“ES EL PARTE MÁS DESGARRADOR QUE HE LEÍDO DESDE QUE QUIERO SER TORERO”

No se va el nudo de la garganta, pese a la sensación de alivio de conocer que su vida no corre peligro. Ha sido muy gordo lo de Manuel Perera. Un cornalón de caballo que no merece alguien que está dando sus primeros pasos en la profesión. ¡Como lo de Gallito en Talavera!, decían algunos profesionales al ver las terribles imágenes por televisión. Solo hay alguna diferencia, el avance de la medicina y las manos salvadoras del Doctor Crespo que han hecho lo imposible.

Don Enrique es admirador de la obra en la cirugía taurina del recordado Ramón Vila y en el aniversario de su fallecimiento le hizo el homenaje perfecto. Salvar a un torero, a un chaval que tiene toda la vida por delante y que seguirá con su sueño. ¿Los toreros están hechos de otra pasta?, le preguntó una vez Jesús Quintero a Don Ramón. “No, están hechos de otro sentimiento”, contestó Vila.

El sentimiento está lleno de suturas. Cuando le pregunten a Manuel lo de “¿qué es el toreo?”, solo tendrá que levantarse la camiseta. Dolor y gloria, que tituló Almodóvar.

Pienso en los novilleros murcianos que han estado con Manuel tres meses en el Centro de alto rendimiento para toreros de México, conviviendo con él, soñando juntos fuera de la plaza y rivalizando en ella. Deben estar impactados.

Jorge Martínez sigue en México y está a punto de participar en un tentadero. No da crédito a lo que le digo. Decido no molestarlo más. No es el momento de entrar en detalles.

José María Trigueros hace las maletas para su regreso este martes. Lleno de ilusión tras su experiencia en el país azteca viene dispuesto a darlo todo en España. “¿Sabes lo de Perera?”, le digo.

“¡No sabe nada!”, pienso. Le mando el parte y lee la crónica de una guerra firmada por un cirujano: “Durante el desarrollo del festejo y en el tercer novillo ha sido atendido el novillero Manuel Perera Matos de 19 años de edad, que presenta una herida por cuerno de toro en fosa iliaca izquierda con un trayecto ascendente y hacia afuera de unos 30 cm que desgarra musculatura de pared abdominal; otro trayecto hacia arriba y adentro que penetra en cavidad peritoneal con evisceración de asas intestinales y arrancamiento de epiplón alcanzando una extensión de 40 cm. Bajo anestesia general se interviene quirúrgicamente. Se traslada a Hospital de Nuestra Señora del Rosario. Pronóstico muy grave”.

A José María le sale un “¡Uffff!”, y se queda callado. Al rato, y tras tragar esa quina amarga de la sorpresa me dice: “Es el parte más desgarrador que he leído desde que quiero ser torero”.

Visiblemente emocionado comenta: “Con Manuel me une una cercanía grande, éramos vecinos de habitación en el Centro de Alto Rendimiento. Hemos vivido mucho juntos estos meses en México. Una de las cosas mejores que me han ocurrido allí es llevarme su amistad”.

Trigueros nos cuenta el favor que le hizo hace unos días: “En la final del CART Manuel me pidió mi traje corto para torear porque el suyo lo tenía roto, se lo presté como agradecimiento a lo bien que me trato cundo tuve un pequeño problema aquí en México”.

No puedo evitar preguntarle sobre el problema. “No se difundió, pero en un tentadero sufrí un traumatismo craneoencefálico. Manuel me ayudó mucho para recuperarme ya que sufrió hace años un accidente que le provocó le una lesión alrededor de la cavidad del ojo izquierdo y un hundimiento craneal y del hueso frontal. Debido a eso, a diario tiene muchos dolores de cabeza. Desde su experiencia me aconsejó que no me diera el sol, que tuviera paciencia. Me habló mucho de cómo me tenía que recuperar”.

José María apostilla: “Conocerle y tener su compañía ha sido una alegría para mí. Desde aquí le mando mucho ánimo y fuerza a ese pedazo de torero que ha caído herido”.

La amistad también cura.

¡Qué bonito es el toreo!

#FuerzaManuelPerera

Fran Pérez @frantrapiotoros