PACO UREÑA ES SILENCIADO EN MADRID ANTE UN DESLUCIDO LOTE DE ALCURRUCÉN

Regresaba a la capital de España el último triunfador de la feria de San Isidro. En el improvisado coso de Vistalegre, en el día del Santo Patrón, Paco Ureña trenzaba el paseíllo en un cartel de lujo junto a El Juli y José María Manzanares, ante toros de Alcurrucén.

Abanto y frío de salida resultó el tercero, primero del lote de Ureña, al que tras el tercio de varas y el tercio de banderillas, Ureña brindó al Director del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, Miguel Abellán: “Te admiro como torero. Sé que estás en un papel muy difícil y que es fácil cuestionar, pero nadie mejor que un torero para sacar esto adelante. Va por ti”, le dijo. El toro no terminó de romper y Ureña sonsacó lo que pudo ante un animal al que le faltó repetición y ritmo. Tras pasaportarlo con la espada, fue silenciado tras aviso.

Óscar Bernal a caballo dio espectáculo en el tercio de varas del sexto, un animal que se rajó cuando Paco Ureña tomó la muleta. A pesar de intentar sacárselo a los medios, de proponerle mano baja y de intentar ligar en redondo, el animal salía con la cara alta, mirando a las tablas y queriendo huir de la batalla. Mató de media estocada.

“Tamboril”, de Alcurrucén, era el primero de la tarde, primero también del lote de Juli, que tras el puyazo de Barroso quitó por chicuelinas de manos bajas y una extraordinaria media para cerrar los lances. Excelente fue el quite de Luis Blázquez a José Núñez “El Pilo”, al que el toro le hizo hilo en el primer par. Directamente a torear se puso El Juli por la mano derecha ante un animal al que le costaba repetir pero que, cuando la tomaba, lo hacía con humillación; toque fuerte y mano baja fueron los ingredientes fundamentales de Julián para hacerse con la condición del Núñez. Más bruto el animal por la zurda, intentó someterlo por ese lado a base de tragar quina en los embroques y estar firme cuando el animal se salía de los vuelos de la muleta.  Un pinchazo alto dejó en primer lugar, matando de estocada entera a la segunda, lo que evitó el premio. 

“Amoroso”, de febrero de 2016, era el cuarto del festejo, segundo del lote de Juli, al que dejó una faena de perderle pasos y de sobreponerse a la condición fría de un animal que no se entregó. Y poco a poco fue metiendo en el canasto López al animal, al que selló dos tandas de largura, exposición y mano baja que calaron en el tendido. El tiempo y la colocación fueron las tónicas fundamentales que hicieron que el animal entrase al final en el canasto. Y tras hacer que se entregase al toro, se entregó el público de La Chata: enorme el final de faena al natural, enganchando delante los vuelos y llevándolos hacia donde la mano le dejaba, conformando así un viaje y un epílogo mágico. La espada le privó de premio, siendo ovacionado.

Aguantó José María Manzanares los frenazos de un quinto que tampoco terminó de entregarse y no fue hasta la mitad del trasteo cuando el alicantino logró que conectase su labor arriba. El toque fuerte fue clave, al igual que el cruzarse entre los pitones, para que la obra tuviese algo de eco… pero la espada truncó todo al final, siendo ovacionado. 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Vistalegre. Tercera de Feria. Corrida de toros. Unas 3.000 personas en los tendidos. 

Toros de Alcurrucén.

El Juli, ovación y ovación

José María Manzanares, ovación y ovación

Paco Ureña, silencio tras aviso y silencio

Javier Fernández para Cultoro y El Muletazo