67 AÑOS DE LA ALTERNATIVA DE “JOSELILLO DE COLOMBIA” EN SUTULLENA

Con 12 años José Edgar Zúñiga Villaquirán se enamoró de la fiesta de los toros en una sala de cine de Cali al presenciar una película en blanco y negro de temática taurina.

Desde ese día decidió ser torero, aunque a su padre, barbero de profesión, le diera el disgusto del siglo. Poco a poco fue limando la aspereza paternal que encontró su decisión con la ayuda de su madre. Era tal la pasión que le cogió a ese espectáculo de hombres temerarios enfrentándose a los descomunales animales que hasta su hermano se contagió de ella y también decidió ser torero.

Sus inicios en la profesión no fueron fáciles en la Colombia de la época, pero su empeño y ganas de superación pronto le hicieron destacar sobre los demás aspirantes a torero del país. “Joselillo de Colombia”, como se anunciaba en los carteles, cogió pronto ambiente en los círculos taurinos, pero sabía que si de verdad quería dedicar su vida al toro debía cruzar el charco y torear en España.

Con mucho esfuerzo y ayudado por su familia José Edgar consiguió su objetivo. El día 1 de junio de 1952 hizo el paseíllo en la pequeña plaza madrileña de Vista Alegre, en donde, acompañado por los novilleros Pedro Palomo y “Mirabeleño”, despachó un encierro marcado con el hierro de Quintana.

La aventura no comenzó como esperaba, ya que ese año toreó una novillada más y su nombre pasó desapercibido al no conseguir triunfos sonados. En 1953, empeñado en conseguir su sueño, toreó seis novilladas más en donde captó la atención de los empresarios, uno de ellos el de la plaza de toros de Lorca, que le ofreció la alternativa.

Con ese corto bagaje, “Joselillo de Colombia” tiró la moneda al aire y le salió cara. El domingo 20 de septiembre de 1953, hizo el paseíllo en Sutullena para convertirse en matador de toros. Su padrino, nada más y nada menos que Don Antonio Bienvenida y ejerciendo de testigo, Jaime Malaver, ídolo de la afición lorquina por sus reiterados triunfos en el coso de las alamedas.

Jaime Malaver, “Joselillo de Colombia” y Antonio Bienvenida. Lorca, 20 de septiembre de 1953

Para la ocasión estaban enchiquerados cinco toros del Conde de Ruiseñada, que en la plaza cumplieron y propiciaron el triunfo,  y uno, el sexto, remiendo de Guardiola Soto, que resultó avisado y probón.

Con el toro de la alternativa de nombre “Zambombito”, negro, marcado con el número 22, el colombiano armó la revolución. Con su entrega total se metió pronto al público lorquino que llenaba la plaza en el bolsillo y terminó paseando las dos orejas. El inicio de faena a este toro fue monumental. Inició su labor con unos pases por bajo, para continuar con dos series de redondos, cambiándose en la última la muleta por la espalda, para dar un soberbio pase de pecho. Luego con trincherillas, molinetes, afarolados, manoletinas y otros pases de adorno armó la apoteosis.

Antonio Bienvenida le cede los trastos a “Joselillo de Colombia”. Lorca, 20 de septiembre de 1953.

Con el sobrero de Guardiola, peligroso y difícil, estuvo valiente y aunque no consiguió cortar trofeos dejó la sensación de que el reto lo había superado con creces.

“Joselillo de Colombia” en Lorca. 20 de septiembre de 1953

Esa tarde, Jaime Malaver volvió a arrasar en Lorca, cortando tres orejas. Dos de ellas al tercer toro de la tarde, tras una faena monumental y otra al quinto tras estar hecho un “jabato”.

Jaime Malaver de hinojos. Lorca, 20 de septiembre de 1953

El toque de auténtica torería lo puso el padrino Bienvenida. Al segundo de la tarde le realizó una faena de bellos trazos en donde dejó dibujados en el albero lorquino dos series de naturales tan puras, tan profundas y tan sentidas que partieron camisas. Tras tres pinchazos paseó una oreja, que fue lo de menos, porque la magnífica obra realizada entró con letras de oro en la historia de Sutullena. Y eso, como rezan las crónicas de aquel día, con un toro que no era bueno. Si lo llega a ser….

Antonio Bienvenida al natural. Lorca, 20 de septiembre de 1953

Con el cuarto estuvo valiente y volvió a fallar con la espada, escuchando una gran ovación al finalizar su actuación.

Tras el éxito de su alternativa “Joselillo de Colombia” toreó más tardes en ruedos españoles, en compañía de figuras, aunque para confirmar la alternativa en Madrid tuvo que esperar hasta el 12 de octubre de 1956.

José Edgar Zúñiga Villaquirán “Joselillo de Colombia” es considerado figura del toreo de Colombia, ya que consiguió alzarse como triunfador de todas las plazas importantes del país, Bogotá, Cali, Manizales, Medellín, entre otras, y de las más humildes. Además es reconocido como impulsor del toreo colombiano por ser uno de los primeros que decidió probar suerte en España y realizar campañas europeas completas.

Se retiró en Cali en 1964, pero volvió dos años después, sin conseguir triunfos como los de su primera etapa. Colgó el traje de luces definitivamente en 1975 y se dedicó al empresariado taurino.

Su hijo Edgar, también es torero y utiliza el mismo nombre que su padre para anunciarse en los carteles.

“Joselillo de Colombia” torea en el cielo desde 1997 tras no superar una enfermedad hepática.

Seguro que desde allí espera a que la plaza murciana donde empezó su camino como matador de toros se reabra lo antes posible. No puede haber muchos más septiembres sin sentir otra vez Sutullena. Valga este artículo para recordar su grandeza.

Fran Pérez @frantrapiotoros