ALBAICÍN, MARTÍN VÁZQUEZ, “EL CHONI”, LLORENTE, NAVARRO Y EL DUQUE DE PINOHERMOSO EN EL FESTIVAL A BENEFICIO DEL HOSPITAL DE BENEFICENCIA DE LORCA

Este otoño, cuando la rara temporada taurina marcada por la gravísima incidencia de la pandemia del coronavirus en nuestro país va cerrando el telón, en ElMuletazo.com les estamos ofreciendo una serie de reportajes donde les traemos al presente lo sucedido en los festivales que antaño se celebraban en las plazas de toros de la Región de Murcia para cerrar temporada.

Festejos escondidos, que quizá no tuvieron repercusión en la época que se celebraron, pero que dan muestra de la enorme importancia de la fiesta de los toros en nuestra tierra. Murcia siempre ha sido elegida para celebrar grandes acontecimientos taurinos solidarios porque sus gentes, además de pasión por la tauromaquia, siempre han dado la cara asistiendo en masa a estos eventos. La prueba actual es el festival que se celebra cada año en Murcia a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer.

Esta vez toca recordar el festejo que se celebró hace 72 años en el coso de Sutullena de Lorca. La plaza lorquina acogió el domingo 14 de noviembre de 1948 un enorme acontecimiento taurino caritativo cuya recaudación estuvo destinada al Hospital de Beneficencia de San Juan de Dios, que por aquel entonces estaba situado en el ex convento de San Francisco (actual sede del Museo Azul de la Semana Santa de Lorca)  y que estuvo atendido desde 1859 hasta su desaparición en 1974 por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

En la soleada tarde dominical hicieron en el paseíllo en el coso de las alamedas lorquinas  los matadores de toros Ignacio Rafael García Escudero “Rafael Albaicín”, Pepín Martín Vázquez, Jaime Marco “El Choni”, Rafael Llorente y Manolo Navarro, y el caballero rejoneador Carlos Pérez-Seoane y Cullen, más conocido como El Duque de Pinohermoso, para enfrentarse a reses de Antonio Sánchez procedentes de Añover de Tajo (Toledo).

El Duque de Pinohermoso abrió el festejo causando sensación entre los espectadores que casi llenaron la plaza de Sutullena. Don Carlos ofreció una lidia clásica, clavando arriba los rehiletes y mostrando una doma magnifica de sus caballos. La faena fue redonda de principio a fin y el agradecido público lorquino lo premió con las dos orejas y el rabo del burel toledano.

El Duque de Pinohermoso antes de trenzar el paseíllo en Lorca

El gitano Rafael Albaicín dio un recital con el capote en el primer toro de lidia ordinaria del festejo. Este torero moreno y rizado, ahijado del pintor Ignacio Zuluaga, y modelo de algunas de sus obras taurinas, era fiel a su raza y estaba impregnado de arte, con todo lo que conlleva ser catalogado así. Era de todo o de nada, de camisa rota, o de bronca gorda. En Lorca los aficionados de partieron la camisa al verlo torear. Paseó las dos orejas.

Rafael Albaicín da una media verónica sensacional

En tercer lugar Pepín Martín Vázquez dejó su inconfundible sello de torero sevillano. Consagrado ya como una gran figura del toreo José Martín-Vázquez Bazán dibujó muletazos de gran temple intercalados con desplantes de infinita torería que volvieron locos a los aficionados más exigentes de la época. Mató con acierto y fue premiado con dos justas orejas.

Desplante de Pepín Martín Vázquez

Jaime Marco “El Choni” se topó con el pero novillo del festival. Pese a ello, el valenciano ofreció su toreo vertical fruto de su pasión por “Manolete”. “El Choni” unía el arte con el valor y por eso conquistaba pronto a los públicos, algo que le llevó a triunfar rotundamente en los cosos españoles y mexicanos. En Lorca no hubo excepción y también paseó las dos orejas en una vuelta triunfal al ruedo.

“El Choni” entra a matar

Rafael Llorente igualó en trofeos a sus compañeros al realizar todo una faenón al mejor novillo del festival. Llorente era un torero de moda. En 1946 había triunfado de manera rotunda en Madrid cortando cuatro orejas en una misma tarde y los aficionados lo esperaban con interés en las plazas. En Lorca bordó el toreo al natural, pero su carrera ya estaba en declive. Y es que un año antes sufrió una dramática cornada en Barcelona que truncó sus sueños de convertirse en toda una figura del toreo. Pese a que intentó volver a la senda del triunfo, no logró cosechar sus éxitos de antes del percance y poco a poco su nombre fue desapareciendo de los carteles.

Natural de Rafael Llorente

Cerró el festejo el albaceteño Manolo Navarro que se unió al triunfo de sus compañeros y también obtuvo los dos apéndices de su oponente tras una labor de garra y pundonor. Hasta hace unos meses Manolo Navarro era el decano de los matadores de toros de Albacete, pero el 2 de Abril, se le cruzó el toro del coronavirus que no logró lidiar y se marchó al cielo con 95 años de edad.

Manolo Navarro ejecutando la suerte suprema

En la plaza de toros de Lorca siguen las obras para que más pronto que tarde la “maestranza murciana” como la calificaban toreros de antaño como el recordado Juan Posada, acoja acontecimientos como el que les acabamos de relatar.

Fran Pérez @frantrapiotoros

Fotos: R. Agius