EL LUGAR DE LOS VALIENTES – 10 AÑOS SIN SUTULLENA

A las cinco y cinco minutos de la tarde del 11 de mayo del año 2011 la tierra avisaba a los lorquinos de que no iba a ser un día normal en sus vidas. Un sismo de Mw 4,6 alertaba como un clarín de que se avecinaba la lidia del mayor toro de sus vidas.

El terremoto llenó las calles de sorpresa ante lo sucedido. Los cascotes reposaban en las calles como un macho perdido del traje de luces en el albero, las pequeñas grietas aparecían como los puntazos de un Victorino en las medias del toreador. A las 18:47 llegó la cornada. Gravísima, mortal de necesidad.

Cuando los técnicos del Instituto Geográfico Nacional metieron las manos en la herida, adivinaron un tabaco de Mw 5,2. Lorca se desangraba. Todos los vasos estaban rotos. La Ciudad del Sol era un atún de almadraba abierto por la mitad. La arteria femoral soltaba personas a las que se les había escapado la vida, la vena safena segregaba heridos a centenares, los músculos se desgarraban al son del colapso de los edificios y por el Triángulo de Scarpa lloraba el patrimonio de la ciudad barroca del Levante español.

En el aire sobrevolaba la sensación de no saber qué hacer, del sentirse desprotegido ante tanta desgracia. 9 víctimas mortales, más de 300 heridos, 19.000 personas desplazadas, más de 500 edificios destruidos, y el terreno seguía moviéndose como cuando la tempestad azota el mar.

El dolor se encerró en los refugios improvisados donde los lorquinos pasaron la noche. En los coches alejados de la urbanidad, en los descampados lejos del peligro por si la tierra rompía otra vez las costuras con fuerza, e incluso en los medios de la plaza de toros de Lorca, donde Alfonso López (conserje del coso de Sutullena) y su familia pensaron que nada malo les podía suceder. Era y es el lugar de los valientes.

En cierto modo fue como una premonición. A los lorquinos les tocó ser toreros, levantarse sin verse el roto y seguir lanceando al burel por naturales.

Poco a poco, el tiempo hizo que la ciudad fuera recuperándose de tan tremendo drama con la ayuda generosa que llegó desde diferentes ámbitos. El mundo de los toros no fue una excepción y mostró su generosidad con Lorca con la celebración de diferentes festivales taurinos. El más triunfal fue el celebrado en la plaza de toros de Murcia el 3 de julio de ese mismo 2011. Al grito de ¡Todos somos Lorca! Enrique Ponce, Pepín Liria, Morante de la Puebla, El Juli, El Fandi, José María Manzanares, Alejandro Talavante y el novillero Miguel Ángel Moreno; consiguieron recaudar 240.119 euros que fueron entregados a la Mesa Solidaria que gestionaba ayudas directas a los damnificados.

Pero diez años después de lo sucedido todavía hay algunas grietas que no están cerradas. Una de ellas la recuperación y puesta en marcha de la plaza de toros de Lorca.

Aunque se han dado importantes pasos para su rehabilitación, a día de hoy el coso de Sutullena sigue cerrado, y lo que es peor, con las obras de su reconstrucción paralizadas porque el proyecto inicial no contempló el mal estado del graderío.

Nadie comprende como los técnicos de una obra de tal magnitud no averiguaron desde el principio que el tendido de la centenaria Sutullena no iba a aguantar a 3.000 personas encima de él. Ahora, si se quiere seguir con la puesta en marcha del coso de las alamedas, o de “esa moza de cien años que cada día está más guapa” como la calificó el recordado torero y periodista Juan Posada, hace falta invertir 350.000€ más del millón ochocientos mil presupuestado.

Lo cierto es que la reconstrucción de la plaza de toros de Lorca siempre ha estado llena de incógnitas y obstáculos.

Al principio de la recuperación de Lorca el coso fue la gran infraestructura olvidada. Desde que fuera apuntalada y catalogada de ruina trece días después de los terremotos nadie se acordaba de ella. Es verdad que lo primero era el bienestar de las personas, pero a media que pasaba el tiempo y se hablaba de recuperación del patrimonio lorquino, el posible arreglo del coso era tabú.

La entonces propiedad privada de la plaza, encabezada por el señor Francisco Montoya, quiso al principio pegar el pelotazo urbanístico en lugar de recuperar el escenario, pero el Ayuntamiento de Lorca dirigido por Francisco Jódar le instó a rehabilitar Sutullena. La propiedad no quiso hacer frente a la inversión a pesar de tener dinero asignado del consorcio de compensación de seguros y llegó incluso a poner en venta el inmueble en las páginas de una conocida revista de temática taurina, algo que fue considerado una vergüenza para la ciudad de Lorca, al ver como se mercadeaba con un edificio histórico.

En ese tiempo ya empezaba a nacer por las redes sociales el lema de ¡Sutullena Ya!

Lo que al principio se consideró por la propiedad de la plaza y los políticos de Lorca como una chiquillada empezó a darles dolor de cabeza. La afición de la ciudad aprendió a gritar el lema y un renovado Club Taurino de Lorca, con Juan Coronel a la cabeza, se encargó de que se escuchara en todo el planeta taurino. Se pedía que el Ayuntamiento tomara cartas en el asunto y que se hiciera con la plaza para recuperarla de la ruina, devolverla a la actividad y dinamizar la cultura y el ocio de la ciudad con ella.

A la vez, un torero valiente que daba pasos para convertirse en figura del toreo, decidió unirse a la reivindicación de sus paisanos y grabó en el envés de su capote lo que su gente pedía a gritos.

Irremediablemente, igual que Paco Ureña terminó consiguiendo su pretensión, la plaza de toros de Lorca fue a manos municipales. El alcalde por el Partido Popular, Fulgencio Gil, con la ayuda del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Murcia, compró la plaza con el visto bueno de la entonces oposición del PSOE y de Ciudadanos, haciendo felices a todos los que habían luchado para que llegara ese momento.

La reconstrucción de la plaza se presentía más cerca, aunque también existía la duda sobre la utilización que podían hacer los políticos con el escenario. Esa duda se resolvió pronto al ver hacer campaña electoral a las puertas de la plaza al alcalde que ejecutó su compra.

Paradójicamente, el Partido Popular no consiguió hacerse con la alcaldía en las elecciones de 2019 y el PSOE, con Diego José Mateos a la cabeza, cogió el bastón de mando del ayuntamiento con el apoyo de Ciudadanos. Al principio Diego José Mateos no convenció a los aficionados con un discurso muy ambiguo sobre la plaza que dejó entrever que no se utilizaría para fines taurinos, pero pronto se dio cuenta de que ir en contra del sentir del pueblo, del ¡Sutullena Ya!, era tirarse piedras a su propio tejado.

El nuevo alcalde sacó a licitación las obras de reconstrucción de la plaza y tras la adjudicación el proyecto comenzó a ejecutarse en mayo del 2020.

Desde el inicio de la reconstrucción siempre se observó que se ejecutaba con lentitud hasta que el pasado mes de abril conocimos que la obra estaba parada por los problemas del tendido que antes relatábamos.

Fue ahí, cuando lejos de ir por el bien común de Lorca y llevar a cabo un pacto de no agresión con algo que está llamado a beneficiar a todos los lorquinos, los dos grandes partidos se enfrentaron entre sí, utilizando la plaza de toros para debilitar al contrario, cosa que el Club Taurino de Lorca les reprochó.

Ahora Sutullena espera a que Cultura apruebe la modificación del proyecto y el ayuntamiento ponga los 350.000€ necesarios para que la ejecución de la reconstrucción continúe.

Mientras, el sueño de los aficionados a los toros de Lorca, pero también de todos los de la Región de Murcia y en definitiva de todos los que saben la lucha que hay detrás de él para que pueda llevarse a cabo, espera. Ojalá que no sea por mucho tiempo más.

Por Fran Pérez @frantrapiotoros