100 AÑOS DE LA ENCERRONA DE IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS EN LORCA

“A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana

a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida

a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte

a las cinco de la tarde”

Estos solo son unos versos de “La cogida y la muerte” poema que forma parte de la obra “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” cumbre de la poesía elegiaca en español de todos los tiempos que el gran poeta granadino Federico García Lorca escribió como homenaje a uno de sus amigos más insignes del mundo del toro, una de sus grandes pasiones.

Ignacio Sánchez Mejías fue un torero polifacético, que también hizo sus pinitos como actor, fue presidente del Real Betis Balompié y patrocinador de eventos culturales. Sánchez Mejías, cuñado del gran José Gómez Ortega “Joselito El Gallo”, hizo amistad con muchos miembros de la Generación del 27 ya que fue el que impulsó la reunión fundacional de este grupo literario junto al ganadero Fernando Villalón. Reunión que celebró en su finca de Pino Montano coincidiendo con el centenario de Luis de Góngora.

El sevillano encontró la muerte en la plaza como su cuñado “Gallito”. Murió en Madrid el 13 de agosto de 1934 a causa de una gangrena tras ser corneado en la plaza de Manzanares, dos días antes, por el toro “Granadino” de Ayala, un manso astifino que le sorprendió al iniciar la faena de muleta.

Ignacio conquistó al público menos por su técnica que por sus alardes temerarios. Fue un torero de fama, mediático y de gran predicamento entre las mujeres.

Hace 100 años, Sánchez Mejías también se encontró a Lorca, pero no al poeta, sino a la ciudad del la Región de Murcia. Allí se encerró en solitario con enorme éxito ante cuatro toros de la ganadería de Argimiro Pérez Tabernero.

A las cuatro de la tarde del 29 de septiembre del año 1920, en su segundo año de alternativa, el sevillano cultivó el coso de Sutullena de expectación y mantillas. Ya desde su alternativa en Barcelona, el 16 de marzo de 1919, Sánchez Mejías cautivó por su valor delante de los toros. Su arrojó y su dotes de galán eran el completo perfecto para llenar los tendidos.

Lorca no fue la excepción a pesar de la dificultades que siempre ha tenido esta plaza para atraer al público. Ignacio dio un recital. La gente se volcó con él y olvidó que la presentación de los cuatro toros estuvo por debajo de lo esperado.

Los toros de Pérez Tabernero fueron bravos, a excepción del segundo que fue masnsurrón. Los cuatro se dejaron torear y permitieron el triunfo sin paliativos de Sánchez Mejías.

Los toros de Argimiro Pérez Tabernero recibieron doce puyazos en total, y de sus encuentros en el caballo derribaron cinco veces a los montados. Al final de la tarde fueron arrastrados dos caballos que tuvieron que ser apuntillados.

Según las crónicas de la época el cuñado de “Gallito” estuvo incansable toda la tarde. De su actuación destacaron la estocada magistral al cuarto toro de la tarde, tres pares de banderillas de categoría, uno con los terrenos cambiados, otro de poder a poder dando la querencia a toriles y otro de frente en los mismos medios.

Con la muleta, además de su poder y capacidad delante de la cara de los toros, el sevillano sorprendió por su gran toreo al natural en el cuarto toro.

La tarde se desarrolló toda entre el clamor del público asistente que encontró en la plaza lo que fue a buscar y no paró de aplaudir toda la tarde.

El sevillano paseó las orejas de los toros haciendo de la tarde una de las más triunfales de la historia de la plaza de toros de Sutullena.

Fran Pérez @frantrapiotoros