LOS EQUIPOS DE CIRUGÍA TAURINA DEL HOSPITAL VIRGEN DE LA ARRIXACA ALERTAN DE LA DECADENCIA E INTRUSISMO QUE SUFRE ESTA RAMA PROFESIONAL SANITARIA

La cirugía taurina vive sus horas más bajas desde que esta profesión lograra un reconocimiento sin precedentes décadas atrás, con el ‘boom’ de los festejos taurinos en España. El desprestigio social y profesional, una actividad mal pagada, el abandono de las instituciones académicas y científicas, el intrusismo laboral o la falta de motivación y experiencia de los equipos de cirujanos son algunos de los problemas que los profesionales de las intervenciones médicas en los festejos taurinos han detectado y que se ven en la necesidad de denunciar.

Los dos equipos de cirugía taurina que alberga la Región de Murcia, liderados por los cirujanos del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia Antonio Ríos y Ricardo Robles, han publicado un artículo reciente en la revista oficial de la Asociación Española de Cirujanos donde alertan de la decadencia de un sector profesional sanitario que debe intervenir en 19.000 eventos taurinos al año en España.

La Región de Murcia organiza unos 60 festejos relacionados con la tauromaquia cada año, el 0,3% del total nacional, y la comunidad cuenta con unos equipos profesionalizados referentes en toda España. El problema surge en comunidades como Castilla La Mancha o Andalucía, donde se han denunciado a equipos de cirugía taurina por no ser profesionales en este campo o equipos que firmaban para intervenir en varios festejos organizados simultáneamente ante la falta de controles de las autoridades y de los organizadores. «Ante situaciones que se han dado, como un herido grave en una corrida, no han llegado a aparecer los cirujanos, y se les acaba multando», señala Antonio Ríos, cirujano del Servicio de Cirugía General y de Aparato Digestivo del Virgen de la Arrixaca.

Ríos cuenta un anécdota curiosa en la publicación: «Tuve la opción de asistir como cirujano en uno de estos pueblos tras un escándalo previo de intrusismo, y la situación fue fría y tensa, con un control exhaustivo, y dado que el festejo duró cinco horas, tengo que indicar que ha sido la única vez en mi vida que he sido escoltado al aseo por la Guardia Civil». Añade que hay comunidades donde, en fechas veraniegas sobre todo, llegan a acumular 500 eventos en 15 días, lo que hace inasumible una buena asistencia sanitaria en dichos eventos por la falta de personal.

Estas situaciones ayudan a tomar el pulso al estado actual de un servicio asistencial que se ha visto «desprestigiado» por el rechazo social creciente en España al mundo de la tauromaquia. A esto se suma, señala Ríos, la inexperiencia de los equipos médicos que asisten a los eventos, por lo que pide una regulación de los profesionales que realizan esta profesión. «Hasta hace unas décadas, dedicarse a la cirugía taurina era un trampolín para el prestigio profesional y el reconocimiento social, y nadie se planteaba cobrar por ello», señala el médico, quien refleja que ahora la falta de incentivo económico disuade a muchos profesionales de asistir a los eventos. También para ellos pide regular unos honorarios mínimos para la asistencia sanitaria en el mundo taurino. «El hecho de que el incentivo económico sea poco, condiciona que el perfil del cirujano que va al festejo sea un adjunto recién acabado con situación laboral precaria».

El cirujano Antonio Ríos refleja la importancia de la cirugía taurina remarcando la diferencia entre un torero profesional y un joven inexperto en las corridas o suelta de vaquillas de su pueblo: «En las plazas de toros el paciente es un varón profesional de la tauromaquia, generalmente delgado, joven y con buen estado de salud, y además se dispone de una enfermería con quirófano. Por el contrario, en los festejos populares, que son la mayoría de los festejos, el paciente tipo es una persona de la población general, sin condición atlética, generalmente con exceso de alcohol y otras sustancias, que se sitúa frente a animales peligrosos y con el riesgo añadido de la muchedumbre, que en su huida suele arrasar a otros participantes».

Por ello destaca la cantidad de heridos que se pueden llegar a registrar en estos actos. «Hay que indicar que la población expuesta a potenciales lesiones alcanza al año a millones de personas de todas las edades y sexo. En este sentido, la mayoría de festejos corresponden a poblaciones que celebran sus fiestas patronales, y suele ser una época de reunión de grupos poblacionales dispersos, multiplicándose la población residente en dichos municipios en las fechas de los festejos».

Desde Calasparra a Blanca, pasando por Moratalla o Cehegín y otras localidades con tradición taurina y programación propia en sus fiestas patronales, Ríos ha intervenido con su equipo en numerosas jornadas, asistiendo a heridos graves por cogidas.

@elmuletazo

Fuente: Alberto Sánchez – La Opinión de Murcia