“Y AHORA ¿QUÉ?” POR MARCIAL GARCÍA

Pasado un tiempo del movimiento de las fuerzas antigubernamentales, con todos sus subterfugios y aparatos, so capa (nunca mejor dicho) de defensa de la tauromaquia, se movilizaran, con gran cobertura mediática en una supuesta defensa de esta milenaria liturgia, es hora de hacerse la preguntica con que encabezo esta colaboración.

            Recordarán, aunque la memoria es flaca (en ese caso consulten hemerotecas), que el supuesto mundo del toro se movilizó airadamente y con cierta razón, por ser marginado en las ayudas de Cultura, siendo, como es, competencia de dicho Ministerio todo lo relacionado con ella.

            También recordarán que, aprovechando que el Pisuerga pasa por El Bojar y Zarandona, muchos conocidos profesionales del toro y muchos más vividores de él y de la politiquilla de reguera, se autoerigieron en protectores y salvadores de la cosa taurómaca, como si fueran -o fuesen- san Pedro Regalado -nuestro santo patrón- redivivos. Les faltó tiempo, espacio y sensatez (cosa que es normal), para llenarlo todo de mensajes de salvación si ellos gobernaran -o gobernasen- de todo lo referente al mundo del toro. Fotos de dichos salvadores, a la puerta de sus palacios y sedes, llenaron portadas, de papel o virtuales.

            Pero claro, pasada la riada, queda la bardomera. Cuando algunos de esos politicastros de ventanillo o profetas del famoseo se dieron cuenta de que no todo el monte era orégano y que las competencias taurinas eran cosa de las comunidades autónomas, empezaron a dar la estampida, como cornalones tejanos. Primero subrepticiamente y después vergonzosamente. Nadie respondió, desde tan altas torres a ninguna de las preguntas de las que hacíamos algunos que no pertenecemos “a la cosa” ni estamos enmojamados. Para mejor ocultar su huida hacia adelante, arreciaron en su tropel, levantando nubes de polvo que nadie podía atravesar.

            Pero ahora, más calmos y con más tiempo de reflexión, es momento de repetirlas:

-¿Qué han hecho la mayoría de los responsables regionales (excepto Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura, una popular y dos socialistas), para esa protección que anunciaron a golpe de bombo y platillo? Que lo detallen. Estamos expectantes, sobre todo de lo que arguya la señora Ayuso y su torero-empoderado, tan vociferantes ellos.

-¿Qué han hecho esos subalternos que tanto pedían igualdad de trato, cosa razonable? Pues aquí sí lo voy a decir: someterse a la “casta” de los grupos, que siguen monopolizando las actuaciones. Ya lo advertí en algunos de mis escritos anteriores. El corporativismo de los de luces es solo de escaparate. A la hora de la verdad, las espadas, descabellos y puntillas vuelan, defendiendo los privilegios de cada uno, reales o sobornados. Y todos tan contentos y calladitos, no sea por lo que pudiera -o pudiese- suceder y las represalias consiguientes.

–¿Qué han hecho los del escalafón, figurones y mascarones de proa? Pues ahí tienen a El Habitual, monopolizando los cartelitos de opereta, seguramente para pagar sus caprichos de lolitávoro. Y los demás, calladitos. A ver si cuela  y los meten en alguno de ellos.

-¿Qué han hecho los ganaderos? Ah, éstos son más listos y acostumbrados a resistir. Los auténticos, los que luchan día a día por mantener su camada, han buscado formas inteligentes de aprovechar tanto cornúpeta desalojado: venta de bravura, muerte a puerta cerrada, venta con destino a la calle, donde se paga mejor y se dilata el periodo de lidiabilidad…

            Ellos serían los únicos capaces de dar un paso adelante y constituirse en motor, organizando festejos de cierta fiabilidad, con los toreros que sean capaces de lidiar sus toros. Los criadores de moruchitos y peluches para los figurones, pues que miren a ver si sus protegidos les dan respuesta. Los del ladrillo, que hagan un acueducto y se entierren ellos y sus paniaguados en lo más profundo de la obra.

            Mientras tanto, los humildes, aunque sean grandes esperanzas, desesperanzados por este paso del desierto. Yo conozco algunos para los que este año, dada su capacidad y madurez adquirida, estaba señalado como fecha a marcar con piedra blanca. Pero no. Un negro futuro es la respuesta que se adivina.

            Y de los grandes capos ¿qué? Pues mirar a otro lado, porque con ellos no va el lío: “¡Lío, lío, que yo no he sío!”, que cantábamos de chicos, mientras, tras el mamporro abejorrero intentábamos despistar al pobre “muñeco de las bofetadas”, en este caso el público adocenado. Ellos son los intocables de Eliot Ness y tienen sus políticos, sus cabezaasdeturco y sus abogados al servicio de la Cosa.

            Y así nos va.

            Pero claro, los enemigos son otros.

            Y en la dehesa se masca la tragedía. En las escuelas se hunden las ilusiones (y, presuntamente, otras cosas), de tantos noveles que aún sueñan con el mito y el héroe, dispuestos a dejar su sangre -que no otras cosas- por un sueño de gloria.

            Una vez más: ¡que san Pedro Regalado, la Verónica y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso nos protejan de tanto mal! Amén.

MARCIAL GARCÍA. Foto: Efe