GANADERÍA DE “PALOMA SÁNCHEZ RICO DE TERRONES” LUCHANDO POR LOS “GAMERO CÍVICO”

El campo bravo español esconde tesoros como el que hoy les presentamos. Más allá de las ganaderías comerciales, existen joyas genéticas preservadas contracorriente por ganaderos que merecen el reconocimiento y apoyo de la afición.

Durante la dichosa pandemia, se dijo que al terminar esta, si es que algún día termina del todo, todo volvería a su ser e incluso que los taurinos estaríamos más unidos. Nada más lejos de la realidad. Ya se dan festejos, aun no los suficientes y la verdad que en lo relativo al tema de ganaderías, todo sigue igual o peor. Lidian los de siempre, mientras los modestos y de encastes en peligro, no les quedan ni las migajas. Todo ello acompañado con una bajada de precios enorme. Da miendo enterarse que se lidian novillos a 800 euros y toros a 2000, llegándose a mandar al matadero numerosas reses y poniendo al borde del cierre a muchas ganaderías.

Llega la afamada Fundación del toro de lidia y organiza novilladas por todo el territorio nacional, bien por ello, pero pone condiciones a la hora de las ganaderías y viendo la lista de las que lidian, aparecen casi siempre las que vemos en las ferias del circuito principal y dejando a un lado a los pobres de siempre. Digo todo esto para referirme a una de esas divisas  con una encaste de los llamados “EN PELIGRO” o “MINORITARIOS”.

En 1997 Paloma Sánchez Rico y su familia  decidieron volver a poblar de ganado bravo su parte de la finca “Terrones”, quizá una de las más históricas del Campo Charro, allí donde siempre hubo reses de “Contreras” ahora hay “Gamero Cívico”, nombre que viene de Don Luis Gamero Cívico, ganadero sevillano que compró directo a Fernando Parladé en 1914, fallecido en 1921. Sus herederos vendieron cada uno su parte a distintos ganaderos en 1925, entre ellos a la familia Lamamie de Clairac, de origen francés pero asentada en Salamanca y de ahí proceden los “Gameros” de Terrones. La compra se hizo en 1997 a Don Antonio Pelaez Lamamie de Clairac que falleció en 2008.

Estamos hablando quizá de una de las sangres de la cabaña brava española más en peligro de desaparecer. No cuento más allá de 5 divisas que lo tengan en pureza y vacadas cortas todas ellas.

Por eso es de agradecer el enorme esfuerzo que estos ganaderos y otros muchos que tienen encastes en peligro por mantener sus ganaderías. No pretenden hacerse ricos, porque saben que es imposible, pero sí que se les de oportunidades de lidiar, aunque sean en ferias menores o de novilladas y que se reconozca su trabajo.

El panorama que se avecina es desolador, con menos festejos y la pandemia aun dando guerra, las sangres que en otros tiempos eran queridas por los toreros, ahora son arrinconadas por los “heroes” actuales.

En “Terrones” hay novillos y toros con gran trapío esperando que alguien se acuerde de ellos y que los “Gameros” se defiendan como se hace con otros encastes.

Mientras tanto, solo nos queda decir ¡ÁNIMO GANADEROS!

Fotos y Texto: Javier Salamanca