que impere la cordura y se llegue a un acuerdo para que haya toros en la capital. El ridículo ya no nos lo quita nadie, pero la solución, aunque apresurada, serviría para devolver a Murcia algo de dignidad. De paso, los dirigentes autonómicos empezarían a justificar el sueldo público que llevan trincando desde que salieron de la pubertad.

Pablo Molina

Director de Es-Radio Región de Murcia

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