LA NATURALIDAD DE UREÑA SE FUSIONA CON LOS DOS TRANQUITOS DE NÚÑEZ

Está fino, como si por su cuerpo hubiera pasado la primera parte de una temporada taurina. ¡Y estamos en enero! Todos nos agarramos a la esperanza en tiempos de incertidumbre. Queremos verlo ya de luces en las plazas de toros compitiendo con ese abanico de toreros que ilusionan. Ahora, más que nunca, el toreo es una droga para los que lo amamos, los que lo apreciamos, e incluso ya, para los que solo lo respetan.

Si hay algún torero que ofrece siempre “nuestro mono” más puro, ese es Paco Ureña. Le ha dado naturales a una becerra colorada de Alcurrucén y estamos todos soñando. Y es que si la torería se junta con esos dos tranquitos de más del encaste Núñez, florece la primavera hasta en el invierno.

El torero de Lorca se prepara en el campo para una temporada que no tiene fecha de inicio. Puede ser Sevilla (poco o nada probable), puede ser junio y sus ferias (ojalá Dios). En cualquier caso, por lo que comprobamos en el vídeo que se puede ver abajo del artículo, la figura del toreo actual de la Región de Murcia está ya preparada para afrontar los retos que su apoderado, Pablo Lozano, le cierre.

Es un momento clave. Su comparecencia en las plazas, que llegará más pronto que tarde, va a ser analizada con más profundidad que antes. Lo llaman el peso de la púrpura. Todo viene después de entusiasmar. Y eso es lo que hizo Ureña en la última temporada de la normalidad. Primero poniendo la plaza de toros de Las Ventas boca abajo delante de Roca Rey. Luego, escribiendo historia con su muleta y sus naturales en Bilbao, cortando 4 orejas.

Los entusiasmos siempre tienen enemigos (o envidiosos), para que nos vamos a engañar. Por eso Ureña sabe que ahora es necesario dar otro golpe encima de la mesa. Para que nadie pueda decir que su entrega al toro, a la profesión, a la afición, fue flor de un día, y para callar las bocas de los que no quieren subirse al carro de la verdad.

@elmuletazo