¡FELIZ 2021!

¡Cuántos suspiros hemos pegado detrás de una mascarilla! ¡Vaya año! ¡Y lo que nos queda! 2020 fue un año nefasto para todo el mundo y en especial para nuestro país. España, por las consecuencias de la pandemia del coronavirus que estamos viviendo ha aspirado fuerte y prolongadamente. Todos los sectores económicos y culturales se han quedado en cueros. El castillo de naipes se desmoronó y toca, otra vez, con mucho esfuerzo y tremendo sacrificio, volver a juntar las cartas para construir un futuro mejor, tanto para nosotros como para los que vienen detrás, sin olvidar a esos que nos han dejado sin la posibilidad de plantarle cara al virus de Wuhan.

Lo único positivo que se puede sacar de esta tremenda ruina sanitaria es que nos ha hecho apreciar las cosas pequeñas que antes no sabíamos ver. Un simple beso, un abrazo, una quedada con amigos….. Para los locos del toreo, el run run de una tarde de expectación en una plaza de toros en día de “no hay billetes” sin restricción de aforo, el olé ante el natural de un torero, la emoción del toro bravo….

Añoramos la alegría. La normalidad sin “nueva” por delante. Como esa que quiso  imprimir en las notas de un pasodoble el compositor marteño Antonio Álvarez Alonso, sentado en una de las mesas del Café España en Cartagena.

Precisamente, la composición “Suspiros de España” (llamada así por la inspiración del compositor de Jaén al ver los dulces de merengue y almendra de una confitería de la calle Mayor de la ciudad portuaria), fue elegida para formar parte del Concierto de Navidad que ofreció hace unos días la Orquesta de Radio Televisión Española, dirigida magistralmente por Andrés Salado.

La gran obra del maestro Antonio Álvarez, estrenada en 1902 por la banda de música de infantería de Marina en la plaza San Sebastián de Cartagena, es un himno pero sin galones. Todo el mundo la conoce y se identifica con ella. Su melodía condensa lo mejor de nuestra tierra. Por eso ha sido utilizada, como lamentablemente tantas otras cosas en este país, por esos que lo quieren dividir en dos, en ideologías sin razón cuando la máxima real debe ser el bien común de todos los ciudadanos que conviven en él.

Con la interpretación de este pasodoble con sangre murciana, ese que pone los bellos de punta cuando la banda de música del maestro Tejera toca sus acordes en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla acompañando la faena de un valiente de luces en su rubio albero, queremos desearles un Feliz 2021. Que saquen la fuerza necesaria para seguir adelante, para hacernos fuertes ante la adversidad. Lo mejor está por llegar.

@elmuletazo