OPINIÓN: “PROTESTA Y COMPROMISO” por Marcial García

Vaya por delante mi apoyo total a la tauromaquia que, como dice el lema del CT de Calasparra es “mi pasión, mi cultura y mi identidad”. Por si alguno tiene dudas, que tire de hemeroteca, sin ir más lejos, en la de este digital. Pero, dicho esto, quiero hacer un análisis de la situación actual del estado de legítima protesta, pero haciéndome una serie de preguntas que, espero, ustedes también se hagan, más que nada por aquello de ser ecuánimes y no sumarse a lo de “A río revuelto…”.

            Como una de las muchas consecuencias del estado de pandemia, el mundo de los toros, profundamente corrompido, manipulado y en grave estado de supervivencia, parece que ha reaccionado. De lo que no estoy tan seguro es de la finalidad positiva de la misma reacción ni del método empleado.

            Que yo sepa, desde que se recuperó la democracia (al menos formalmente) las disposiciones legales referentes a la regulación de los toros como espectáculo ha variado poco con los distintos gobiernos de UCD, PSOE y PP, que con mayor o menor fortuna han mantenido el statvs qvo de la cosa. Ahora, con errores de unos y mal intención de otros, el gallinero anda revuelto y supuestamente reivindicativo, lanzándose a la yugular del gobierno y, fundamentalmente a los ministerios de Cultura y Trabajo, en denuncia de reales o supuestos agravios, unos con más cordura y otros a grito desgañitado. Y todo ello, ahora, en un momento en que los pocos festejos programados están siendo acaparados de manera vergonzosa por los mascarones de siempre. ¿Por qué no se denuncia y lucha también contra esto? o ¿Es que esto es lo normal?

            La mayor parte de las competencias en el campo de la regulación legal de los toros, por no decir todas, están en manos de las comunidades autónomas. ¿Por qué no se les exigen a ellas que cumplan con sus obligaciones, por lo menos con tanta fuerza y eco como se hace con el estatal?

            De estas comunidades, dos de las más destacadas en su apoyo sin fisuras al espectáculo y a su situación actual están gobernadas por el mismo partido que encabeza el gobierno central, mientras que otras, que dicen ser las salvadoras del rito milenario no han emprendido la menor medida ¿Qué se denuncia de tal asunto y qué se exige a estos salvadores, algunos fotografiados a bombo y platillo con los organizadores de las protestas a las puertas de sus palacios presidenciales?

            El señor director gerente del CAT (Centro de Asuntos Taurinos) de la CA de Madrid, don Miguel Abellán, que tanto dice apoyar a los de su anterior oficio ¿Qué ha hecho en sus competencias sobre las distintas plazas, ferias y festejos de dicha comunidad sobre el caso? ¿Qué propuestas de mejora ha sugerido a su gobierno y su asamblea regional?

            Los mangoneantes de la cosa empresarial del asunto, tan díscolos ellos en el “vociferio” sobre el caso ¿Qué planes han presentado para programar festejos en sus cotos particulares, o es que a ellos solo les compete llevarse la guita? ¿Dónde está la programación de festejos populares, con esos toreros mal llamados humildes o esos novilleros que serán el futuro de la fiesta? Creo que, salvo los montajes bochornosos que todos conocen, ni uno mira por montar ningún festejo de auténtica promoción?

            No continúo, porque sé de la inutilidad del análisis, pero sí digo que muchos estrategas de la operación “defecado de hipopótamo” pueden verse alcanzados por su propia mierda, ésa que pretenden echar sobre otros.

            Cuando hay una deficiencia que afecta a un gran colectivo, y éste lo es, por historia, tradición y economía, entre otros, la salida es muy sencilla: LEGISLAR.

            A esa labor se dedica el parlamento (Cortes y Senado) donde, los que dicen defender la fiesta tienen mayoría ponderada ¿Por qué no presentan un Plan Integral de Tauromaquia que resuelva la cuestión? Estoy seguro que si el tema se lleva a cabo, contarán con el apoyo de muchos diputados de los que acusan de tauromaquicidas, que son grandes y buenos aficionados y que son conscientes de lo que la tauromaquia supone para España.

            Y me despido con una duda que no sé si calificar de capciosa o malévola ¿Los que están ahora protestando seguirán con el espíritu discriminatorio que existe entre ellos mismos y sus grupos o harán tabla rasa y distribuirán igualitariamente los por ahora exiguos festejos?

            Mucho me temo que ya sé la respuesta.

            Pero contra ese “montaje” ninguno está dispuesto a luchar, por aquello tan sonado de “no salir en la foto”, de cara a una improbable “normalidad” y venganza de la ley de la “omertà” de esta cosa nostra de los cuernos.

            Y termino como empecé: MI ABSOLUTO APOYO A TODO LO QUE BENEFICIE Y CONSOLIDE A LA FIESTA DE LOS TOROS, pero sin perder mi derecho de crítica y criterio. Ah, no me busquen en ninguno de esos maravillosos engendros que hay programados por ahí. Estaré en casita, lamiéndome las heridas de esta sinrazón que zarandea al TORO y a los TOREROS de verdad.

Por Marcial García García