PABLO AGUADO REGRESA A CALASPARRA

Muchos aficionados le siguen desde su etapa de novillero sin caballos. Vieron en él un diamante en bruto para la tauromaquia. Y motivos les daba en sus actuaciones. Su manera de interpretar el toreo, pura, clásica, de la más profunda escuela sevillana, les deslumbró. En Murcia llegó a alzarse con la Espiga de Plata de Calasparra en el año 2014 tras una reveladora actuación ante reses santacolomeñas de El Añadio.

Pablo Aguado se convirtió en una esperanza que el tiempo, el toro, la suerte y los públicos han convertido en realidad.

Pero lo cierto es que en su etapa previa a la alternativa esa ilusión pareció desmoronarse. En la Región lo comprobamos. Y es que en la feria de novilladas de Calaparra, nos dejó fríos frente a una gran novillada de Ana Romero que fue premiada como la mejor del ciclo del año 2017.

PABLO AGUADO – FERIA DEL ARROZ DE CALASPARRA 2017 – NOVILLO DE ANA ROMERO

Quizá en aquella novillada en la que compartió cartel con Alfonso Cadaval y Leo Valadez, el sevillano estaba pensando en la alternativa. Y es que unos días después subió al escalafón superior en Sevilla, en plena feria de San Miguel.

Un año más tarde, en la prefería de Sevilla, Aguado dio un serio toque de atención frente a los toros de Torrestrella. Cortó una oreja tras cuajar una actuación extraordinaria, pero fue en la feria de 2019, frente a los toros de Jandilla, con Morante y Roca Rey de testigos, cuando el barco de partidarios del torero de Sevilla se llenó por encima de su capacidad.

Aguado salió a hombros por la Puerta del Príncipe tras cortar cuatro orejas en La Maestranza. Una tarde que pasará a la historia, ya no solo por el tremendo triunfo, sino porque consiguió anular por completo al mandamás del toreo actual, el peruano Andrés Roca Rey.

Desde entonces, el sevillano es un torero esperadísimo por la afición. Más allá de su triunfo en Sevilla, el torero necesita otro golpe sobre la mesa para confirmarse como una de las figuras actuales de escalafón. 2020 era un año clave para ese reto. Pero la pandemia del coronavirus lo pospuso para este 2021, siempre y cuando la vacuna que está llamada a devolvernos a la ansiada normalidad haga efecto.

Estos primeros días del año Pablo Aguado ha vuelto a Calasparra. Pero no para torear, eso lo hará seguro más adelante (por ejemplo, imagínense que cartel en mano a mano con Filiberto para el día de los Santos). Esta vez ha regresado para disfrutar del turismo rural y de montaña que ofrece la Villa del Arroz. De la mano de un calasparreño de pro, que además forma parte de su cuadrilla, Pascual Mellinas, el sevillano ha disfrutado de la gastronomía y de las actividades de ocio rural que ofrece esta zona del noroeste de la Región de Murcia.

Además, se ha llevado para Andalucía una de las joyas de esta tierra, el arroz bomba. El presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arroz de Calasparra, José Martínez Núñez, entregó a Pablo Aguado un lote de este magnífico producto que ha cumplido 30 años con el calificativo de Denominación de Origen Protegida (DOP), y el primero del mundo que contó con el aval de calidad. En el encuentro el torero comparó a la tauromaquia con el arroz. Ambos pertenecen a la cultura de las gentes. “La Tauromaquia es del pueblo y al pueblo se la vamos a llevar”, dijo Aguado.

La DO Arroz de Calasparra cuenta con una superficie inscrita en el Registro de parcelas de la Denominación de Origen Calasparra de unas 1.000 hectáreas, de las cuales, debido a la rotación con otros cultivos, se suelen sembrar anualmente entre 500 y 700. Esta DO se encuentra constituida por tierras de cultivo ubicadas en los términos municipales de Calasparra y de Moratalla, así como el municipio albaceteño de Hellín.

@elmuletazo